Buscan conocer interrogatorios de la CIA tras atentados del 11-S

Exmilitares sospechan de torturas en búsqueda de información.

El general retirado del Ejército de EE.UU. David Irvine y el exinterrogador de la Fuerza Aérea Tony Camerino pidieron al Senado que haga público un informe que discutirá a puerta cerrada, sobre los interrogatorios de la CIA tras los ataques del 11-S, que ambos calificaron como "tortura".

El Comité de Inteligencia del Senado se reunirá el jueves para analizar el informe y discutir si se hace público parcial o totalmente un documento en el que lleva trabajando desde 2009, sobre las técnicas de interrogación empleadas por la CIA con los sospechosos de terrorismo tras los atentados.

Los activistas, que se reunieron el pasado junio con la presidente del Comité, la senadora Dianne Feinstein, para expresarle su preocupación por la falta de información, esperan que al menos una parte quede desclasificada.

"La tortura no es una técnica efectiva", señaló el general Irvine, en una teleconferencia convocada por Human Rights First, como representante de un grupo de 60 militares que "nos oponemos a la práctica de la tortura que eufemísticamente llaman técnicas de refuerzo".

El general señaló que golpear a los detenidos, someter a los presos a vejaciones sexuales, aislarles a baja temperatura o privarles de sueño son "fuentes de tortura" y técnicas que "han dejado de lado nuestros valores como nación y la legalidad".

Los militares consideran necesario que salgan a la luz esos documentos porque la "mayoría" de los estadounidenses "no creen que hubiera tortura" y creen que "estamos en peligro si no somos duros contra el terrorismo" pero coincidieron en señalar que prácticas como el ahogamiento simulado son una "vergüenza nacional".

En este sentido pidió a la senadora Feinstein que revele el contenido de la investigación porque "el resto del mundo sabe lo que hicimos, es nuestra gente la que no sabe lo que hicimos" y consideró necesario que la próxima generación entienda que "la democracia y la tortura no pueden existir en el mismo nivel".

Camerino, un exinterrogador de la Fuerza Aérea, cuestionó la efectividad de unas técnicas que aseguró que "a diferencia de lo que se ha dicho, no llevaron a la detención de el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden".

El exinterrogador, que fue enviado a Irak en 2006 y participó en 300 interrogatorios, entre ellos el del exlíder de Al Qaeda en Irak, Abu Musab al Zarqawi, lamentó la imagen que películas como "Zero Dark Thirty" pueden dar de que "sea una técnica efectiva".

Por su parte Curt Goering, del Centro de Víctimas de Torturas, subrayó que este informe "permitirá finalmente explicar qué pasó" durante los interrogatorios y puede ser una herramienta para ayudar a entender a los legisladores "en qué falló Estados Unidos y qué hacer para que no vuelva a repetirse en el futuro".

Goering indicó que el informe de más de 6.000 páginas es "el análisis más exhaustivo del programa (de interrogatorios) de la CIA" y consideró necesario que la opinión pública conozca estas "prácticas abusivas" para "enfrentar la verdad" y que se tomen responsabilidades.

El activista subrayó que es importante para Estados Unidos esta investigación porque "pedimos a otros países que respeten los derechos humanos" pero "no podemos ser un defensor creíble sin enfrentar nuestro propio historial de torturas".

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