Cadena perpetua para jemeres rojos

“Hoy es un día histórico para los camboyanos y para la humanidad”, dijo el secretario de Estado de Camboya, Chan Tani, al conocerse la decisión de las Cámaras Extraordinarias en las Cortes de Camboya de confirmar la condena a cadena perpetua en contra de dos exjefes de los Jemeres Rojos, Nuon Chea y Khieu Samphan.

El exvicesecretario general del Jemer Rojo, Nuon Chea, condenado a cadena perpetua.
El exvicesecretario general del Jemer Rojo, Nuon Chea, condenado a cadena perpetua. EFE

Ambos fueron encontrados responsables de atrocidades cometidas, entre 1975 y 1979, en contra del pueblo camboyano. Chea era el ideólogo del régimen, responsable de por lo menos 2 millones de muertes. Por su parte, Samphan era el presidente de Kampuchea Democrática, como se le conocía a ese país, durante esos aciagos años bajo el dominio de Pol Pot.

“Es un mensaje para los dirigentes del mundo entero: que los dirigentes son, in fine, considerados responsables de los crímenes cometidos bajo su dirección”. Con estas palabras, el enviado del secretario general de la ONU ante la justicia camboyana, David Scheffer, se refirió a la decisión de este tribunal de confirmar las condenas impuestas en 2014 por un juez de ese país.

Los dirigentes actuales “deberían todos tomar nota de que lo que ha ocurrido hoy en este tribunal puede alcanzarlos”, cuarenta años después, sostuvo Scheffer, mencionando, como ejemplo, a Corea del Norte, Siria, Filipinas e incluso a los jefes del Estado Islámico.

De acuerdo con Kong Srim, presidente de las Cámaras Extraordinarias en las Cortes de Camboya, ambos hombres mostraron una “completa falta de consideración por el pueblo camboyano”.

El veredicto en contra de Chea y Samphan fue leído en la presencia de unas 700 víctimas de los Jemeres Rojos, provenientes de varias regiones del país y trasladados a su capital, Phnom Penh, por el mismo tribunal. A su vez, la audiencia fue retransmitida por la televisión nacional, pese a la oposición del primer ministro camboyano, Hun Sen.

Sen, primer ministro desde 1998, hizo parte de los Jemeres Rojos, al igual que varios miembros del gobernante Partido Popular de Camboya. Y por ello se ha opuesto a las investigaciones de las Cámaras Extraordinarias en las Cortes de Camboya, asegurando que su deseo de investigar a fondo lo sucedido en los 70 puede llevar a una guerra civil.

En 2014, al conocerse la sentencia de primera instancia, Amnistía Internacional se mostró satisfecha con este fallo, pero advirtió que la negativa a testificar, por parte de altos cargos del gobierno de Camboya, así como las denuncias de injerencia política en otros casos ante las Salas Especiales de Delitos Graves, suscitaba “inquietud, y hace temer por la imparcialidad de los procedimientos y por el respeto del derecho de las víctimas a conocer toda la verdad sobre los presuntos delitos” .

Con Nuon Chea y Khieu Samphan, contra los que se adelanta otro proceso por el genocidio de comunidades minoritarias, matrimonios forzados, violaciones y abusos, van cinco condenados por parte de ese tribunal internacional, todos ellos ya ancianos.

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