Cartas tóxicas en EE.UU.

El FBI revela nuevas pistas sobre los artefactos explosivos usados en el doble atentado ocurrido en la Maratón de Boston. La paranoia por más ataques terroristas se apodera del país.

La policía patrulla la estación central de Nueva York, a donde se  extendió la paranoia por posibles ataques terroristas. / AFP
La policía patrulla la estación central de Nueva York, a donde se extendió la paranoia por posibles ataques terroristas. / AFP

Un sobre con una sustancia tóxica fue enviado al despacho del presidente de EE.UU., Barack Obama. Sin embargo, fue interceptado en el centro postal de la Casa Blanca por el Servicio Secreto. Aunque no se ha hallado una conexión evidente, este hecho podría estar relacionado con el doble atentado ocurrido en Boston el lunes, que dejó tres muertos y más de 180 heridos. EE.UU. mantiene las alarmas encendidas para evitar nuevos ataques terroristas.

Las investigaciones del FBI empiezan a dar algunas pistas sobre la manera en que fue perpetrado el ataque que convirtió a la emblemática Maratón de Boston en tragedia. Aunque algunos medios, como The Boston Globe, informaron ayer que las autoridades identificaron y arrestaron a un sospechoso, esa información fue desmentida posteriormente por la policía de Boston.

El FBI dio a conocer las primeras imágenes de metales retorcidos de una olla a presión de seis litros que habría sido cargada con clavos y metralla para aumentar el daño, y utilizada para ocultar una de las dos bombas caseras que acabaron con la vida de tres personas y dejaron más de 170 heridos.

El responsable del FBI en Boston, Richard DesLauriers, indicó que artefactos explosivos tan simples como los utilizados en la Maratón son similares a los usados en Irak y Afganistán, aunque por el momento el FBI no tiene ninguna indicación de que Al Qaeda esté implicada en el doble atentado.

Sin embargo, agregó el agente, la ausencia de reivindicación hace que “el abanico de sospechosos y posibles motivaciones permanezca ampliamente abierto”.

Después de las explosiones, la paranoia se ha apoderado de Boston y otras ciudades, como Nueva York, Washington y San Francisco. El Capitolio, que es la sede del Congreso en Washington, fue evacuado ayer después de que se encontraran dos paquetes sospechosos.

La paranoia es alimentada, además, por las cartas envenenadas que han sido enviadas a personalidades políticas. El martes, las autoridades revelaron que un sobre que contenía ricina, un veneno mortal considerado una potencial arma biológica, había sido enviado a Washington al senador republicano de Misisipi Roger Wicker. Ayer, el portavoz del Servicio Secreto, Edwin Donovan, afirmó que una carta dirigida al presidente Obama, que también contenía ricina, fue recibida en el centro postal de la Casa Blanca. El material hallado por el FBI es analizado en su laboratorio de Quantico (Virginia).

Las rigurosas inspecciones al correo de los senadores y de la Casa Blanca fueron establecidas desde que, una vez ocurridos los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, fueran encontradas varias cartas con ántrax dirigidas a personalidades políticas. Al menos a primera vista, algunos opinan que el modus operandi de Al Qaeda se está repitiendo.

Entretanto, EE.UU. sigue conmovido por los tres fallecidos en el peor atentado que ha vivido Boston en su historia: Martin Richard, un niño de ocho años que esperaba a su padre en la meta; Krystle Campbell, gerente de un restaurante, de 29 años; y Lu Lingzi, una estudiante de nacionalidad china. Las historias de las al menos 12 personas que han tenido que ser amputadas a raíz de las heridas recibidas por los dos bombazos tienen a los estadounidenses desconcertados.