Ataque a Charlie Hebdo: "No podemos parar el terrorismo, tenemos que contenerlo"

El profesor de historia y terrorismo en Birmingham-Southern College, Alabama le explica a El Espectador las posibles causas y efectos de los ataques en París.

Después de los ataques terroristas en Boston, Canadá y París, entre otros, ¿el mundo debe plantearse una nueva forma de luchar contra el terrorismo?

La manera en que combatimos contra el terrorismo no necesariamente ha cambiado, aunque sí ha planteado nuevos problemas. Lo ha subrayado unos problemas en curso, que nos llevan a otra pregunta: ¿Cómo enfrentar el terrorismo doméstico y el internacional?. Estamos empezando a observar que la línea entre los dos se está borrando. En los ataques a Charlie Hebdo, los dos hermanos eran hijos de inmigrantes, posiblemente con una conexión en el exterior. Uno de ellos fue entrenado en Yemen, a pesar de haber vivido en Francia un largo tiempo. Hay implicaciones en términos de cómo combatamos esto y cómo lo tratamos legalmente. En una democracia liberal como Francia, Canadá o los Estados Unidos hay un montón de derechos civiles y la protección constitucional que aplica si eres ciudadano o no. Entonces, los militante domésticos se inspiración en el exterior y eso crea un problema a las autoridades.

¿Cuál es la diferencia entre un musulmán y un extremista?

El problema es que nuestra experiencia con esta comunidad es relativamente reciente. Las minorías musulmanas están creciendo rápidamente y la dinámica está cambiando. Esto significa que lo que muchos europeos y norteamericanos entienden del Islam está derivado de lo que oye en las noticias y esto puede estar distorsionado. Si solo lo que conoces de un ideología es a través una parte de ese grupo, pues tu mirada es muy torcida. En cuanto a los extremistas, decimos que los que están radicalizados son los que están comprometidos con una ideología radical, y para usar la palabra movilizados significa que están comprometidos a usar la violencia en búsqueda de esa ideología. Pero esto no es toda la religión, es una parte en la que nos concentramos. La ignorancia sobre el Islam es el combustible para el fuego. El terrorismo, como se ha desarrollado en los últimos dos siglos, es la violencia simbólica que busca persuadir el comportamiento de muchos a través de señalar a una minoría. Durante los últimos 50 y 60 años, la provocación ha sido esencial.

La semana pasada escuchamos las amenazas de muerte a la comunidad islamista con ataques violentos a las mezquitas. Ellos ven los ataques contra Charlie Hebdo como prueba para no aceptar a los musulmanes. En realidad los extremistas responsables habrían amado ver el contragolpe porque sería la provocación necesaria para continuar movilizando musulmanes en cualquier lugar del mundo.

¿Cómo prevenir que ciudadanos occidentales viajen a países musulmanes para entrenar y luchar, y luego regresen a sus países a atacar?

Los dos atacantes de Charlie Hebdo estaban en la lista negra para volar de Estados Unidos. También uno de ellos estaba monitoreado por las autoridades francesas porque hace ocho años el trató de viajar a Iraq para luchar en contra de la ocupación americana. La libertad de viajar es esencial en el mundo moderno, aquí entramos en las libertades civiles y económicas.

¿Cuáles son los países que pueden resultar más preocupantes para las autoridades?

Siria, Iraq, Yemen, Somalia, Nigeria, Afganistán, Pakistán. Sin embargo, los que tienen mayor alcance global y constituyen un peligro son Siria, Iraq y Yemen.

¿Qué motiva a una persona para ir a esos países?

En el caso de Francia hay una población grande de inmigrantes de África del Norte, áreas que estaban colonizadas por Francia en el siglo XIX, que ahora son independientes. Dentro de esta población, concentrada en los suburbios de París, la tasa de nacimientos es alta, la tasa de desempleo es alta, y el nivel de frustración es grande. Lo que vemos de las personas en esta área que se han radicalizado o movilizado, es que vienen de casas sin religión.

