Brexit divide al Reino Unido

Los ingleses decidirán si su país permanece en la Unión Europea. Quienes apoyan la salida, dicen que crecerá la economía y la seguridad mejorará. Quienes no, arguyen que el Reino Unido se quedará solo.

Manifestantes enarbolan las banderas del Reino Unido y de la Unión Europea en Londres. / EFE

Este 23 de junio, los ingleses decidirán el futuro de su país a través de una pregunta bastante simple: ¿El Reino Unido debería permanecer en la Unión Europea? Después de pertenecer a este grupo de naciones por más de cuatro décadas, el referendo es la prueba de la crisis política más reciente en ese país, afectado por la recesión y por el alto flujo migratorio desde países como Siria y Afganistán. La polarización llegó hasta tal punto que la diputada laborista Jo Cox, que defendía la permanecia del Reino Unido en la UE, fue asesinada el pasado jueves por un hombre que habría estado en desacuerdo con ella y apoyaba visiones de extrema derecha.

Su muerte obligó, justamente, a la prórroga de la campaña. La política británica se dio cuenta de que están divididos y los sondeos más recientes lo confirman: los votos a favor y en contra se dividen casi en mitades iguales. La votación, al parecer, será apretada. Pero las consecuencias de su continuación o de su salida de la UE son todavía intangibles. Dos temas son los que más alertan a los lectores: el impacto en la economía y en la migración. Les explicamos de qué trata el referendo y qué efectos tendría.

¿Qué es y por qué sucede?

El referendo es una consulta popular que, en este caso, estará basada en la pregunta de si el Reino Unido debe seguir siendo parte de la Unión Europea. Desde 1973, el Reino Unido pertenece a la UE, que reúne a 28 naciones y a 500 millones de habitantes. Su objetivo ha sido desarrollar un mercado común, sin fronteras, y también una serie de principios, entre ellos la libertad de expresión y el libre tránsito de los ciudadanos de sus países. Sin embargo, la crisis económica de 2008, el impacto sobre el euro y, sobre todo, la crisis de migrantes que vive Europa desde 2013, abrieron el debate público sobre si es conveniente que el Reino Unido siga en la UE. El debate no es nuevo: ya en 1975 se había votado un referendo similar. Algunos grupos políticos arguyeron que la UE estaba “reteniendo” al Reino Unido y que parte de su lento avance se debía a que las inversiones hechas en la UE no tenían un retorno proporcional y también que el Reino Unido podría expandir sus lazos económicos hacia China o India, en vez de depender de las finanzas europeas.

Sus efectos

Dos campos específicos serían los más afectados en caso de que el Reino Unido se separe de la UE: la economía y la migración. En el primero, según el FMI, las perspectivas no son favorables, su salida de la UE dañaría su economía y hasta podría causar una recesión. En términos detallados, el crecimiento de su economía caería a 1,7% este año y a 1,4% en 2017. Una recesión de -0,8% también sería posible. La tasa de desempleo subiría 0,3% para 2017 y habrá otros efectos impredecibles por la ruptura de sus lazos legales con el resto de países europeos. Por otro lado, la salida de la UE impulsaría el cierre de las fronteras británicas a los migrantes, o por lo menos la creación de un sistema mucho más excluyente para decidir quién puede ser un migrante y quién no. En últimas, su separación sería la muestra de que la UE no resistió el embate griego ni migrante.

Pro y contra

El primer Ministro británico David Cameron se ha declarado en contra de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Este fin de semana, los principales diarios del país han declarado su oposición a la medida arguyendo que la separación del Reino Unido sólo producirá su aislamiento y un impacto severo en el precio de la libra esterlina, hasta hoy la moneda más fuerte de la UE. Los que la apoyan, afirman que su país debe alentar un nuevo trato con la UE, donde no existan desventajas financieras y donde la relación no sea dependiente. Previendo las protestas, Cameron acordó un paquete de reformas, que entraría en función si el Reino Unido permanece en la UE. Entre ellas estaría la limitación de las prestaciones sociales para los migrantes y la promesa explícita de que no habrá una relación “más estrecha” con la UE para mantener su soberanía.

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