Bruce Mac Master confiesa que no es partidario de la reelección

El saliente director del Departamento para la Prosperidad Social dice que retornará al sector privado y que no es el candidato del Gobierno para dirigir la ANDI.

Bruce Mac Master asegura que los empresarios del país están muy comprometidos con el proceso de paz que se adelanta con las Farc. / Gustavo Torrijos - El Espectador

Después de pasar por el Ministerio de Hacienda y haber manejado el área de prosperidad social del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, Bruce Mac Master se retira del Ejecutivo y suena para ser el próximo director de la ANDI. El Espectador habló con él sobre la razón de su salida, su paso por el Gobierno y el pesimismo que se siente hoy en el país.

¿Por qué se va del Gobierno?

Porque siento que ya se han cumplido los primeros objetivos que se tenían sobre el trabajo de inclusión social. Creamos institucionalidad, programas, contratamos a la gente, la formamos, tenemos presencia en el territorio nacional y presencia transversal en el Gobierno. Todo eso se logró y es el momento de parar. Los resultados son buenos, estoy satisfecho y el presidente ha sido muy amable, es un buen momento para dar por terminada esta etapa.

¿Qué va a hacer ahora?

Mi principal plan es terminar mi labor en el Gobierno y a eso me he dedicado los dos últimos meses. Voy a pasar tiempo con mi familia y definitivamente voy a reintegrarme al sector privado. Eso implica varias cosas, por ejemplo, retomar la columna que tenía, las clases universitarias, mi actividad de conferencias y asesorías. Ya veremos qué más pasa.

¿Quién lo va a reemplazar en el Departamento de Prosperidad Social?

El presidente anunció la llegada de Gabriel Vallejo, no lo conozco y nunca he trabajado con él, pero tengo muy buenas referencias.

Su nombre suena para ser el nuevo director de la ANDI. ¿Le interesa?

Evidentemente es una entidad muy interesante, es un sitio muy atractivo para una persona a la que le interese el país. Sin embargo, ese es un proceso que no depende de uno, que me interese la ANDI no significa que tengo la posibilidad de decir que me nombren.

Se dice que usted es el candidato del Gobierno. ¿Es eso cierto?

No, el mismo presidente ha salido a desmentir esa versión.

Según recientes encuestas los industriales y empresarios están descontentos con este Gobierno. ¿Por qué cree que es así?

Creo que algo que puede ser muy importante es generar un mayor diálogo entre el sector privado y el público. Hay que propiciar una mayor comunicación y cercanía con los empresarios consultándoles y hablándoles, es una tarea que está por hacerse. Los empresarios, probablemente, están esperando tener una mayor oportunidad de ser escuchados y ser tenidos en cuenta.

¿Qué tan comprometidos ve usted a los empresarios con el proceso de paz?

Todos entienden que un país en paz es significativamente mejor desde el punto de vista social, pero también desde el punto de vista de mercados y negocios. Sin embargo, también creo que algunos de ellos han sentido incertidumbre, igual que todos los colombianos. Eso se debe a la metodología que se definió para ellos que no brinda mucha información. Cuando uno habla con los empresarios encuentra que la mayoría quisieran que esto saliera bien y pronto.

¿Qué tan comprometidos los ve trabajando por el posconflicto?

Muy comprometidos. Cada vez hay más conciencia de que la solución a los grandes problemas no puede venir sólo del Gobierno, tiene que ser de todos.

En este momento se debate cuál es la mejor opción: suspender, terminar o continuar con los diálogos. ¿Usted qué cree que debería pasar?

Que todo el mundo opine sobre qué se debería hacer no es sano. El presidente definió una metodología de manera rigurosa y la ha seguido disciplinadamente, esa es la única forma de que los diálogos salgan adelante. De hecho, pienso que las encuestas sobre ese tema son poco sanas, porque la mayoría de las personas no tienen información suficiente. Las encuestas terminan desinformando y pueden hacerle daño a un proceso en el cual todos tenemos puestas las esperanzas.

¿Le gusta la reelección?

