Candidato a la presidencia de México aún no reconoce su derrota

Andrés Manuel López Obrador denunció fraude electoral.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) vuelve al poder en México tras 12 años en la oposición con la virtual victoria de su candidato Enrique Peña Nieto, que su rival izquierdista Andrés Manuel López Obrador rechazó por considerar "fraudulento" el resultado de los comicios. Ver Video

"Nosotros no podemos aceptar un resultado fraudulento", sentenció López Obrador en una conferencia de prensa, tras denunciar que la elección, "demasiado sucia", implicó compra masiva de votos.

Un conteo preliminar del Instituto Federal Electoral (IFE), con 97,23% de las actas de voto escrutadas, daba al PRI un 38,1% de los sufragios, contra 31,7% de López Obrador y 25,4% de Josefina Vázquez Mota, del gobernante Partido Acción Nacional (PAN, conservador). Peña Nieto, quien debe asumir el 1 de diciembre, recibió felicitaciones de varios gobiernos, incluido Estados Unidos, países de América Latina, la Unión Europea y de la OEA, pero el líder izquierdista anunció que está reuniendo pruebas para una impugnación del acto electoral.

López Obrador, quien en 2006 denunció fraude al perder la presidencia por 0,56% de los votos ante el actual mandatario Felipe Calderón, dijo que esperará al conteo final de las actas por parte del IFE, que concluye el domingo, para evaluar las acciones a seguir.

Poco antes de su rueda de prensa, unos 25.000 jóvenes del movimiento #Yosoy132 marcharon en un lujoso barrio de la capital para expresar su enojo por lo que dicen fue un "fraude" electoral. López Obrador, quien paralizó en 2006 el centro de la capital y se declaró "presidente legítimo" pese a su derrota, evocó durante la campaña la posibilidad de un fraude, pero firmó con el resto de candidatos un pacto para respetar los resultados del IFE.

"La elección estuvo plagada de irregularidades (...) Es una vergüenza nacional", expresó el exalcalde de Ciudad de México, de 58 años. Más temprano, Peña Nieto dijo que esperaba "una actitud de respeto, de civilidad, de madurez política" de su rival, como lo hizo el PRI en sus derrotas en 2000 y 2006 frente al PAN.

Un vuelta al viejo PRI Mientras tanto, Peña Nieto, abogado de 45 años con porte de galán de telenovela, ya se muestra como presidente electo. Este lunes, ante los medios delineó un futuro gobierno."No hay un regreso al pasado. Este PRI que llega al gobierno ha mostrado su convicción democrática" en la oposición, afirmó Peña Nieto a periodistas de agencias de prensa internacionales.

El PRI gobernó de 1929 a 2000, con un régimen paternalista que acabó con las luchas de caudillos y dio estabilidad al país tras la Revolución de 1910, pero fue acusado de autoritario y corrupto, tachas revividas en la campaña electoral."Aquí hay un partido que no se ha ido (...). El PRI ha demostrado que cree en la democracia y que (...) podemos tener los resultados de manera eficaz", subrayó Peña Nieto.

José Antonio Crespo, politólogo e historiador del Centro de Investigación y Docencia Económicas, opinó que "con su pasado autoritario, tener reservas sobre el PRI, es válido". Un llamado a la reconciliación Prometiendo alentar "la reconciliación", Peña Nieto no descartó sumar a su gobierno a miembros de otros partidos e incluso a líderes independientes: "Me interesa trabajar con todos los partidos políticos".