La mayoría de inmigrantes tiende a crecer sin una autoridad religiosa. La mayoría de musulmanes, así como cristianos o judíos, puede creer en una experiencia puramente religiosa y vivir en el mundo moderno. Y entran a una iglesia o sinagoga. Si esto no viene del medio familiar, se puede volver más susceptible de ser reclutado por los extremistas, que distorsionan ese sentido religioso. Y como ellos sienten que no tienen un lugar en la sociedad, y todavía sufren el racismo, optan por una comunidad y una solución que abarque todo. Esta es la puerta que lleva a una mentalidad de todo o nada: se convierte en un movimiento extremista.

Por unas décadas, muchas personas han tratado de encontrar el enlace entre la violencia y la pobreza. Pero en unos casos esto no da resultado. Por ejemplo, en los ataques de 9/11, los secuestradores de aviones venían de la clase media. Sin embargo, venían de un grupo familiar no religioso. Esta es la gente que reclutan.

 ¿El fenómeno del “lobo solitario” es algo nuevo?

El “lobo solitario” es una cosa vieja, data de Siglo XIX. Empezó con el terrorismo del anarquismo. La mayoría de anarquistas se oponía a gobiernos, pero no eran muy violentos. Este fue un movimiento internacional, que incluyó a América y Europa. Entonces el “lobo solitario” empezó con inspiración del extranjero, ahora esa presencia se intensifica con internet y redes sociales. Hoy en día, las organizaciones recluten a los más jóvenes (menores de edad) porque hay leyes que evitan que vayan a responder por esas actividades ante las autoridades. A veces se entrenan y se quedan en Iraq o Somalia, y en otras oportunidades, se regresan a sus países de origen y actúan solos. Eso lo observamos en Al Qaeda y Al Qaeda de la Península Arábiga. Con los hermanos en París, todavía existen algunas preguntas: ¿Eran miembros de Al Qaeda o Al Qaeda de la Península Arábiga? ¿Recibieron entrenamiento y fondos¿ ¿Estaban dirigidos por Al Qaeda? O, ¿eran “lobos solitarios, que tal vez tenían algún contacto, pero que actuaron solos?

¿Cuáles son las debilidades en la lucha contra el terrorismo?

Depende de nuestro perspectiva y el contexto. Mucha gente espera, y las autoridades nos alientan activamente, a creer que hay una manera de prevenir todos los ataques. La gente quiere encontrar la bala mágica, evitar el ciento por ciento de los ataques. Esto simplemente es imposible. No podemos fijarnos en cada cosa, recoger toda la información de inteligencia suficiente para prevenir cada atentado. Y esto introduce otra pregunta, ¿quisiéramos vivir en un mundo catastrado con exceso, donde cada uno de nuestros movimientos e intenciones estén bajo la mira de las autoridades?

El problema es que los que usan el terrorismo buscan vulnerabilidades. ¿Qué pasa cuándo se dedican billones y trillones de dólares a la seguridad de aeropuertos? Pues que otras ubicaciones y terminales de transporte quedan vulnerables. Vivimos con la esperanza irrazonable de que todo puede ser prevenido.

Tal vez parece duro, pero no podemos parar el terrorismo, tenemos que contenerlo. El terrorismo nos exhorta a un miedo particular. Nuestro temores son salvajemente desproporcionados con el peligro real.

¿Esta amenaza puede llegar a Latinoamérica?

No sé mucho acerca de las cifras de la población musulmana en esta región, pero igual, este no es el punto. No hemos visto este tipo de violencia en las países de Sur y Centroamérica porque los países no tienen políticas de intervencionismo extranjero. Aun los países más acaudalados y con mayor influencia, como Brasil, no han intervenido en el exterior. Tampoco tienen grandes minorías que puedan radicalizarse. Como vimos en los 70s y 80s, Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, y otros, fueron los Estados con más fuente de violencia. En el caso del Medio Oriente, la amenaza más grande viene de la religión. En Suramérica el terrorismo no era motivado por la religión, sino por la ideología.
 

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