La base rebelde en Líbano

Desde Wadi Khaled, el Ejército Libre de Siria planea su estrategia contra el Gobierno.

“Allahu Akbar, Allahu Akbar” (Dios es grande), gritan al unísono treinta hombres armados en el salón de una vivienda instalada en el corazón de Wadi Khaled, mientras levantan sus fusiles Kaláshnikov comprados en el mercado negro hasta por US$2.000 cada uno. Todos pertenecen al Ejército Libre de Siria (ELS) y tienen su base en este valle, desde donde operan militarmente.

Wadi Khaled, enclavado en el noreste de Líbano, delimita la frontera con Siria, que siempre ha sido fácil cruzar. Cerca del puesto fronterizo de Arida, los habitantes de los pueblos lindantes lo hacen sin papeles ni controles.

Desde hace 15 meses ya no son los contrabandistas los que cruzan las carreteras inhóspitas. El conglomerado de poblados que componen esta península que ingresa en territorio sirio está atestado de refugiados provenientes mayoritariamente de Homs y de bases clandestinas del ELS. Paradójicamente, los puestos de control del ejército libanés y las fuerzas de seguridad interna se multiplican en las carreteras y el ingreso para los periodistas está prohibido.

Durante meses se gestiona el permiso para ingresar a esta zona aparentemente vigilada, donde el sonido de los helicópteros militares que realizan vuelos tácticos no cesa durante horas. Pero la corrupción de los agentes de inteligencia es el as en la manga de los insurgentes sirios, quienes dicen comprarlos por pocas monedas. Por eso se hace casi perpetuo el ir y venir por diferentes caminos alternativos y encontrar la salida para seguir hacia la frontera, donde las banderas de la Nueva Siria abundan.

Como en la frontera turco-siria y durante el encuentro con los insurgentes del ELS, el recorrido del automóvil es veloz, nocturno, laberíntico. Después de un viaje a través de una sucesión de aldeas casi indistinguibles, se arriba al último tramo habitado del valle, donde se cruzan los caminos que llevan a los pueblos de Kniseh en una dirección y Qarha en la otra.

Al llegar al puesto acordado, una casa inofensiva en apariencia, se encuentra una de las bases de operaciones del ELS. Hombres armados y religiosos presiden la reunión.

A medida que conversan es obvio que no todos son sirios. Algunos son libaneses, entre ellos los contrabandistas. Dicen que el comandante del Ejército Libre de Siria del barrio de Bab Amr de Homs —a pocos kilómetros a través de la frontera— ingresa y sale de Líbano sin inconvenientes.

Hay alrededor de 300 combatientes del ELS en el norte de Líbano, aunque el número varía cuando se mueven dentro y fuera del territorio sirio para llevar a cabo las maniobras militares.

Los miembros del ELS con base en Wadi Khaled se dividen en grupos diferentes y cada uno de ellos controla sus vías transfronterizas de acceso a Siria. Hacen acuerdos con los traficantes locales para ayudarlos a llevar los heridos a Líbano y comprar armas.

Hay acusaciones entre los comandantes; se critican y señalan mutuamente. Cada jefe sirve de enlace con el comando del ELS en Turquía o dentro de Siria. Uno de ellos, que se negó a ser identificado, apeló a la unidad: “Tenemos que tener un solo líder para proteger a la revolución de los infiltrados y no perder el camino”.

Los miembros de la Brigada Daher Bibars aseguran responder al coronel Riyad Assad y juran que tanto los chiítas como los suníes que apoyan al régimen sirio no tendrán perdón en sus manos.

El grupo así denominado como homenaje al sultán mameluco Daher Bibars —que después del siglo XIII ayudó a derrotar a los cruzados en la costa siria— es parte de las brigadas que han sido bautizadas con nombres de históricos jefes militares musulmanes o que llevan títulos religiosos, como la Brigada de Allahu Akbar. Los portavoces han negado, sin embargo, que esto implique alguna forma de inclinación o sesgo ideológico islámico suní y sectario.

“Nuestro trabajo se limita a proporcionar apoyo logístico. Nuestras razones para estar en el Líbano no son militares”, le explica a El Espectador quien dice llamarse Hassan y ser el comandante de la brigada, contradiciendo su propia lógica. “Pero es verdad que llevamos a cabo operaciones contra objetivos dentro de Siria con una metodología de guerra de guerrillas”, confirma.

Para ello, poseen armas ligeras, como los tradicionales fusiles Kaláshnikov, rifles automáticos, granadas de mano y granadas propulsadas por cohetes. Hassan dice que la labor principal del grupo es reunir a las personas y soldados heridos en Siria y llevarlos hasta la frontera con el Líbano, donde el ejército sirio reforzó su control sembrando minas terrestres. “Nunca vamos a deponer las armas”, afirma, mientras el resto de los asistentes rumorean en voz baja, asintiendo. La batalla será larga”.

Wikileaks publicará cables de Siria

El portal web anunció que revelará más de dos millones de correos enviados entre autoridades sirias y otras fuentes policiales, redactados entre 2006 y marzo de este año. La noticia la hizo pública la portavoz de Wikileaks, Sarah Harrison, mientras que su fundador Julián Assange calificó como “embarazoso” el material que pronto darán a conocer: “Es embarazoso para Siria, pero también es embarazoso para los opositores externos de Siria”, aseguró Assange en un comunicado enviado desde la embajada de Ecuador en Londres, donde aguarda la respuesta de Quito a su petición de asilo político.
 

Temas relacionados