Le tengo un gran aprecio al presidente Juan Manuel Santos y a la labor que está desarrollando. Me parece que el país va a tener que tomar una decisión muy concienzuda de qué clase de gobierno quiere para los próximos años. Creo que el sistema de reelección colombiano es un sistema que probablemente no es bueno para la democracia. Preferiría un período un poco más largo y que no hubiera reelección, pero es Colombia la que tiene que tomar la decisión de si la queremos o no mantener.

¿Pero a usted le parece que entre suma y resta este es un gobierno que debe reelegirse?

Me parece que el gobierno del presidente Santos es un gobierno bueno, muy bien intencionado y que tiene una visión de largo plazo del país, que podría ser beneficioso para el desarrollo social de Colombia.

Usted tiene ganas de hacer política, sobre todo después de haber vivido la experiencia de ser alcalde encargado de Cartagena…

No, nunca. No tengo ningún interés de hacer política. Y la historia comprobará que le estoy diciendo la verdad. Más que político soy un analista social, porque uno cuando tiene estos cargos públicos tiene que entender a la sociedad y al mismo gobierno, que no es nada fácil. Me gustaría volver a la academia y entregarles a los estudiantes toda mi experiencia sobre cómo se viven las cosas desde adentro.

¿Por qué la desigualdad y la inequidad siguen siendo tan grandes a pesar del crecimiento económico?

No hay la menor duda de que disminuir la inequidad y la pobreza extrema es el principal reto que tiene Colombia por encima de muchos otros, incluso de la paz, ya que son la causa de muchos de los problemas históricos que tiene el país. Cuando empezamos con la política social había 17 millones de pobres y 6,5 millones de personas en condición de pobreza extrema. Eso no ha desaparecido, pero se ha reducido el número de pobres a 14 millones y de pobres extremos a 4,8 millones. Esa reducción en la cifra de pobres es la muestra de que hay un método que funciona.

¿Y la desigualdad?

En los últimos años Colombia, de una muestra de 46 países tomada por el Banco Mundial y Naciones Unidas, fue el segundo país que redujo más la inequidad, después de Ecuador. El coeficiente de Gini pasó del 0,56 al 0,53, eso es una mejora gigantesca. Falta muchísimo, lo sé, pero no hay una solución mágica ni inmediata, es una carrera de largo aliento. Lo que pasa es que descuidamos muchos años este tema y la pobreza se estaba comiendo al país. Ya logramos revertir la tendencia.

¿Por qué cree que la gente no ve las cosas como usted las está planteando?

Hay una percepción negativa, es cierto, pero ha habido muchas situaciones adversas para el Gobierno. Está el caso, por ejemplo, de la ola invernal que tuvo que afrontar en sus inicios el Gobierno y que tuvo efectos muy fuertes. Además, creo que la política se ha vuelto dura y egoísta, la gente hace campañas individuales a costa de la sociedad y del desarrollo de la misma. No estoy de acuerdo con acabar con el optimismo de un país para hacer una campaña política, eso sale muy costoso para la sociedad. Eso ha afectado, sin duda, la imagen del Gobierno y creo que ha sido injusto.

¿Por qué injusto? ¿No cree que la gente tiene razones para estar pesimista?

He visto cosas muy buenas en el Gobierno, como revoluciones en ciertos sectores. Varios de los trámites que ha llevado al Congreso han sido realmente revolucionarios, ejemplo en muchas partes del mundo como lo que se está haciendo en la superación de pobreza, en todo el sector de la inclusión social y la reconciliación. Y por eso creo que hay muchos resultados que no están siendo correctamente valorados. Le decía al presidente que la historia lo iba a recordar por muchas cosas, pero lo va a recordar sobre todo por su inclusión social y reconciliación. Eso es valiosísimo en un país como Colombia.

¿No le parece que hay muchos organismos trabajando en el tema? ¿No genera eso más burocracia?

No. Además, es un solo organismo el que maneja todo. El presidente creó algo muy interesante, que es una mesa transversal que coordina no sólo a las entidades del sector, sino al resto de entidades del sector público. Son prácticas del sector privado traídas al sector público. Si algo se logró fue una coordinación en donde no duplicamos esfuerzos. Es un trabajo muy moderno, Colombia es el modelo mundial hoy en día de eso, así lo dice Amartya Sen. Así nos lo dijo al presidente y a mí: Colombia es lo que nosotros habíamos soñado como economistas en términos de aplicación del índice de pobreza multidimencional.