Cartel Jalisco Nueva Generación, el nuevo monstruo de México

Aunque esté tras las rejas, Joaquín “Chapo” Guzmán sigue siendo visto como el narcotraficante más peligroso del país. Sin embargo, el secuestro de su hijo por parte del líder del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes, revela un nuevo liderazgo criminal.

Oficiales mexicanos hablan de la detención del  operador financiero del Cartel Jalisco Nueva Generación, Sergio N. / EFE
Oficiales mexicanos hablan de la detención del operador financiero del Cartel Jalisco Nueva Generación, Sergio N. / EFE

El secuestro de uno de los hijos de Joaquín Chapo Guzmán supone un golpe más para el narcotraficante considerado el más poderoso de México, quien permanece encarcelado a la espera de la extradición a Estados Unidos, mientras que su cartel, el de Sinaloa, se interna en una guerra por el control de territorio en la que va perdiendo fuerza frente a un grupo delincuencial relativamente nuevo pero con un poder tan grande que ya se habla de un nuevo liderazgo criminal en el país: el cartel Jalisco Nueva Generación.

La organización criminal nació en 2010, luego de que el capo del cartel de Sinaloa Ignacio Coronel, alias Nacho, fuera abatido por las fuerzas de seguridad mexicanas en julio de 2010. Antes de su muerte, Coronel daba órdenes a Óscar Orlando Nava Valencia, alias el Lobo, líder del cartel del Milenio. Este grupo criminal traficó cargamentos de droga, manejó las finanzas del cartel de Sinaloa y operó principalmente en los estados de Jalisco y Colima, posteriormente extendiéndose a Michoacán y el Distrito Federal (Ciudad de México).

De acuerdo con Insight Crime, “al momento de la muerte de Nacho Coronel, el Lobo había sido capturado y el cartel del Milenio había sufrido una serie de fracturas internas, dividiéndose en dos facciones: la Resistencia y los Torcidos (la Resistencia acusaba a los últimos de haber entregado al Lobo a las autoridades). En el vacío de poder que dejó la muerte de Nacho, ambos grupos se enfrentaron por el control del tráfico de drogas en Jalisco, y los Torcidos se convirtieron en lo que ahora es conocido como el CJNG, surgiendo como los sucesores de la red del capo sinaloense en la región. Nemesio Oseguera Ramos, alias el Mencho, es considerado el líder y fundador del CJNG”.

Este hombre puso en jaque al gobierno de Enrique Peña Nieto en mayo del año pasado, cuando dio una muestra de fuerza sin precedentes: el 1º de mayo de 2015, el cartel provocó el caos cortando calles y carreteras de la segunda ciudad más grande del país, Guadalajara, y derribó un helicóptero militar con un lanzacohetes. Los sicarios ejecutaron ese día distintas acciones coordinadas contra policías y soldados mexicanos en las que hubo 17 muertos. En 2013 ya habían cometido crímenes masivos. Entonces, la capacidad de control del Estado quedó en entredicho.

Pero el golpe más duro —hablando en términos del rediseño del mapa del narcotráfico nacional tras la captura del Chapo el 8 de enero— lo dieron el sábado, cuando la organización secuestró a Jesús Alfredo Guzmán Salazar, de 29 años, hijo del fundador del cartel de Sinaloa. De acuerdo con analistas, este hecho revela la pugna entre estas dos organizaciones criminales para ganar importantes plazas.

Para Javier Oliva, especialista en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el suceso provocará un repunte de la violencia en el país, que en estos últimos meses ha llegado a las peores cifras registradas desde la llegada al poder del presidente Enrique Peña Nieto a finales de 2012. “Este cartel está intacto porque los jefes más renombrados siguen operando con toda la impunidad del mundo”, remarcó el especialista, quien no obstante destacó que el cartel de Sinaloa sigue siendo el que controla más terreno norteamericano. El diagnóstico oficial del gobierno federal respecto a la operación del crimen organizado en el país tras el primer semestre de 2016 lo confirma: el de Sinaloa, a pesar de la captura de su líder, sigue creciendo, aunque seguido muy de cerca por el CJNG, que tiene operaciones actualmente en ocho estados, más que ningún otro cartel del país.

“En cinco de los estados donde tiene presencia: Jalisco, Colima, Guanajuato, Nayarit y Veracruz, es el único grupo criminal que opera. Por otro lado, también tiene presencia en Morelos, Guerrero y Michoacán. donde se disputa el territorio con carteles rivales”, señala Insight Crime.

Debido a las alertas por el inminente crecimiento del CJNG, el Gobierno lanzó la Operación Jalisco a finales de 2015, que buscaba restablecer la seguridad en Jalisco y desmantelar ese cartel. Sin embargo, hasta ahora, el gobierno federal no ha podido capturar al Mencho. La PGR ofrece una recompensa de dos millones de pesos (aproximadamente US$110.000) a quien facilite datos de su ubicación, mientras que la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) lo incluye en su lista de objetivos más buscados.

La prensa mexicana señala que este grupo hace un uso extremo de la violencia. En el período posterior al surgimiento del CJNG, la tasa de homicidios aumentó considerablemente en Jalisco. Jalisco Nueva Generación también es conocido por dirigirse a la sociedad mexicana a través de una propaganda idealista, haciendo referencia a la solidaridad y prometiendo deshacerse de otros grupos criminales que operan en su territorio, como los Zetas y los Caballeros Templarios, otro de sus enemigos acérrimos.

La organización ha pasado del anonimato a ser considerada una de las más poderosas de México, según el Departamento del Tesoro estadounidense. De acuerdo con analistas, esto pasó porque mientras el Gobierno se dedicó a golpear a los grandes carteles, como el de Sinaloa o los Zetas, el Jalisco Nueva Generación crecía en la sombra y aprovechaba los vacíos de poder que producía la fragmentación de las grandes corporaciones. El cartel ha retado al gobierno mexicano poniendo en jaque a Jalisco, uno de los estados más importantes y ricos de México. También al Chapo Guzmán.

 

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