Bashar Al Asad, "abierto al diálogo con la oposición"

El plan de paz del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe se vuelve a poner sobre la mesa en Damasco.

Durante su última reunión en Damasco, el enviado especial de la Liga Árabe y la ONU, Kofi Annan, y el mandatario sirio Bashar Al Asad, acordaron un nuevo “enfoque” para resolver la aguda crisis que vive Siria hace 16 meses. La iniciativa será llevada a los rebeldes por un mediador. 

Annan señaló que Al Asad aceptó iniciar un diálogo político y que reafirmó el "compromiso" del Gobierno con el plan de seis puntos formulado para detener la violencia en ese país. La iniciativa que Damasco ya había aceptado con anterioridad, pero no pudo aplicarse por incumplimiento de las partes, estipula un alto el fuego –supuestamente en vigor desde el pasado 12 de abril-, la liberación de los presos políticos, la retirada de las tropas de las ciudades y lanzamiento de un diálogo entre el Gobierno y la oposición, entre otros compromisos que hasta ahora solo existen en el papel. Antes de reunirse con Al Asad, Annan ya había dicho que consideraba que su plan había sido un fracaso.

Sin embargo, después del encuentro, Annan dijo que se debería avanzar en una mejor aplicación del plan y explicó que en sus conversaciones “francas y constructivas” con Al Asad hizo hincapié en la importancia de seguir adelante con el diálogo político, algo que "el presidente acepta". El enviado internacional subrayó que seguirán las negociaciones y pidió a "los Gobiernos y otras entidades con influencia que hagan un esfuerzo similar".

El portavoz del Ministerio sirio de Asuntos Exteriores, Yihad Maqdisi, dijo en su cuenta en Twitter que, además de tratar el plan de Annan, el mediador y Al Asad analizaron lo tratado en la conferencia del pasado 30 de julio en Ginebra, donde el Grupo de Acción para Siria (integrado por China, Rusia, EE.UU., Francia, el Reino Unido, Turquía, la Liga Árabe, la ONU y la UE ) presentó una iniciativa para una transición política, que sugiere la formación de un Gobierno interino que incluya a representantes del régimen sirio y de la oposición. Ambas partes consideraron que la cita en Suiza "fue un paso importante para impulsar el proceso político y crear un ambiente para el diálogo", indicó Maqdisi.

Aunque para algunos la posición de Damasco puede sonar esperanzadora, lo cierto es que Al Asad ya ha hecho las mismas promesas a Annan con anterioridad y nada se ha concretado. Al contrario, la represión por parte del ejército sirio se hace cada vez más violenta. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), ya van más de 16.500 muertos en 16 meses de represión. 

Lo que puede estar buscando el mandatario sirio es seguir moviendo sus fichas en el ajedrez diplomático para mantener a la comunidad internacional estancada en la posibilidad de una solución política. Su jugada defensiva ya la tiene garantizada: Rusia y China (aliados suyos y miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU) son las piezas que bloquean cualquier iniciativa de la ONU para condenar al régimen e imponerle sanciones  en conjunto, además de las que ya le han impuesto por separado EE.UU., la Liga Árabe y la Unión Europea. Irán, otro aliado de Siria que supuestamente fabrica armas atómicas, también representa una amenaza para cualquier nación de Occidente que pretenda intervenir militarmente para derrocar al régimen de Al Asad. La comunidad internacional está en jaque. Además, nada garantiza que los rebeldes acepten un diálogo político con el mandatario que buscan derrocar.