La batalla por Faluya, ¿se acerca el fin?

El ejército iraquí sigue luchando para retomar el control de la ciudad más importante de Irak, en manos del Estado Islámico desde 2014.

Operación del ejército en las inmediaciones de la ciudad de Faluya, Irak. / EFE

La ofensiva militar iraquí contra el Estado Islámico, (EI) que comenzó desde el viernes y hoy continúa, parece estar a punto de terminar. La estrategia militar liderada por el ejército de Irak, junto con Fuerzas de Movilización Popular ¬un movimiento chiita¬, y el respaldo aéreo de la coalición ha logrado importantes avances en la reconquista de la ciudad de Faluya.

El gobierno iraquí había había perdido control territorial frente al avance del grupo terrorista desde 2014, cuando se apoderaron de Faluya. Meses después, los terroristas tomaron el control de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak, consolidando la presencia del grupo terrorista en gran parte del territorio iraquí. Se estima que actualmente 10 millones de personas viven bajo el régimen del EI.

El Estado Islámico, que proclamó a su jefe Abu Bakr al Baghdadi como califa y “gobernante de los musulmanes allá donde estén”, aseguró cuando proclamó el Califato que su dominio se extenderá desde Alepo en el norte de Siria hasta la provincia de Diyala en el este de Irak, donde regirá la estricta interpretación que el grupo tiene de la ley islámica. Sin embargo, EE.UU asegura que el EI ha perdido un 40% del territorio que controlabaen Irak durante el último año.

Según el gobierno iraquí, el Daesh todavía controla un 20% del territorio en Faluya, ubicado en el norte de la ciudad. Las fuerzas del gobierno iraquí continúan las operaciones militares para intentar arrinconar a los terroristas. Sin embargo, el EI ha logrado defenderse en un espacio que le es familiar a sus militantes y donde se encuentra una concentración de la fuerza.

Omar Saleh, corresponsal del diario Al Jazeera, confirma que “en diferentes sectores de Faluya el EI continua gozando del control territorial, las fuerzas Iraquíes todavía tienen un par de días trabajosos”.

Según el Consejo Noruego de Refugiados, alrededor de 90.000 civiles continúan en la ciudad y 30.000 han huido a pueblos cercanos, contribuyendo a la preocupante cifra de 3.4 millones de desplazados internos y 2.6 millones que han escapado del país desde el inicio del conflicto interno en 2014. Los encuentros entre las fuerzas del gobierno y el EI siguen causando muertes. Alrededor de 300 militares del gobierno y miembros de las Fuerzas de Movilización Popular han sido asesinados durante la retoma, mientras que el gobierno asegura que ha logrado dar de baja a 500 militantes del EI.

Los habitantes de Faluya han sido víctimas de la guerra desde la intervención militar de EE.UU. en 2003. Desde ese entonces la ciudad se ha visto bombardeada e invadida por distintos grupos, debido a su ubicación estratégica tan solo a 60 kilómetros de Bagdad, capital de Irak.

Faluya: una historia de guerra y control territorial

Abril 9, 2003: habitantes de Faluya inician un movimiento en contra de la presencia de EE.UU. en su territorio como consecuencia de la caída del régimen de Sadam Hussein.

Abril 28, 2003: 200 habitantes de Faluya protestan en contra de las acciones militares de EE.UU. en su ciudad. Las fuerzas estadunidenses responden disparando contra la multitud, dejando 17 muertos y 30 heridos.

Octubre 2, 2004: fuerzas rebeldes, en control de la ciudad, derriban un helicóptero estadounidense, matando a 16 soldados e hiriendo a 26.

Abril 1-30, 2004: EE.UU. responde a los actos de terrorismo bombardeando la ciudad de forma intensiva con el apoyo de las fuerzas militares iraquís durante todo el mes de abril. Las fuerzas estadounidenses aseguraron que estos ataques iban dirigidos a Al Qaeda. Sin embargo, los ataques fueron inútiles para la retoma de la ciudad. Este incidente es comúnmente conocido como la primera guerra de Faluya.

Mayo-Diciembre, 2004: segunda guerra de Faluya: EE.UU. lanza una fuerte ofensiva militar en Faluya por un periodo de cinco meses. Las fuerzas estadounidenses utilizan armas consideradas prohibidas por la comunidad internacional, destruyendo los edificios importantes de la ciudad y asesinando a un gran número de civiles.

