Aumenta presión en Tokio a 24 horas de vencer ultimátum del Estado Islámico

El Gobierno japonés se encuentra en el dilema de pagar o no la cifra de 200 millones de dólares exigidos por el grupo islamista.

 El Gobierno japonés estaba sometido a fuerte presión la mañana del jueves a unas 24 horas de expirar el ultimátum del grupo Estado Islámico (EI), que amenaza con ejecutar a dos rehenes japoneses si no recibe 200 millones de dólares.

El primer ministro Shinzo Abe y el titular de Exteriores, Fumio Kishida, activan desde el martes todos los canales diplomáticos ( Turquía, Francia, Italia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Irán, Jordania...) para intentar obtener "la liberación inmediata" de los japoneses Haruna Yukawa y Kenji Goto, secuestrados por los yihadistas.

Un vídeo colgado el martes en el que EI amenazaba con matar a los dos rehenes si no recibía en un plazo de 72 horas el rescate exigido. Abe, que en ese momento se encontraba en Oriente Medio, donde ofreció una ayuda de esa cuantía para las poblaciones víctimas de los avances de EI en Siria e Irak, juró "no ceder ante el terrorismo".

Tokio paga su "pacifismo activo", una voluntad cada vez más firme de desempeñar un papel internacional en la resolución de crisis sin infringir la prohibición constitucional de las ofensivas militares.

EI busca ante todo "aprovechar esta ocasión para llamar la atención del mundo: el grupo muestra que ve a Japón como un miembro del bloque liderado por Estados Unidos con ellos", subraya Misa Kanaya, especialista del Instituto de Oriente Medio.

"Único responsable"

El ultimátum expira "a las 2:50 de la tarde (hora local) indicó el miércoles el portavoz del Gobierno nipón, Yoshihide Suga, y el jueves indicó que Japón "ignora aún la situación exacta de los rehenes", a falta de contacto ni siquiera indirecto con sus secuestradores.

En un vídeo realizado en octubre pasado antes de entrar en la zona controlada por EI, el periodista japonés secuestrado Kenji Goto explicaba que iba en busca de Haruna Yukawa, patrón de una empresa de seguridad capturado en agosto, según imágenes colgadas en internet. "Si me sucede algo, la responsabilidad me incumbirá totalmente", insistía.

Un guía de Goto, que hizo declaraciones el miércoles a televisiones japonesas, tenía la misión de contactar con la familia del periodista si pasaba más de una semana sin dar noticias, tal como sucedió.

La esposa del periodista independiente, un hombre de unos 40 años acostumbrado a los terrenos hostiles, había recibido en noviembre un correo electrónico de un pretendido miembro de EI que exigía el pago de un rescate.

Pagar o no, un dilema

En un intercambio de mensajes por internet con un periodista de la televisión pública NHK, un "portavoz de EI" insiste en que el grupo yihadista no hará concesiones, insiste al gobierno que acepte su exigencia y repite que "el combate no es económico sino sicológico". El portavoz del Gobierno japonés evita sistemáticamente contestar directamente a la pregunta de si el Estado pagará o no. "Nuestra posición no ha cambiado, no nos doblegaremos ante las amenazas terroristas", repite, dando a entender que no se pagará rescate.
Por otro lado, el primer ministro ordenó el miércoles que "se empleen todos los medios para salvar a los dos hombres", lo que puede parecer contradictorio, subraya la prensa.

El ministro de Defensa, Gen Nakatani, que se encontraba en Londres, confirmó sin embargo que el Gobierno nipón está siendo incitado por el exterior para dos entregar un solo dólar a EI, y evocó una "actitud firme" de su homólogo británico, según dijo a periodistas.

Algunos medios de comunicación habían afirmado que Japón pagó en el pasado a secuestradores. Esta vez, habida cuenta de la suma exigida y de que ambos rehenes entraron en una zona peligrosa con conocimiento de causa, se puede suponer que no se efectúe ningún pago, estima una parte de la prensa.
"A Japón no le queda otra que clamar a voz en grito que combate el terrorismo", asegura Toshiyuki Shikata, de la Universidad Teikyo.

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