Barack Obama impulsa a la clase política a invertir en planes contra pobreza y desigualdad

Según el mandatario norteamericano, en un mundo globalizado, las élites viven lejos de aquellos que no son tan ricos y se sienten menos comprometidas a realizar las inversiones necesarias contra ambos problemas.

Archivo EFE

El presidente de EE.UU., Barack Obama, urgió este martes a la clase política del país a comprometerse con las inversiones y planes necesarios para enfrentar la pobreza y la desigualdad, al alertar de que es “un error” creer que no se puede hacer nada contra ambos problemas.

“Podemos hacer algo al respecto. Creo que es un error sugerir que, de alguna manera, nuestros esfuerzos han fracasado y que somos impotentes para abordar la pobreza“, subrayó Obama durante un debate organizado en la Universidad George Washington, en el marco de un encuentro de líderes católicos y evangélicos de todo el país.

El debate, que duró casi una hora y media, estuvo moderado por E.J. Dionne, columnista del diario “The Washington Post“, y en él participaron también el profesor Robert Putnam, de la Universidad de Harvard, y el presidente del conservador American Enterprise Institute, Arthur Brooks.

Desde las recientes protestas violentas en la ciudad de Baltimore a raíz de la muerte del joven negro Freddie Gray mientras estaba en custodia policial, Obama está hablando mucho más abiertamente que antes sobre la necesidad de abordar las raíces de ese tipo de sucesos, ligadas a la pobreza y falta de oportunidades en muchas comunidades.

“Lo que solía ser una segregación racial se refleja hoy en una segregación de clases“, reflexionó el presidente.

A su juicio, parte de lo que ha cambiado es que, en un mundo globalizado, las élites “viven lejos de aquellos que no son tan ricos” y se sienten “menos comprometidas” a realizar las inversiones necesarias contra la pobreza y la desigualdad.

En ese sentido, Obama dijo que los presupuestos locales, estatales y del Gobierno federal, muchas veces por una presión “ideológica” en contra, no están incluyendo en la actualidad las mismas inversiones que en el pasado contra la pobreza y eso “tiene un impacto.”

Es duro ser pobre. Las personas no quieren ser pobres“, enfatizó el presidente, al cuestionar estereotipos vigentes acerca de que los más desfavorecidos son “esponjas, sanguijuelas, no quieren trabajar, son perezosos.”

“El mejor programa contra la pobreza es un trabajo“, añadió el mandatario.

Obama insistió en la importancia de cerrar “brechas” y puso de ejemplo que los gestores de los 25 principales fondos de capital riesgo ganan más dinero que todos los profesores del sistema público de educación infantil del país.

Al respecto, recordó su propuesta de subir los impuestos a esos gestores y a los millonarios, y apuntó que esa idea le ha costado que algunos lo comparen “con (Adolf) Hitler.”

Durante el debate, Obama también mencionó al papa Francisco, a quien prevé recibir en la Casa Blanca en septiembre próximo, y afirmó que “nadie” ha expresado mejor que el pontífice, con su “sinceridad e insistencia“, que es “vital” combatir la pobreza.

Según sostuvo la Casa Blanca, en 2013 más de 1,1 millones de estadounidenses salieron de la pobreza y fue el año que registró una mayor caída en la pobreza infantil desde 1966.

De acuerdo con el director de Asuntos Intergubernamentales de la Casa Blanca, Jerry Abramson, “queda mucho trabajo por hacer” y Obama cree que expandir las oportunidades de progreso a todos los estadounidenses es, además de una “responsabilidad moral“, un “imperativo económico.”

Abramson repasó algunas de las medidas tomadas por Obama en este sentido desde 2009, entre ellas un plan de más de 300 millones de dólares para transformar zonas de alta pobreza en barrios “sostenibles” y el fortalecimiento del programa de becas Pell, destinado a estudiantes de escasos recursos.

También citó la iniciativa conocida como “El guardián de mi hermano“, lanzada por Obama el año pasado para ampliar las oportunidades, sobre todo educativas, de los jóvenes negros e hispanos, los más proclives a caer en la pobreza y la delincuencia.