Bendición al Estado palestino

Este espaldarazo a palestinos se da tres días después de que el papa Francisco recibiera al presidente de Cuba, Raúl Castro, en el Vaticano. Una muestra más del papel diplomático del pontífice.

El papa Francisco se reunirá el domingo con Mahmud Abás. / EFE
No se trata ni más ni menos que de plasmar en un tratado bilateral algo que el Vaticano ya tenía asumido. De hecho, durante su visita del pasado mes de mayo a Tierra Santa, el papa Francisco siempre habló del “Estado palestino”, aun a sabiendas de que la expresión —y más en boca de un papa durante una alocución oficial— suponía un gran espaldarazo a las aspiraciones de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y un cierto desaire diplomático a Israel. Pero, como subrayó el subsecretario vaticano para las Relaciones con los Estados, Antoine Camilleri, la Santa Sede sostiene que la solución del conflicto en Oriente Próximo tiene que pasar por el reconocimiento de “dos Estados” y, por lo tanto, de una Palestina independiente.
 
El anuncio del acuerdo, que se firmará en un “futuro próximo”, coincide además con la confirmación de que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, será recibido por Jorge Mario Bergoglio el próximo fin de semana, coincidiendo con la canonización de dos monjas nacidas en territorio palestino. Según explicó monseñor Camilleri a l’Osservatore Romano, el texto del acuerdo —que aún deberá recibir el visto bueno de ambas partes— apuesta por “el auspicio de una solución de la cuestión palestina y del conflicto entre israelíes en el ámbito de la solución de dos Estados”.
 
Aunque el tratado también regulará “aspectos esenciales de la vida y la actividad de la Iglesia católica en Palestina”, el alto representante de la Santa Sede admite que la firma del acuerdo tendrá repercusiones en el ámbito político: “Aunque de modo indirecto, sería positivo que el acuerdo alcanzado pudiese de alguna manera ayudar a los palestinos a ver establecido y reconocido un Estado de Palestina independiente, soberano y democrático que viva en paz y seguridad con Israel y sus vecinos”. Y, mirando a Israel, añade: “El acuerdo podría servir para alentar de algún modo a la comunidad internacional, y en particular a las partes más directamente implicadas, a emprender una acción más decisiva para contribuir a alcanzar una paz duradera”.
 
El tratado que está a punto de firmarse es hijo de un acuerdo de base alcanzado en febrero de 2000 entre la Santa Sede y la OLP, con la que el Vaticano ya había establecido relaciones en octubre de 1994.