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hace 3 horas

Berlusconi vuelve a salvar la patria

El primer ministro de Italia salió triunfante de la moción de confianza número 56 que enfrenta en el Parlamento.

Una vez más, el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, salió triunfante del Parlamento. En la última de las 56 mociones de confianza que ha tenido que afrontar desde 2008, Berlusconi logró los votos necesarios en la Cámara de Diputados para mantenerse en su cargo —316— y continuar con el propósito de gobernar hasta 2013 a pesar de que la oposición lo acuse de ilegitimidad y el país esté sumido en una grave crisis económica.

El primer ministro había comparecido ante el Parlamento el jueves, cuando expresó que a pesar de los problemas, por el momento no existía una mejor alternativa para afrontar la crisis que su coalición de gobierno. Ese día, los diputados opositores decidieron quedarse afuera del recinto, en señal de protesta contra un dirigente que afronta seis casos legales por presunta corrupción, abuso de autoridad, evasión fiscal y hasta prostitución infantil. Todo esto sin contar los escándalos sexuales que afronta por llevar a cabo bacanales en sus mansiones plagados de mujeres hermosas.

La moción de confianza había sido citada por el propio Berlusconi, como una forma de demostrar que ninguna crisis, incluso dentro de su gabinete, era lo suficientemente fuerte como para obligarlo a poner su cargo a disposición del presidente del país, Giorgio Napolitano, y citar a elecciones anticipadas. La decisión fue tomada después de que su bancada parlamentaria no pudiera aprobar la revisión de cuentas de 2010 el martes pasado, un día en el que 19 de sus diputados no asistieron a la votación, como tampoco lo hicieron sus ministros de Finanzas y Federalismo. La oposición intuyó entonces que era el fin y que dentro de la coalición gobernante comenzaban a aparecer nuevas divisiones y apatías.

No obstante, las ambiciones de Silvio Berlusconi estaban más allá de un simple acercamiento con su bancada, en una nueva salida triunfal ante los ojos opositores. ‘Il Cavaliere’ consiguió 316 votos de apoyo en un Parlamento de 630 curules, la mitad más uno. La oposición, como sucedió el jueves, prefirió mantenerse afuera del recinto, absteniéndose de votar, sólo a la espera de que el sufragio número 316 no llegara. En realidad, su presencia no era significativa porque la victoria no dependía de ellos sino de que Berlusconi obtuviera un soporte difícil de conseguir.

Pero el apoyo fue logrado y el primer ministro volvió a sonreír al vencer en una dura batalla. Sin embargo, los tiempos ya no son los de antes. Desde que alcanzó el poder en 2008, la influencia política y sus alianzas se han ido diluyendo paulatinamente. Si una situación como la de esta semana se hubiera presentado hace cuatro años, Berlusconi no habría tenido problema para convocar los votos de las 342 curules que controló en su momento. Pero desde que rompió relaciones con Gianfranco Fratini, otrora uno de sus más cercanos colaboradores, su cuota parlamentaria de redujo a 309 diputados, siete menos de la mitad más uno.

Así que el premier tuvo que recurrir a ’lobbies’ más intensos con funcionarios que si bien no están de su lado, tampoco se han matriculado en las filas de la oposición, un recurso que quizá no le sea suficiente para mantenerse en el poder hasta 2013, que es cuándo termina su mandato. “Él intentará inventarse otra ‘berlusconada’, pero ya es tarde. Los italianos están hartos y la rabia social está a punto de explotar”, pronosticó el diputado Antonio Di Pietro, líder del movimiento ‘Italia de los Valores’.

Al terminar la votación, el primer ministro, el hombre más rico de Italia, fue aplaudido y vitoreado por sus aliados, quienes lo rodearon para felicitarlo. Están convencidos de que con él, la crisis será únicamente pasajera.

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