Así es como Brasil busca combatir los homicidios y el crimen organizado

El gobierno de Brasil, considerado uno de los países más violentos del mundo, lanzó este jueves un plan para hacerle frente a la violencia y reprimir el tráfico de armas y drogas.

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El Gobierno brasileño anunció este jueves un amplio y ambicioso Plan Nacional de Seguridad destinado a reducir los homicidios, combatir el crimen organizado y racionalizar y modernizar el sistema penitenciario.

Los diferentes detalles del plan, discutido en los últimos siete meses con los Gobiernos regionales y municipales así como con las fuerzas armadas y policiales, fueron anunciados en una rueda de prensa por el ministro de Justicia, Alexandre de Moraes.

Las medidas fueron detalladas tras una reunión del Gabinete este jueves en la que el presidente brasileño, Michel Temer, al referirse a la matanza de 56 presos ocurrida el lunes en un presidio de la ciudad amazónica de Manaos, aseguró que el Gobierno federal de Brasil está dispuesto a ofrecer toda su colaboración a los gobernadores regionales en el combate a la criminalidad.

Según el jefe de Estado, pese a que la Constitución Federal de Brasil atribuye a los Gobiernos regionales la responsabilidad sobre la seguridad, la gran preocupación generada por el agravamiento de la violencia en los últimos meses "hace que todos tengamos conciencia de que se trata de un problema nacional".

De Moraes afirmó que para permitir "una actuación integrada y una cooperación eficaz" de las autoridades nacionales, regionales y locales, el Plan Nacional de Seguridad fue elaborado a partir de reuniones con los representantes de los Gobiernos regionales y municipales, así como de la Fiscalía y del Poder Judicial.

Agregó que los tres objetivos específicos del programa son reducir los homicidios dolosos, especialmente los feminicidios; combatir las organizaciones criminales trasnacionales que se dedican especialmente al tráfico de drogas y armas; y racionalizar y modernizar el sistema penitenciario de Brasil.

Según el ministro, el crimen organizado será combatido tanto fuera como dentro de las prisiones para frenar las disputas entre bandas rivales que vienen causando matanzas en las cárceles, como la de Manaos, y la muerte en promedio de un preso por día en Brasil.

Sobre los asesinatos, de los que dijo que los 52.000 registrados en 2015 convierten a Brasil en uno de los países más violentos del mundo, dijo que las autoridades ya hicieron un diagnóstico del tipo de homicidio y sus características en las 27 capitales del país.

"Ese trabajo, así como las labores de inteligencia en todo el país, nos permite cruzar datos y montar operaciones específicas en cada ciudad para reducir los homicidios", dijo De Moraes, quien añadió que los trabajos conjuntos serán iniciados en las ciudades de Porto Alegre, Natal y Aracajú.

Sobre el combate a la criminalidad organizada, el ministro aseguró que, además de las operaciones conjuntas de control en las fronteras que fueron acordadas en una reunión el año pasado con representantes de los países del Cono Sur, serán montados núcleos de inteligencia en las grandes ciudades de Brasil.

"En cada capital regional tendremos un núcleo de inteligencia del que formarán parte miembros de la Policía Federal, la Policía Civil (regional) y la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) para recoger e intercambiar informaciones sobre los diferentes grupos criminales organizados dentro y fuera de los presidios", dijo.

Estos núcleos de inteligencia serán responsables de llevar a cabo operaciones para desmontar la criminalidad organizada.

El ministro agregó que el combate al crimen organizado contará con la colaboración del Ministerio de Defensa, que montará modernos radares en todas las fronteras del país para reprimir el tráfico de armas y drogas, y apoyará logísticamente operaciones en áreas de difícil acceso, como la Amazonía.

En cuanto a la modernización del sistema penitenciario, afirmó que el Gobierno construirá cinco nuevas cárceles federales de máxima seguridad para los presos más peligrosos, que se sumarán a las cuatro ya existentes, y que ya liberó recursos para que cada uno de los 27 estados construya al menos un nuevo presidio, con una capacidad total para albergar a 30.000 presos.

"Pero no sólo construiremos sino que construiremos con seguridad. Cada uno de esos presidios contará con sistemas de rayos X, escáneres y bloqueadores de señal de celular para impedir la entrada de armas y drogas a las cárceles o que los presos sigan delinquiendo", dijo.

Agregó que el Gobierno también presentará un proyecto de ley para reformar el código de procedimiento penal con el fin de mantener en la prisión tan solo a los responsables por crímenes violentos y que amenazan la sociedad, y ofrecerle penas alternativas a los reos primarios que no representan una amenaza.

"Tenemos que racionalizar el sistema penitenciario porque Brasil encarcela a muchos pero encarcela mal. Encarcelamos muchos que no representan una amenaza y que podrían cumplir penas alternativas y ofrecemos beneficios a los más violentos", dijo.

"Esa racionalización depende del Ejecutivo, del Legislativo y del Judicial. Todos los poderes coinciden en que hay muchos presos que no deberían estarlo. Tenemos 42 % de presos provisionales (sin condena), cuando el promedio mundial es de 20 % y en los países desarrollados del 8 %", agregó.

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