Birmania: otra Ruanda

Trece premios nobel de Paz le pidieron al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas medidas para evitar el exterminio de esta minoría musulmana y criticaron a la líder birmana Aung San Suu Kyi.

Varios han cuestionado la indiferencia de la dirigente birmana Aung San Suu Kyi ante el exterminio rohingya.
Varios han cuestionado la indiferencia de la dirigente birmana Aung San Suu Kyi ante el exterminio rohingya.EFE

“Los genocidios suceden porque sólo nos preocupamos cuando el delito ya se ha cometido”, decía Avaaz, una ONG internacional, en julio de 2013. Hablaba sobre el pueblo rohingya de Birmania. “La mayoría no sabíamos quiénes eran los habitantes de Ruanda hasta que fue demasiado tarde y 800.000 de ellos ya habían perdido la vida. En estos momentos, el destino de los rohingyas pende de un hilo”.

Eso era hace tres años. Ahora es peor: desde octubre del año pasado, 50 mil miembros de esta minoría musulmana han huido hacia Bangladesh y otros países debido a la persecución en su contra por parte del gobierno birmano y de grupos de budistas radicales, como el movimiento 969, de Ashin Wirathu, quienes ven a los rohingyas como invasores provenientes de Bangladesh y no como ciudadanos birmanos .

Se trata de un exterminio del que se conoce poco, pero que se ha hecho visible recientemente, gracias a un video en el que se ve a un grupo de uniformados golpeando brutalmente a un grupo de rohingyas. El gobierno birmano ha anunciado medidas y cuatro policías han sido detenidos. Pero la sensación, en general, es que el gobierno de Aung San Suu Kyi, premio nobel de Paz de 1991, no ha hecho nada por los rohingyas.

Es cierto que los militares que Suu Kyi combatió, y que durante años han perseguido a los rohingyas, siguen teniendo mucho poder. Pero también es cierto que la premio nobel de Paz ha optado por hacerse la de la vista gorda ante esta tragedia. E, incluso, ha hecho declaraciones en contra de los rohingyas. Lo que ha generado el rechazo de otros premios nobel de la Paz, como Malala Yousafzai y Desmond Tutu.

Tutu y Yousafzai hacen parte de la lista de 13 premios nobel de la Paz que en una carta enviada al presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas le pidieron a esa entidad que tome medidas “para evitar un genocidio” en Birmania . Lo que está sucediendo en ese país, dicen ellos, es “una tragedia humana que puede calificarse de limpieza étnica y crímenes contra la humanidad” .

“Si no actuamos ante lo que ocurre con los rohingyas, la gente morirá de hambre, si no muere antes por las balas. Y seremos observadores pasivos de un crimen contra la humanidad” , aseguraron los 13 premios nobel de Paz en su misiva. Y, sobre Suu Kyi, dijeron que están “frustrados porque no ha realizado ninguna acción para asegurar los derechos y la ciudadanía de los rohingyas”.

Suu Kyi, dijeron, “es la líder del país y la primera responsabilidad de un líder es liderar con coraje, humanidad y compasión” . Sencillamente Suu Kyi no ha estado a la altura. Pero, lo que es peor, ha torpedeado las investigaciones respecto al exterminio y ha justificado la violencia contra los rohingyas, asegurando que estos han atacado uniformados. Pero eso no quita que la respuesta ha sido desproporcionada.

En palabras de los 13 nobel: “Una cosa habría sido hacer una redada para buscar sospechosos, arrestarlos y llevarlos a juicio. Otra muy diferente es disparar desde helicópteros a miles de civiles, violar mujeres y lanzar bebés a fogatas” . Parece una historia ya conocida: la de Ruanda. Allí, 800 mil tutsis fueron asesinados por sus compatriotas hutus, ante los ojos de un mundo indignado pero que no hizo nada para evitar el genocidio. ¿Serán los rohingyas los tutsis del siglo XXI?