Ban Ki-moon alerta por pasividad de Consejo de Seguridad ante masacres en Siria

"Pido a todos los Estados miembros que tomen acciones colectivas y decisivas para detener la tragedia que vive Siria": Secretario ONU.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, alertó que la falta de acción en el Consejo de Seguridad para presionar al presidente sirio, Bachar al Asad, y detener la "tragedia" que vive Siria supone una "licencia" para que se produzcan más masacres en el país árabe.

"Pido a todos los Estados miembros que tomen acciones colectivas y decisivas para detener inmediata y completamente la tragedia que vive Siria. La inacción se convierte en licencia para más masacres", dijo Ban en un comunicado de condena a la masacre vivida en la ciudad de Tremseh, donde murieron el jueves unas 200 personas.

El máximo responsable de Naciones Unidas insistió por segunda vez en el mismo día en que el Consejo de Seguridad debe enviar "un fuerte mensaje" al Gobierno de Damasco, al que acusó de violar los acuerdos alcanzados con el enviado especial Kofi Annan y las resoluciones aprobadas hasta la fecha por la ONU.

"Se necesita ahora una presión unida, sostenida y efectiva", aseveró Ban, para quien los "horribles crímenes" cometidos en Tremseh mediante el uso de "artillería pesada y bombardeos" del Ejército sirio ponen "en duda" la "reciente expresión de compromiso" expresada por Al Asad a Annan en su visita a Siria.

El secretario general pidió al régimen de Damasco que "detenga el baño de sangre y reconozca que la confrontación armada es un camino equivocado que debe terminar", al tiempo que exhortó a la oposición armada a "obedecer sus compromisos bajo el plan de paz" de seis puntos elaborado por el mediador internacional.

Ban, que horas antes ya había expresado su condena a lo ocurrido y había pedido una acción urgente al Consejo de Seguridad mediante una carta, señaló que sus miembros deben trabajar unidos para respaldar el plan de paz de Annan y los acuerdos alcanzados por el Grupo de Acción para Siria en su reunión del 30 de junio en Ginebra.

"El plan de paz y el comunicado del Grupo de Acción son los cimientos sobre los que lograr una solución al conflicto en Siria. La violencia debe detenerse y se debe alcanzar una transición dirigida por los sirios y que responda honestamente a sus legítimas aspiraciones", agregó.

Unas 200 personas murieron el jueves en Tremseh, localidad ubicada en el bastión opositor de Hama, por bombardeos del Ejército y disparos de matones y otras fuerzas leales al régimen sirio, según los opositores, si bien el régimen culpó del suceso a supuestos grupos terroristas.

El Consejo de Seguridad de la ONU mantuvo hoy reuniones a nivel de expertos y también solo entre sus miembros permanentes -China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia- para tratar de acercar posturas sobre la propuesta occidental para lograr una resolución sobre Siria.

Ese texto, que incluye la renovación de la misión de los observadores por 45 días, quiere aumentar la presión, en forma de una amenaza de sanciones, sobre el régimen de Al Asad para que este detenga la violencia y cumpla con el plan de Annan.

Según fuentes diplomáticas, las negociaciones avanzaron aunque sin llegar a acuerdos, ya que Rusia se opone directamente a incluir esa amenaza de sanciones, y todo apunta a que se alargarán al menos hasta el miércoles, cuando está previsto votar sobre la renovación de los observadores, cuyo mandato expira el 20 de julio.

Rusia, además, bloqueó hoy la emisión de una declaración presidencial del Consejo de Seguridad de condena a la matanza de Tremseh, según informó una fuente diplomática del Consejo, que señaló que su emisión no está prevista en principio hasta el próximo lunes.

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, dijo que la masacre del jueves "ilustra trágicamente la necesidad de que el Consejo de Seguridad imponga medidas vinculantes a Siria", en clara referencia a la imposición de sanciones.

Otras fuentes del Consejo señalaron que los esfuerzos en estas negociaciones se centran en alcanzar un acuerdo con Rusia, para que Moscú vote a favor de la resolución porque las potencias occidentales consideran que es "muy importante" mostrar un Consejo de Seguridad "unido".

Por ello, según las mismas fuentes, el último proyecto de resolución centra la amenaza de sanciones solo sobre el fin del uso de armamento pesado por parte del régimen, en lugar de optar por medidas más amplias, "en un intento de lograr que Moscú se sume a la iniciativa y pese a que querrían medidas más severas".