'Asesino número uno de Sudáfrica' obtuvo libertad condicional

El antiguo líder de los llamados "escuadrones de la muerte" durante el apartheid recibió el beneficio tras 20 años de prisión. La decisión no ha estado exenta de controversia.

El antiguo líder de los llamados "escuadrones de la muerte" durante el apartheid recibió el beneficio tras 20 años de prisión. La decisión no ha estado exenta de controversia.

Eugene de Kock, un coronel sudafricano de la policía del apartheid en Sudáfrica, conocido como el "asesino número uno" del régimen, recibió el beneficio de libertad condicional luego de pasar veinte años en la cárcel. El ministro de Justicia de la nación africana, Michael Masutha, afirmó que la decisión tiene como fin provomer la "reconciliación nacional" en un país que a pesar del paso del tiempo tiene latentes las cicatrices de la guerra.

De Kock fue condenado en 1996 a dos cadenas perpetuas y a 212 años de cárcel por su labor al mando de una unidad antiterrorista de la policía, que sería conocida más tarde como los "escuadrones de la muerte". Su trabajo, palabras más palabras menos, era el de reprimir a los activistas opuestos al régimen segregacionista. El antiguo coronel reconoció más de 100 actos de asesinato, tortura y fraude ante la Comisión para la Verdad y la Reconciliación (TRC), que se estableció en 1995 para esclarecer y, en algunos casos, perdonar a quienes confesaron sus crímenes durante el apartheid (1948 y 1994).

Al propio De Kock, la TRC le concedió la amnistía por muchos de sus delitos, incluidos dos atentados con bomba y 12 asesinatos de militantes rebeldes a la doctrina oficial de entonces, pero se la negó por el asesinato de cinco hombres en 1992. La comisión consideró que las víctimas no tenían ninguna relación con la guerrilla antiapartheid y que los actos no tenían ninguna justificación política. Eugene De Kock se declaró sí mismo un "asesino de Estado", que seguía las políticas del Gobierno y confesó múltiples detalles sobre los crímenes cometidos por su unidad secreta.

La libertad condicional que hoy lo beneficia no ha estado exenta de la controversia, por la gravedad de los delitos. Sin embargo, la ley sudafricana le permitía solicitar el recurso desde hace siete años, en los que lo intentó en dos oportunidades, frustradas posteriormente por el juez. A su favor contó su buena conducta como prisionero modelo y su cooperación cooperando con las autoridades para encontrar los cuerpos de las víctimas, así como los pedidos perdón a las familias. Aunque no fue el único que criminal del apartheid, sectores de la sociedad sudafricana consideran que su figura representó la parte más oscura de las políticas oficiales durante el conflicto y que esta realidad lo convirtió en una suerte de chivo expiatorio que exculpó indirectamente a otros victimarios.

Las condiciones de su liberación no serán hechas públicas por petición el excoronel, quizá pensando en razones de seguridad. Al tiempo que se le concedió el beneficio, la justicia denegó iguales peticiones de otros dos condenados: Ferdinand Bernard, condenado hace 17 años a dos cadenas perpetuas y 63 años de prisión por la muerte en 1989 del antropólogo y militante antiapartheid David Webster; y el exdiputado conservador Clive Derby-Lewis, condenado también a cadena perpetua por participar en el asesinato del líder del partido comunista sudafricano Chris Hani.

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