El “reality” presidencial

Antes que presentar sus propuestas, ambos candidatos se dedicaron a acusarse mutuamente. 

 Los candidatos presidenciales de EE. UU., Hillary Clinton (demócrata) y Donald Trump (republicano), en el debate de ayer. /    AFP
Los candidatos presidenciales de EE. UU., Hillary Clinton (demócrata) y Donald Trump (republicano), en el debate de ayer. /    AFP

El debate presidencial de ayer fue un espectáculo en ocasiones grotesco. Antes que presentar sus propuestas, la candidata demócrata, Hillary Clinton, y el candidato republicano, Donald Trump, no hicieron sino acusarse mutuamente, convirtiendo el debate en una novela. Clinton fue la primera en atacar, al aprovechar una pregunta hecha por uno de los moderadores, Anderson Cooper, para hablar sobre un video revelado recientemente por el Washington Post y en el que se ve al hoy candidato hablar de forma obscena sobre las mujeres.

En la grabación, de unos tres minutos de duración, Trump habla con un periodista, Billy Bush, sobre su forma de abordar o, mejor, acosar a las mujeres, aprovechando su poder.  Simplemente las comienzo a besar. Es como un imán. Las beso. Ni siquiera espero. Y cuando eres una estrella, te dejan hacerlo. Puedes hacer cualquier cosa. Te permiten hacer lo que quieras”, dice. “Lo que quieras”, comenta Bush. Y Trump le responde: “Agarrarlas por la vagina. Puedes hacer lo que quieras”.

El video produjo un terremoto en el Partido Republicano. Trump se disculpó. Pero, a renglón seguido, arremetió contra Clinton y su esposo, el expresidente Bill Clinton. Y al debate presidencial invitó a cuatro mujeres que han dicho que, supuestamente, fueron abusadas por Clinton. Y aprovechó su presencia para responder a los ataques de Clinton: “Si usted se fija en Bill Clinton, lo mío fueron palabras y lo de él fueron actos. Bill Clinton abusó de esas mujeres y Hillary Clinton atacó a esas mujeres”.

Luego, el candidato republicano trajo al debate el tema del mal manejo que Clinton le dio a su correo institucional, siendo secretaria de Estado. Y en un momento dijo que si él fuera presidente, ella estaría presa por ese mal manejo. Luego, los candidatos discutieron sobre migración, sobre política económica, sobre el sistema de salud. Pero en ningún momento desarrollaron sus propuestas. Trump no hizo sino quejarse de que los moderadores estaban a favor de Clinton. Y ella, aunque más controlada, tampoco hizo mucho para llevar el debate más allá de los insultos.

La tensión no se rompió sino cuando un ciudadano les preguntó a ambos candidatos si podían mencionar algo bueno de su rival. El público estalló en carcajadas. Clinton respondió diciendo que Trump tenía unos hijos maravillosos y que eso hablaba muy bien de él; Trump, por su parte, le reconoció a Clinton que no se rinde. El próximo debate presidencial será este 19 de octubre. Y la pregunta es si será un nuevo capítulo de una tragicomedia, que ya parece un circo, o si será, por fin, un debate entre personas que quieren gobernar a una de las mayores, si no la mayor, potencia del mundo.

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