Berlín marchó y cantó por los refugiados

Más de 3.000 personas salieron el domingo a las calles de la capital alemana a manifestarse en contra del racismo y de las políticas que la Unión Europea tomó el pasado viernes contra la migración.

Era la una de la tarde en Berlín. Llovía y la temperatura se acercaba a los cinco grados. En la Platz der Luftbrücke, el centro de acogida a refugiados en la capital alemana, un grupo de jóvenes pintaba carteles, sombrillas y pancartas. Se escuchaban tambores y música. Se escuchaba a gente cantar. Y allí, en el mismo lugar y frente a cientos de personas, dos actores gritaron: “¡abajo las fronteras! ¡abajo el racismo!” lanzaron un trozo de 10 metros de tela blanca y las cientos de personas la rompieron como símbolo de la destrucción de las fronteras. Ahí comenzó la marcha.

Entonces cinco carros pintados con mensajes en árabe, inglés y alemán, prendieron sus motores y escoltados por la Policía, comenzaron a andar, a paso lento, por las principales vías de la ciudad. Y detrás, miles de berlineses, refugiados, activistas, extranjeros, jóvenes, ancianos y niños alzaron sus voces, sus pancartas y comenzaron a marchar. Todos se unieron al unísono, bajo una sola causa y bajo un solo propósito: manifestar su apoyo a los refugiados. Manifestar su rechazo al racismo y el acuerdo al que llegó el pasado viernes la Unión Europea y Turquía de deportar a todos los inmigrantes que lleguen a Grecia.

Marchaban también por la igualdad de género, de raza, de condición social. Marchaban por solidaridad. “El derecho al trabajo y a la educación debe ser aplicado a todo el mundo. Las deportaciones deben ser detenidas. Debemos abrir las fronteras y acoger a los refugiados”. Afirmó el activista y uno de los organizadores del evento, Jan Watzik, mientras sostenía un cartel que por un lado decía “solidaridad” y por el otro: “Nadie pone a sus hijos en un bote a no ser que el agua sea más segura que la Tierra”.

Al llegar al centro de la ciudad todos los asistentes bailaron una danza árabe en la que todos, sin importar su origen y condición social, bailaron entre sí. Después y hacia las seis de la tarde, el evento terminó con una intervención de uno de los organizadores de “Your Right is My Right” (tu derecho es mi derecho), una alianza de activistas y refugiados unidos por aumentar la visibilidad de la lucha contra la discriminación y el racismo de los refugiados en Berlín. En el que por medio de mesas redondas discuten sobre las soluciones a la problemática de los refugiados: el trabajo, la educación, lugares para dormir, cursos de idiomas y donaciones.

Esta fue la primera movilización organizada por la organización. Se espera que a lo largo del año se convoquen nuevos movimientos en los que a través del canto y la danza nativa, se permita sensibilizar a los berlineses con los problemas que viven a diario los inmigrantes refugiados en Berlín.

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