Avanzan elecciones presidenciales en México

Los comicios definen si el PRI es capaz de regresar al poder tras doce años de ausencia.

Los mexicanos acuden este domingo a las urnas, bajo fuerte seguridad por la violencia del narcotráfico y temores de anomalías, en unas elecciones que definirán si vuelve el PRI al poder a 12 años de haber sido destronado tras un controvertido régimen de siete décadas. El candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, figura como claro favorito en todas las encuestas, hasta 17 puntos arriba del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, y más de 20 de la oficialista Josefina Vázquez Mota, del conservador Acción Nacional (PAN).

En medio de temores de fraude y denuncias de compras de votos, sobre todo dirigidas contra el PRI, las mesas electorales -143.132 en todo el país- abrieron a las 08: 00 hora local para recibir a 79,5 millones de mexicanos llamados a elegir, en comicios sin segunda vuelta, un presidente para seis años y las dos cámaras del Congreso. "Será la fiesta democrática más limpia e imparcial", dijo el presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés, al abrir la jornada con un llamado a votar con la certeza de que "cada voto se contará escrupulosamente" y a los partidos a respetar "la voluntad" popular.

La vuelta del viejo PRI -- Impulsado por la aceitada maquinaria del PRI y favorecido por su estampa de galán de telenovela, Peña Nieto, abogado de 45 años, prometió un "gobierno eficaz" que de seguridad y crecimiento económico, en un país agobiado por la violencia y la pobreza que agobia al 47% de los 112 millones de mexicanos.

Masacres, decapitaciones y balaceras son pan de cada día desde que el presidente Felipe Calderón, al llegar al poder en 2006, lanzó una guerra frontal contra los cárteles de la droga, que deja más de 50.000 muertos. Tachado de autoritarismo y corrupción, el PRI, que gobernó de 1929 a 2000, busca, además de recuperar la presidencia, la mayoría en las dos cámaras del Congreso (500 diputados y 128 senadores), y sumar más gobernaciones -de seis que también se disputan en esta elección- a las 20 que ya tiene de 31 estados del país.López Obrador, exalcalde de Ciudad de México de 58 años, que votó en el sur de Ciudad de México, abogó por una participación masiva: "Es la única arma que tienen los ciudadanos para lograr el cambio".

El líder de izquierda propuso un cambio hacia una "república amorosa" que acabe con la corrupción y genere empleos, tras moderar su discurso para safarse la imagen de revoltoso que se granjeó por su sonada protesta de 2006, cuando denunció fraude en los comicios que perdió ante Calderón por 0,56%.Criticado por la violencia que desató la ofensiva antidrogas de Calderón, el PAN sufriría una debacle, favorecida por crisis internas y una campaña errática de su candidata, que no logró despojarse de la imagen de "continuidad" aunque prometió ser "diferente".

Elecciones bajo amenaza

Un fuerte operativo de seguridad fue dispuesto para los comicios. Helicópteros y policías vigilan los centros de votación e instituciones estratégicas de la populosa Ciudad de México, donde también se elige a su poderoso alcalde. Militares patrullan las regiones más violentas como Tamaulipas y Veracruz, Nuevo León y Guerrero, donde operan poderosos cárteles como Los Zeta y el de Sinaloa, que se disputan a sangre y fuego las rutas de la droga que envían a Estados Unidos.

En la última semana estalló un coche-bomba en Nuevo Laredo -Tamaulipas, fronterizo con Estados Unidos-, con saldo de siete heridos, y hubo muertes y amenazas a autoridades y candidatos locales en Veracruz, por lo que aumentó la presencia militar."Salgan a votar sin miedo", clamó Vásquez Mota al sufragar en Huixquilucan, colindante con la capital mexicana.

Sin opciones reales, el cuarto aspirante, Gabriel Quadri, de un grupo minoritario de centro, también emitió su voto. -- Fantasma de fraude -- Además de las más grandes y vigiladas, estas elecciones serán las más controladas de la historia de México, con un sistema de cómputo modernizado y unos 700 observadores internacionales.Pero persisten dudas sobre la limpieza de los comicios, en un país donde un 71% de la población considera posible un fraude electoral, según un estudio.

"Voté esperando que se me respete el voto, porque que hay gente que hace transa (trampa), la hay. Espero que acabe la violencia para trabajar tranquilos", dijo a AFP Luis Sevilla, de 26 años, quien vende semillas y saltamontes asados en un mercado del centro de la capital.López Obrador evocó la posibilidad de un fraude, aunque firmó un pacto con los candidatos de respetar los resultados.

En los últimos días se multiplicaron las denuncias por coacción del sufragio.El movimiento universitario #YoSoy132, que acusa a medios como el gigante Televisa de promover a Peña Nieto, realizó marchas la noche del sábado -más de 20.000 en Ciudad de México- para reclamar comicios limpios.