Bangkok se previene para lo peor

El río Chao Praya está por desbordarse y podría inundar la capital de Tailandia.

Los habitantes huyen de Bangkok, el principal río de la ciudad está por desbordarse, en las góndolas de los supermercados escasean los alimentos y el agua potable, las inundaciones amenazan con romper los diques de contención que protegen la capital de Tailandia. Son las peores inundaciones que sufre la ciudad en 50 años. Su gobernador, Sukhumbhand Paribatra, ordenó el jueves la evacuación preventiva de Sai Mai, el tercer distrito del norte de la capital, ya cuando los habitantes tenían el agua al cuello. Otros seis distritos están anegados.

Lo más preocupante es que, con un posible desbordamiento del río Chao Praya, que serpentea por Bangkok y ya está a punto de rebosarse en varios tramos, la tragedia podría crecer hasta que la mayoría de los 50 distritos de la capital se inunden. Paribatra anunció que más evacuaciones se realizarán, pues desde mañana la capital podría entrar en estado crítico por la cantidad de agua.

La primera ministra de Tailandia, Yingluck Shinawatra, admite que el Gobierno es incapaz de evitar que otras áreas de la capital se inunden en los próximos días, al igual que 28 provincias del país que ya están bajo el agua. Sin embargo, el ejército ha movilizado cerca de 50 mil efectivos, un millar de embarcaciones y ha levantado un centenar de albergues para recibir a 200 mil desplazados.

Hoy es el segundo de cinco días festivos declarados en las provincias afectadas por las inundaciones y en Bangkok. El centro de operaciones para las inundaciones instó a los capitalinos a ir a lugares no afectados para proteger sus vidas. El portavoz del centro operativo, Thongthong Chantarangsu, afirmó que el desabastecimiento alimentario es cada vez mayor. Hasta los animales del zoológico municipal fueron evacuados por falta de comida, hay serpientes venenosas nadando en las aguas y algunos cocodrilos escaparon de las granjas en las que eran criados.

El gobierno estima que el costo del desastre supera los US$6.000 millones. La tragedia comenzó a finales de julio de 2010, con el desbordamiento de ríos y pantanos del norte y la región central, a causa de las fuertes lluvias del monzón —un viento estacional del océano Índico que sopla seis meses de la tierra al mar y otros seis meses en sentido contrario— y de tres tormentas tropicales seguidas. El número de damnificados supera los 2,5 millones. Al menos 700 mil han recibido atención médica a causa de infecciones contraídas por contacto o consumo de agua contaminada. Cerca de 400 personas han muerto y 113 mil han abandonado sus viviendas para buscar refugio en otras ciudades.

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