Aumentan a 41 los muertos en choques entre grupo suní y policía en Irak

La ciudad de Mosul se encuentra en toque de queda mientras que las autoridades intentan disipar los grupos de milicianos suníes.

Policías iraquíes hacen guardia junto a una ambulancia que transporta un manifestante herido tras los enfrentamiento con soldados iraquíes, en Kirkuk./ EFE
Policías iraquíes hacen guardia junto a una ambulancia que transporta un manifestante herido tras los enfrentamiento con soldados iraquíes, en Kirkuk./ EFE

Al menos 41 personas han muerto en los enfrentamientos entre grupos de milicianos suníes y agentes de policía, que estallaron en la noche del miércoles y continúan este jueves en la ciudad septentrional iraquí de Mosul.

El jefe de la Policía federal en Mosul, general Mahdi al Garraui, dijo a la televisión oficial "Al Iraqiya" que las fuerzas iraquíes mataron a 31 hombres armados, mientras que una fuente de seguridad informó de la muerte de diez policías.

Garraui reveló también que lograron liberar a un total de diecisiete agentes que permanecían retenidos por los grupos armados desde el ataque anoche contra varias comisarías.

Anteriormente, una fuente de la Policía cifró a Efe en doce los fallecidos en Mosul, nueve combatientes y tres policías, mientras que en todo el país ascendían a una veintena por los choques armados entre fuerzas del orden y milicianos suníes.

El Gobierno ha enviado refuerzos militares y policías antidisturbios a Mosul, ciudad de mayoría suní y situada a 400 kilómetros al norte de Bagdad, donde se ha impuesto el toque de queda en un intento de recuperar la calma.

Los enfrentamientos se desencadenaron cuando el grupo armado asaltó varias comisarías situadas en los distritos de Al Rifai, 17 de Julio, Al Islah, Al Musel al Yadida y Al Haramat, de Mosul.

La violencia se ha extendido por varios puntos de Irak tras el ataque del martes por parte de las fuerzas del orden a una plaza en la población de Al Hueiya, en Kirkuk, donde al menos 26 personas fallecieron y 155 resultaron heridas.

Esta plaza era un lugar habitual de las protestas de los suníes, que se quejan desde el pasado diciembre de la discriminación que dicen sufrir por parte del Gobierno central.

Ante la ola de violencia, el primer ministro iraquí, el chií Nuri al Maliki, alertó este jueves que "si se enciende la discordia no habrá ni vencedores ni vencidos”.

Al Maliki avisó de que las autoridades no tolerarán ninguna agresión contra el ejército y la policía y llamó a todos los iraquíes -en especial a los clérigos y jefes de clanes- a unir sus esfuerzos para evitar que Irak retroceda por culpa del terrorismo.  

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