Batalla en Kiev

La violencia regresó a la plaza de la Independencia de la capital ucraniana.

Incluso menores de edad participan en las protestas en la plaza de la Independencia de Kiev. / AFP

La revolución no da tregua en Ucrania. La lucha, que comenzó en mayo de 2013 en rechazo a la decisión del presidente Víktor Yanukóvich de no firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea y priorizar sus relaciones con Rusia (de la que depende para obtener el 90% de la energía que necesita el país), se ha transformado en los últimos meses. Más allá del papel que juegan el presidente ruso, Vladimir Putin, o los líderes europeos, en la plaza central de Kiev los manifestantes piden la renuncia de Yanukóvich, el fin de la corrupción y el incremento de las oportunidades para los miles de jóvenes que hoy quieren buscar nuevos rumbos en Europa.

Después de meses de manifestaciones (no siempre pacíficas), la batalla estalló en la plaza de la Independencia de la capital ucraniana. Los choques estallaron en la calle Grushevki cuando la policía intentó impedir el paso de una marcha multitudinaria convocada por la oposición para demandar que se restituyera la Constitución de 2004, lo que limitaría las facultades del presidente.

Al no conseguir llegar hasta el Parlamento, manifestantes y policías dieron paso a la violencia, que según informes oficiales deja más de siete muertos y cerca de 150 heridos. Diversos canales de televisión mostraron policías brutalmente linchados por varios grupos de manifestantes mientras otros descontentos trataban de ponerlos a salvo.

“En el centro médico de la Casa de los Oficiales ya hay tres muertos. Murieron de heridas graves de bala en la cabeza y en el corazón. Tenemos muchos heridos, decenas de ellos graves”, aseguró Olga Bogolomets, médica que trata a los heridos en la plaza Maidán, el bastión opositor ucraniano en el corazón de la capital. En declaraciones al diario digital Ukraínskaya Pravda, Bogolomets denunció que esas personas perdieran la vida porque no recibieron ayuda médica a tiempo. “Impiden el acceso de las ambulancias, tanto a la llegada como a la salida. La gente muere porque no le ofrecen asistencia médica a tiempo”, dijo.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, se declaró preocupado por el regreso de la violencia a Ucrania y por las víctimas mortales que se han producido en enfrentamientos, y pidió moderación a las partes implicadas. “Estoy gravemente preocupado por la vuelta a la violencia en Ucrania y las muertes sobre las que se ha informado en Kiev”, señaló.

Por su parte, el gobierno de Estados Unidos exhortó al presidente Víktor Yanukóvich a poner fin a la violencia en Kiev, advirtiendo que el uso de la fuerza “no resolverá la crisis”. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, instó a los líderes ucranianos a afrontar “la raíz” de la crisis, mientras el gobierno ruso acusó a Occidente. “Lo que ocurre es resultado de la política de connivencia de los políticos occidentales y estructuras europeas que desde el inicio de la crisis han pasado por alto las acciones agresivas de las fuerzas radicales en Ucrania”, señaló el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia en un comunicado. Frente a este grave panorama, el presidente ucraniano y la oposición se reunirán hoy.

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