Así serán los primeros días de gobierno de Trump

El nuevo presidente parece seguir en campaña: en su discurso de posesión prometió “hacer a Estados Unidos grande de nuevo”. ¿Cómo? No entró en detalles, pero esto es lo que planea.

Donald Trump juró como presidente sobre dos biblias, una de su propiedad y otra que usó Abraham Lincoln. / EFE

Dicen que una cosa es un candidato en campaña y otra muy distinta es cuando ya tiene el poder. Con el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, esa máxima no funciona. Desde que ganó las elecciones el 8 de noviembre y hasta este viernes, que se posesionó como el 45º presidente, el republicano no ha moderado su discurso. Ni un poco.

Usó la frase que lo encumbró en campaña y que hoy resuena en todos los rincones del país: “Juntos, haremos a Estados Unidos grande de nuevo”.

Y aunque no ha entrado en detalles, en sus palabras frente al Capitolio señaló el camino que tomará el país que desde este viernes está en sus manos. “Los hombres y mujeres olvidados de nuestro país no serán olvidados por mucho tiempo. Todo el mundo será escuchado ahora”, señaló el mandatario.

También dijo: “Nosotros hemos hecho a otros países ricos mientras que la riqueza, la fortaleza y la confianza de nuestro país han disipado nuestro horizonte. Una por una, las industrias han dejado nuestras fronteras. La riqueza de nuestra clase media ha sido arrancada de sus hogares y redistribuida por todo el mundo”.

Y agregó: “Desde este día volveremos a ser Estados Unidos primero, Estados Unidos primero. Recuperaremos nuestros puestos de trabajo, nuestras fronteras, nuestros sueños. Estados Unidos volverá a empezar a ganar de nuevo y ganará como nunca antes. Nosotros seguiremos dos simples reglas: comprar estadounidense y contratar estadounidenses”. Esta frase, que arrancó varios aplausos, no es coherente con lo que hace el nuevo presidente, pues un artículo de la revista The Atlantic reveló que “sus corbatas y trajes son hechos en China”.

El país que ofreció Trump, y que traerá fuertes consecuencias no sólo para EE. UU. sino para todo el mundo, comienza a moldearse a partir de este sábado. De acuerdo con el nuevo portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, el mandatario tenía planeado firmar, después del acto de posesión y los desfiles, cinco acciones ejecutivas relacionadas con la burocracia gubernamental.

Días antes de la ceremonia oficial, el presidente prometió que el primer día de su gobierno le pediría al Congreso que entregue una revocación completa de Obamacare, el plan estrella del gobierno de Barack Obama, que permitió a 20 millones de personas tener acceso a la salud.

También dijo que comenzaría a rescindir las órdenes ejecutivas de Obama sobre inmigración y daría los primeros pasos para “levantar una pared impenetrable” en la frontera sur. “Esto es lo primero que voy a hacer”, insistió.

“Día 1º, a primera hora en el cargo, esa gente se ha ido”, gritó en una reciente manifestación en Arizona. Se refería a los migrantes ilegales. De acuerdo con The New York Times, ya están en marcha planes para cumplir con este proyecto y el del muro en la frontera con México. “Al parecer, el presidente entrante solicitará al Congreso que financie la construcción de un muro a lo largo de la frontera sur desde abril”, señalan los medios de comunicación.

Los republicanos de la Cámara de Representantes y la administración entrante, según analistas consultados por CNN, no tendrían que pedir autorización para el muro, “en cambio, utilizarían una ley de 2006 firmada por el expresidente George W. Bush que autorizó la construcción de 700 millas más de barrera física en la frontera”.

El periódico inglés The Telegraph habla sobre sus planes de “drenar el pantano”, es decir, cambiar las políticas en Washington. “Nosotros debemos pensar en grande y soñar en grande. No aceptaré políticos que hablen y no actúen, que estén constantemente quejándose, pero nunca haciendo nada. El tiempo para conversaciones vacías ha acabado, ahora llega la hora de la acción. No permito a nadie que diga que no puede hacerlo”, dijo Donald Trump durante la posesión.

En su página web, The Politico señalaba que las reformas que prometió hacer el presidente en un día incluyen “una enmienda constitucional para imponer límites de mandato a todos los miembros del Congreso y una prohibición de cinco años para que los funcionarios de la Casa Blanca y del Congreso se conviertan en grupos de presión después de que dejen el servicio gubernamental”.

Trump ha dicho que reducirá el tamaño del Gobierno, por eso pidió una congelación de la contratación de todos los empleados federales para reducir su fuerza de trabajo a través del desgaste (exento de militares, seguridad pública y salud pública).

El nuevo gobierno estadounidense, tal y como lo dijo Trump en su posesión, rompería el tradicional compromiso republicano con el libre comercio, pues dijo que impondría un conjunto de políticas proteccionistas para cerrar las fronteras económicas de Estados Unidos.

Según el plan de trabajo revelado por su equipo, la próxima semana Trump anunciará que renegociará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Canadá y México y anulará la participación en la Asociación Transpacífica, un controvertido acuerdo comercial con 12 países.

Los próximos días se anticipan agitados. El mundo contiene la respiración esperando las decisiones de Trump. Ya lo dijo su vocero: “Tenemos muchas cosas planeadas, la agenda de los próximos días es muy robusta”. Varios asesores de Trump explicaron al diario The Washington Post que sus primeras acciones serían “agresivas”. Casi un “tsunami”.