¿Cerebro iraní y mano de obra mexicana?

El gobierno de EE. UU. pidió a México utilizar la ayuda que entrega en contra del ‘narco’ para combatir sus nexos con el terrorismo islámico.

El descubrimiento de un supuesto complot para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Washington, Adel al Jubeir, tiene al aparato diplomático estadounidense en una misión para lograr el apoyo de otros países en aras de sancionar al gobierno de Irán —el presunto culpable del ataque fallido— en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Serían nuevas sanciones económicas y diplomáticas a un régimen castigado en los últimos años por su programa nuclear y la negativa de permitir visitas de control occidentales. A un régimen que hoy, según señalan congresistas y los cuerpos de seguridad estadounidense, ha logrado contactos con organizaciones criminales de Latinoamérica para poner en marcha ataques terroristas.

Los anuncios que comenzaron con las declaraciones del presidente Barack Obama, quien afirmó que en este momento su país mantiene “contacto directo con Irán”, fueron seguidos por el subsecretario de Estado para el narcotráfico, William Brownfield, durante una audiencia en el Congreso: “Obviamente queremos asegurarnos que el apoyo, el equipo, la asistencia y la cooperación con México puedan también hacer frente a este tipo de amenaza”.

México es un actor protagónico en este complot. Sus autoridades detuvieron a Mansur Arbabsiar, de 56 años y nacionalidad estadounidense, quien era un continuo visitante de ese país desde mayo pasado, aparentemente —fuentes de inteligencia del Pentágono— porque junto con Gholam Shakuiri, miembro de la Guardia Revolucionaria iraní, había establecido contacto con miembros de la banda de ‘Los Zetas’ para atentar con una bomba contra Adel al Jubeir a cambio de US$1,5 millones.

Los contactos se evidenciaron debido a que los supuestos ‘Zetas’ eran en realidad agentes encubiertos de la DEA que suministraron las pruebas necesarias para ordenar su detención.

La preocupación de Estados Unidos por los supuestos nexos entre los narcos mexicanos y el terrorismo, de acuerdo con el investigador mexicano Juan Veledíaz, viene desde finales del año pasado, cuando en Sinaloa fue incautado un cargamento con armas que sólo utiliza la insurgencia iraní. No obstante, para este caso, Rasool Nafisi, especialista sobre los Guardianes de la Revolución iraníes en Estados Unidos, entrevistado por la agencia AFP, dice que la participación de un cartel de drogas mexicano y los errores cometidos en los preparativos del complot resultan sospechosos: “Dudo que sea obra del régimen iraní, por la elección del blanco, del momento y el tipo de actores”. El gobierno de Teherán, encabezado por Mahmud Ahmadineyad, continúa negando cualquier vínculo con el presunto plan.

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