Caracas y la convulsión política

El alcalde de la ciudad, Antonio Ledezma, fue detenido y acusado de promover un golpe de Estado, mientras que el presidente Maduro volvió a acusar a la ‘ultraderecha’ colombiana de estar en un ‘eje’ en su contra.

El alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, en una marcha opositora en febrero del año pasado. / EFE

Al alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, lo detuvieron en su oficina, y que oficina no se confunda con despacho. En su oficina de la Torre Exa de Caracas, en El Rosal. Allí llegó una caravana de vehículos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) a detenerlo, porque a pesar de ser el gobernante de la ciudad, su lugar hace tiempo dejó de estar en la sede central de la Alcaldía Metropolitana, para él un “edificio usurpado”.

En su oficina, en el sexto piso del edificio, Ledezma ha intentado gobernar la capital venezolana desde 2009 —fue reelecto en 2013— cuando apenas tres meses de su primera gestión, el gobierno de Hugo Chávez impulsó una ley para establecer una gobernación paralela para la capital, que administraría los recursos públicos destinados para ella. Entonces, en dicho puesto fue designada Jacqueline Faria, hoy ministra de Comunicaciones de Nicolás Maduro y a quien Ledezma, cariñosamente, llama “la impostora”. Así que ya han pasado seis años en los que el alcalde electo gobierna sin recursos, aunque —no dejará de decirlo— con legitimidad y dignidad, mientras hoy el chavista Ernesto Villegas se mantiene al frente del gobierno paralelo.

Pues hasta su oficina llegaron unos 80 agentes, calcula la oposición, para llevárselo por las malas, “secuestrado” y dar pie a la esposa de Ledezma, Mitzsy Capriles, para responsabilizar al gobierno de cualquier violación de derechos que pueda sufrir durante la retención. Otras versiones sostenían que fueron unos 20 agentes quienes se lo llevaron y mientras todos se preguntaban por qué, aparecía Maduro en intervención pública para advertirle al gobernante opositor que era hora de que les pusiera la cara a “todos sus delitos cometidos contra la paz del país”.

Bogotá, parte del ‘eje’

Una vez más sonaron las palabras “atentado golpista” y “desestabilización” en boca del presidente venezolano. Citó un comunicado, un documento titulado “Acuerdo Nacional hacia la Transición”, que la semana pasada publicaron de manera conjunta Ledezma, la exdiputada María Corina Machado y el detenido Leopoldo López. Se trata de una idea que la oposición en bloque viene expresando y promoviendo desde el último mes: es hora de un cambio.  Esgrimen las cifras de la crisis económica que afecta al país, denuncian el primer aniversario de reclusión de López —cumplido el miércoles pasado— y capitalizan políticamente las fallas del gobierno.

Es información pública: los opositores pretenden que Maduro salga del poder inmediatamente y los tres firmantes del comunicado expuesto por Maduro son distinguidos como los líderes del movimiento ‘La Salida’, una iniciativa que a raíz de las protestas de hace un año, opta por la convocatoria de marchas para provocar el cambio deseado, por la vía de la presión popular. Ese camino suena muy violento a oídos del chavismo y de su líder, que no duda en calificarlo como un “golpe de Estado”, un calificativo que el propio Ledezma ha utilizado para referirse a su mermado rol de alcalde.

Y para Maduro están claros los culpables. Son ellos, los engranajes en suelo patrio de una conspiración interoceánica, de un eje del mal que el mandatario denunció que se levanta contra la “revolución”, el fallecido Hugo Chávez y él: “Desde Madrid, la derecha; de Bogotá, la ultraderecha, y de Miami, la ultraderecha, han hecho un eje Madrid-Bogotá-Miami para conspirar contra nuestra patria, y todos los días sacan barbaridades de Venezuela”.

