Brutalidad policiaca, ¿una costumbre en Baltimore?

The Atlantic encontró un informe del Departamento de Justicia de EE.UU. que durante años los uniformados han cometido abusos en la aplicación de la ley.

La ciudad estadounidense de Baltimore ha sido escenario de violentas manifestaciones desde el sábado. La razón, la de siempre: la muerte de un afroamericano en manos de la policía. Sin embargo, esta vez la indignación es mayor. Freddie Gray, un joven negro de 25 años murió luego de un arresto por múltiples fracturas, principalmente en las vértebras cervicales. Había sido detenido por la policía hacía una semana. Este hecho indignó a los habitantes de esta ciudad y relanzó la polémica sobre la violencia policial.

Cuando falleció, su columna vertebral estaba seccionada a la altura de las cervicales, según abogados de la familia. Videos de la detención de Gray, grabados por transeúntes, muestran cómo la policía puso de forma violenta contra el piso al joven, que gritaba de dolor, antes de subirlo a un furgón policial y llevárselo. Los responsables policiales también reconocieron que el cinturón de seguridad del joven no estaba abrochado dentro del furgón, que hizo tres paradas inexplicadas durante su camino hacia el puesto de policía. A la espera de que la Policía entregue los resultados de su investigación el 1 de mayo, seis policías fueron suspendidos por estos hechos. Este fallecimiento ocurre tras una serie de muertes de afro-estadounidenses desarmados, en su mayoría a manos de policías blancos, que han provocado una ola de protestas en el país bajo acusaciones de racismo.

Un informe de The Atlantic señala una investigación del Departamento de Estado podría descubrir una conducta homicida en la aplicación de la ley en Baltimore, igual como sucedió en Charleston (Carolina del Norte) con la muerte de Walter Scott. “Lo que es crucial entender, mientras los residentes de Baltimore toman las calles en protestas que revelan su frustración, es que sus quejas generales son válidas. Porque así como en Ferguson, donde los residentes sufrieron durante años la mala conducta de los uniformados, el resto de los estadounidenses ni sospechaban lo que estaba pasando. La gente de Baltimore es vigilada por una entidad que perpetra impresionantes abusos. La diferencia es que esta vez no tenemos que esperar el informe del Departamento de Justicia. La evidencia desgarradora presentada en el caso revela lo que pasó. Pero EE.UU. todavía no se ha dado cuenta”, señala el periodista Conor Friedersdorf, autor del artículo. “Y me incluyo”, agrega.

Dice la nota que a pesar de que durante años se comentó la mala conducta policial, “yo no sabía hasta que el Baltimore Sun publicó un artículo en 2014 en donde documenta los recientes abusos, verdaderos escándalos nacionales. Una abuela a la que le rompen los huesos. Una mujer embarazada que fue violentamente lanzada al suelo. Millones de dólares pagados a numerosas víctimas de dicha brutalidad. ¡Y casi nadie lo notó!”

“Entonces me uno a aquellos que dicen que las protestas deberían permanecer en paz, y deberían continuar hasta que se conozcan más datos de la muerte de Gray. Pero también insisto en que las protestas de Baltimore son apropiadas independientemente de lo que pasó con Freddie Gray, que necesita un escrutinio federal y una intervención. Hay muchas razones para estar molesto. El artículo de The Baltimore Sun muestra por qué, en detalle. Y la historia es larga” agrega The Atlantic.

El informe señala, entre otras cosas que, US$5,7 millones es lo que la ciudad ha pagado a las víctimas de brutalidad entre 2011 y 2014. Y aunque esta cifra es muy alta, el dato más asombroso es que durante los últimos cuatro años, más de cien personas han ganado en la corte o han llegado a acuerdos en relación con denuncias de violaciones de brutalidad y de los derechos civiles. Las víctimas incluyen niños de 15 años en bicicleta, una mujer de 26 años embarazada testigo de una paliza, una mujer de 50 años que vendía una rifa en la puerta de una iglesia, un diácono de una iglesia que fumaba un cigarrillo, una mujer de 87 que ayudaba a su nieto herido.

"Todos esos casos detallan un costo humano espantoso. Oficiales han maltratado a docenas de residentes que sufrieron fracturas de huesos (mandíbulas, narices, brazos, piernas, tobillos, traumatismo craneal, insuficiencia orgánica e incluso muerte) durante arrestos cuestionables. Algunos residentes fueron golpeados mientras estaban esposados, otros lanzados contra el pavimento”, agrega el informe.

The Atlantic señala que este año un detective que se retiró de la policía el año pasado demostró una seguidilla de comportamientos violentos en los que presuntamente participó. En una pelea de motos, por ejemplo, un hombre quedó hospitalizado. En 2014 un policía fue acusado de asalto luego de que irrumpió en una casa con uniforme y amenazó con matar a la esposa del dueño. La policía de Baltimore usó el taster con un paciente hospitalizado por meningitis 5 veces en diez minutos murió poco después. Los fiscales no presentaron cargos. Otro policía fue acusado por un asalto a un niño de 14 años.

“Así que no es de extrañar que los manifestantes de Baltimore protesten luego de la última muerte”, señala Friedersdorf. 

(Lea aquí el artículo completo de The Atlantic)

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