Autor del atentado de Niza envió mensajes de texto pidiendo "más armas"

Autoridades informan que Mohamed Lahouaiej-Bouhlel era hasta hace algunos meses un hombre "mujeriego", adepto al físico-culturismo, violento con su esposa y nada religioso, antes de convertirse y radicalizarse rápidamente.

El tunecino Mohamed Lahouaiej-Bouhlel.AFP

Poco antes del atentado de Niza el jueves, su autor, el tunecino Mohamed Lahouaiej-Bouhlel, envió un SMS expresando su satisfacción por haberse procurado una pistola 7,65 mm y pidiendo "más armas", revelaron este domingo fuentes cercanas del dossier.

El transportista de 31 años, que embistió a una muchedumbre con un camión dejando 84 muertos, "se tomó además una foto al volante del camión entre el 11 y el 14 de julio" que envió por SMS, según las fuentes. Los investigadores buscan ahora "identificar a los destinatarios" de esos mensajes.

Mohamed Lahouaiej-Bouhlel era hasta hace algunos meses un hombre "mujeriego", adepto al físico-culturismo, violento con su esposa y nada religioso, antes de convertirse y radicalizarse rápidamente.

El cambio que transformó a este hombre, nacido el 31 de enero de 1985 en Msaken, en las afueras de Susa, en Túnez, sigue siendo difícil de determinar.

El sábado, el ministro del Interior francés Bernard Cazeneuve afirmó que, en base a testimonios de allegados, el atacante "se radicalizó muy rápido".

Entre los cientos de testigos interrogados desde el jueves de noche, varios mencionaron que el hombre mostró signos de religiosidad, reveló el domingo una fuente cercana del caso.

Llegó a Francia desde Túnez en 2005 y regularizó su situación al año siguiente. Se casó con una francotunecina residente en Niza, con la que tuvo tres hijos. La pareja, en proceso de divorcio, se vestía a la usanza occidental, según los testimonios recabados por la AFP.

Su padre, Mohamed Mondher Lahouaiej-Bouhlel, había perdido el contacto con su hijo desde hacía tiempo. Pero recuerda a un joven que "no tenía ningún vínculo con la religión". "No rezaba, no ayunaba, bebía alcohol e incluso se drogaba", explicó.

'No bebo'

En el pequeño gimnasio de Niza donde se entrenaba hasta hace unos dos años, Mohamed Lahouaiej-Bouhlel es recordado como un hombre "fanfarrón", un "mujeriego" un poco "pesado", contó un testigo. Allí, el hombre seguía cursos de salsa y "venía a hacer deporte para ponerse guapo (...), trabajaba su cuerpo para gustar", añadió.

En el suburbio del norte de Niza donde vivía con su esposa antes de separarse, también lo describieron de esta manera. "No iba a la mezquita local y bebía cerveza", según explicaron varios miembros de la asociación cultural Niza Norte.

"Yo nunca lo vi en la mezquita", declaró un guardia en un restaurante contiguo a la sala de rezos del barrio. Otros musulmanes practicantes confirmaron esta información.

Después de un enfrentamiento violento con su mujer, ésta pidió el divorcio y Lahouaiej-Bouhlel se mudó a vivir solo en un barrio popular del este de la ciudad, hace al menos 18 meses.

En el pequeño edificio donde vivía, una de las pocas vecinas con quien se relacionaba que durante la Eurocopa, Lahouaiej-Bouhlelt le aseguró que no bebía alcohol: "Me reí y le dije 'no bebes, ¿estás ayunando?' y me dijo, 'no, pero no bebo'".

'Sufría crisis'

El viernes, el fiscal de París dijo que "era totalmente desconocido para los servicios de inteligencia" y que "nunca había estado fichado ni mostrado el menor signo de radicalización". Sí era conocido en cambio de la justicia por su historial de amenazas, violencia, robo y degradaciones cometidos entre 2010 y 2016.

En marzo, fue condenado en Niza a seis meses de prisión condicional por violencia durante un altercado tras un accidente de tráfico.

Su padre describió a un hombre que entre 2002 y 2004 tuvo "problemas que le provocaron una depresión nerviosa. Acababa irascible, gritaba, rompía todo lo que tenía delante".

Un habitante del edificio donde vivía lo recuerda como un hombre que "sufría crisis". "Cuando se separó de su mujer, defecaba por todas partes, destrozó el osito de su hija con un cuchillo y despedazó los colchones", explicó.

El jueves por la noche, John Lambert, un sudafricano cuyo testimonio fue difundido por la cadena sudafricana Enca, lo vio con horror cuando dirigía su camión contra la multitud reunida en el paseo de los Ingleses.

"Podríamos imaginar que estaba gritando... Pero estaba tranquilo, muy concentrado. Parecía como si estuviera jugando a un videojuego. Estaba muy concentrado en su labor: intentar aplastar el mayor número de gente posible", dijo.
 

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