Aziz, tres lustros monopolizando la vida política de Mauritania

A sus 58 años de edad, Mohamed uld Abdel Aziz es descrito por quienes lo conocen como un hombre discreto y poco hablador.

Mohamed uld Abdel Aziz, el presidente mauritano que hoy revalidó su mandato presidencial tras una contundente victoria electoral, lleva desde agosto de 2008 monopolizando la vida política del país.

El hombre al que los mauritanos llaman simplemente Aziz, ha derrotado sin esfuerzos a sus cuatro adversarios y se dispone a gobernar durante otro quinquenio.

Su historia comenzó el 3 de agosto de 2005 dirigiendo el golpe de estado contra aquel a quien supuestamente estaba encargado de proteger, el entonces presidente Muauiya uld Taya (1984-2005), en la actualidad refugiado en Catar.

Entonces coronel del Ejército, Aziz dirigió el famoso Batallón de la Guardia Presidencial (BASEP), el más prestigioso de todos los cuerpos del Ejército, que creó él mismo en los años 90, y que ayudó a frenar una intentona golpista en junio de 2003 contra Taya.

En 2005, un nuevo golpe de Estado, en el que Aziz tuvo un papel crucial, terminó con Taya, pero el jefe de BASEP se contentó con mover en la sombra los hilos dejando la presidencia en el periodo de transición a su primo de sangre, el coronel Ely uld Mohamed Vall, que actualmente es director general de la seguridad nacional.

Ya entonces todo el mundo sabía que Aziz era el hombre fuerte de palacio y que fue él quien promulgó la candidatura de Sidi uld Cheij Abdallahi, un desconocido en la escena política, a quien ayudó a vencer contra toda lógica al histórico líder de la oposición, Ahmed uld Dadah, tras una segunda vuelta y con un estrecho margen de votos en los comicios presidenciales de marzo de 2007.

Como gesto de agradecimiento, Abdallahi promovió a su padrino ascendiéndole al rango de general, creyendo quizá ponerse al abrigo de cualquier acto malintencionado por su parte.

Aziz esperó 15 meses, hasta el 6 de agosto de 2008, para organizar otro golpe de estado, colocándose como presidente de un Alto Consejo de Estado creado por los golpistas.

La comunidad internacional amenazó a Mauritania con sanciones hasta que un diálogo entre las diferentes fuerzas políticas terminó con la firma del Acuerdo de Dakar que permitió la organización de elecciones presidenciales el 18 de julio de 2009, en las que la suerte se puso a favor de Aziz, que alcanzó en la primera vuelta el 53 % de los votos.

Una suerte que ya no le abandonaría, como quedo reflejado el 13 de octubre de 2012, cuando sobrevivió a unos disparos en el abdomen que recibió por accidente según la versión oficial, en un confuso incidente en una carretera al norte de Nuakchott.

En materia de política interna, Aziz ha creado su propio partido, la Unión por la República (UPR), que está rodeado de multitud de pequeñas formaciones políticas que le apoyan, y que se hizo con una confortable mayoría en las última elecciones parlamentarias y locales en noviembre y diciembre pasados.
Aziz cuenta con la simpatía de los ulemas y jefes espirituales del país que reconocen su sólido apoyo en el campo religioso, especialmente en la revalorización de los imanes en las mezquitas y de los jeques en las madrasas (escuelas coránicas).

En política exterior, el presidente de Mauritania, que ocupa también la presidencia de la Unión Africana, es considerado como un aliado fiable en la lucha contra el terrorismo, especialmente en el Sahel.