Diciembre 28, 2004: grupo armado publica video mostrando el asesinato de 20 miembros de la guardia nacional en Faluya acusados de ayudar a EE.UU. en su ofensiva militar.

Mayo 18, 2008: EE.UU. retira sus fuerzas de Faluya.

Diciembre 30, 2013: Estado Islámico toma control de Faluya. Encuentros violentos entre habitantes locales y militantes del EI se llevan a cabo para prevenir el control total de la ciudad, aunque sin resultados efectivos.

Mayo 23, 2016: primer ministro iraquí, Haider al-Abadi anuncia el inicio de una nueva ofensiva contra el EI para la “liberación de Faluya”

La crisis humanitaria en Faluya

Las Fuerzas de Movilización Popular, grupo paramilitar aliado con el actual gobierno iraquí ambos de la rama chiita del Islam, han sido acusadas de indebido uso de la fuerza, incluyendo tortura hacia civiles de la minoría sunita que habitaba la ciudad.

La población musulmana en Irak está dividida en 60-75% chiita y el 32-37% pertenece a la rama sunita. Sunitas y chiitas mantienen importantes diferencias en materia de doctrina, rituales, leyes, teologías y organización. Mientras que los sunitas, de mayoría poblacional en el mundo, abogan por la conservación de la tradición y una interpretación ortodoxa y codificada del Corán, los chiitas practican una interpretación abierta y constante de los textos islámicos.

“Los militares se tomaban turnos para torturarnos”, aseguran refugiados sunitas. Esta no sería la primera vez que el grupo paramilitar es acusado de cometer actos de violencia contra población civil sunita. Las controversiales Fuerzas de Movilización Popular han sido señaladas de actos de genocidio y de trabajar junto al gobierno para la chiitización de Irak desde el 2014.

La división religiosa entre chiitas y sunitas ha sido el principal motor de la guerra en Irak. La exclusión política y social de los chiitas durante el gobierno de Sadam Hussein en la década de 1990 fragmentó gravemente la nación. En términos generales, uno de los resultados de la intervención norteamericana en el país, la posterior ejecución de Hussein, y la asunción al poder de un chiita, Mohammad Bahr al-Ullom, fue la radicalización y el crecimiento de grupos yihadistas de naturaleza sunita, el más notable el EI, y paralelamente la creación de grupos paramilitares chiitas que han sido apoyados por el gobierno.

¿El fin de la guerra en Irak?

Aunque la batalla en Faluya es un importante avance en el contexto de la guerra contra Daesh en Irak, según el académico iraquí Zaid al-Ali en una entrevista con el diario Al Jazeera, una solución a largo plazo requiere mucho más que la recaptura del territorio iraquí.

Indudablemente, Faluya es un centro de mayor importancia para el EI. La ciudad representa el territorio que más tiempo ha estado bajo el dominio de este grupo (más de dos años). El EI ha invertido una gran parte de sus fuerzas en la defensa de Faluya, ya que esta ha servido como símbolo nacional de resistencia hacia el intervencionismo norteamericano desde el 2003.

Sin embargo, al-Ali insiste que al final de cuentas, la retoma de las ciudades actualmente controladas por el extremismo no representarán el fin de la guerra contra el terrorismo en Irak. El académico asegura que si el gobierno iraquí realmente tiene intenciones de derrotar el surgimiento de grupos de esta rama, es necesaria la implementación de un verdadero programa de contrainsurgencia efectivo, el cual requiere reformas a la seguridad, la justicia, las prisiones entre otros, el cual no solo aseguraría un sentimiento de tranquilidad en la población, pero también se “aseguraría de que los criminales sean castigados y los inocentes sean protegidos, cosa que no ha venido ocurriendo hasta ahora”.

Al-Ali manifiesta que no ve paz en el futuro cercano de Irak debido a la disfuncionalidad del sistema político actual en su país.

“La única solución a largo plazo para la derrota del EI en Irak y la aparición de grupos afines es acabar con el sistema político actual y hacer a sus políticos más responsables por sus acciones. Esto solo será posible a través de una reforma electoral significativa.”

De la misma forma, el conflicto entre chiitas y sunitas todavía representa un reto importante en la guerra civil. Las agresiones de lado y lado por parte de las distintas fuerzas armadas presentes en el país contra la población civil agravan la situación y generan muchas dudas acerca del futuro de Irak.