A la vieja estructura colombo-estadounidense se sumó ahora España, y la realidad para el gobierno de Caracas parece configurarse en ternas. Tres países desde los que se conspira, tres opositores disruptivos, dos de ellos presos y la tercera, María Corina Machado, en la mira: “La exdiputada, ya la conocemos —aseguraba el jefe de Estado en su intervención—. Por ser una mujer no me voy a referir a ella, sabemos sus vínculos con el gobierno de Estados Unidos, con el Tea Party, como la han financiado y la financian”. Y en respuesta, desde Washington llegaba un comunicado de la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki: “Los señalamientos hechos por el gobierno venezolano que Estados Unidos está involucrado en conspirar en un golpe y la desestabilización no tiene basamento y son falsas”.

Hora de la incertidumbre

El analista venezolano Luis Vicente León, director de la firma venezolana Datanálisis, considera que la acción de las autoridades llevan un mensaje por debajo de la institucionalidad, un grito político del gobierno, una especie de “estamos al mando y no cederemos ante ninguna presión”. “Serán necesarias medidas impopulares para salir de la crisis —opina León— y no es momento para mostrarse blandos”.

La marea política en Venezuela está agitada y hay días que traen olas más fuertes que otros. Apenas horas antes de la detención de Ledezma, Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, denunciaba que un grupo de guardias quería llevarse a su marido de su celda en la cárcel de Ramo Verde, donde permanece preso, acusado de ser el responsable de las muertes que dejaron las protestas de hace un año. En entrevista con Blu Radio, Tintori acusó lo mismo que Mitzsy Capriles tras la detención de Antonio Ledezma: es un secuestro y lo malo que le pueda pasar será culpa de Nicolás Maduro.

El fin de la noche llegaba para Caracas con simpatizantes de la oposición agolpados en la Plaza Venezuela, donde el Sebin tiene su sede y donde se presume, porque no hay certeza, se encuentra el alcalde metropolitano que no ha podido ejercer. Mitzsy Capriles intentaba obtener noticias entre los agentes que custodiaban el edificio y María Corina Machado llamaba a la población a una nueva marcha masiva: esta vez de pañuelos blancos.

Las últimas intentonas golpistas
Febrero 12. Maduro denuncia un plan de golpe que tendría varias fases, entre las que se cuenta la “emboscada económica” con el desabastecimiento de productos básicos e incitación a saqueos, una crisis a la que se sumarían estos militares y un grupo de opositores. Señaló, además, que los supuestos golpistas “les habían asegurado a Estados Unidos y a su gobierno que una vez que se diera la emboscada económica, la oposición ya estaba en capacidad de hacer ingobernable al país, y venían saqueos, grandes marchas y luego el llamado a una fuerza humanitaria”.
Febrero 7. El gobierno presenta la Estrategia de Seguridad Nacional del gobierno de Estados Unidos como una prueba de que hay un “golpe de Estado apoyado por todas las agencias de Estados Unidos”. Según Maduro, esta nueva agresión “ratifica mi llamado a todos los pueblos de América Latina ante la urgencia de apoyar al pueblo venezolano en el rechazo a la conspiración que se dirige contra nuestra democracia desde los Estados Unidos”. Así lo denuncio y lo sostengo, dijo el presidente.
Febrero 2. Durante la Cumbre de la Celac en Costa Rica, el presidente venezolano redobló las denuncias sobre planes de golpe y magnicidio. Acusó a la prensa, empresarios y dignatarios extranjeros. Dijo que durante la Cumbre un grupo terrorista intentaría hacerle daño y que el vicepresidente de Venezuela, Joseph Biden, ya había hablado con varios mandatarios regionales sobre su salida del poder. Era una “conspiración internacional en su contra”.

OTROS OPOSITORES ACUSADOS

2014 Febrero 18
Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, es detenido en Caracas, acusado de incitación a la violencia, daños, incendio, asociación e instigación para delinquir. A un año de su detención el juicio continúa.

Marzo 20
Los alcaldes de San Cristóbal, Daniel Ceballos, y San Diego, Enzo Scarano, fueron detenidos en Caracas por su actuación durante la ola de protestas estudiantiles. Fueron acusados de rebelión civil y agavillamiento.

Diciembre 3
La dirigente opositora María Corina Machado fue imputada formalmente por el delito de conspiración. De ser hallada culpable, puede en

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