Charlie Hebdo: entre la sátira mordaz y la libertad de expresión

Retrato de un semanario satírico y controversial que en medio de las amenazas, caricaturiza con mordaz osadía la realidad, desafiando el establecimiento.

Tras ser objeto de un ataque con un coctel Molotov, el semanario retrató en su portada a un musulmán y a uno de los caricaturistas besándose, con la leyenda “El amor es más fuerte que el odio”. / EFE

Charlie Hebdo vivía asediada. Su aguda sátira y acidez para describir el mundo hicieron que toda su redacción tuviera que acostumbrarse no solo a las críticas, las demandas o el rechazo de algunos sectores, sino adaptarse también a serias amenazas y a la cada vez más frecuente, custodia de la policía francesa.

Pese a las medidas, los esquemas de seguridad y la estricta vigilancia de sus instalaciones en pleno centro de París, las amenazas de quienes serían integrantes de grupos extremistas islámicos se materializaron este miércoles: tres hombres fuertemente armados –al grito de "Alá es el más grande"– irrumpieron en el semanario causando la muerte de 12 personas y dejando heridas a otras 11.

El origen de las intimidaciones se remonta a 2006, cuando fiel a su corrosivo sentido del humor, Charlie Hebdo publicó caricaturas que hacían referencia al profeta Mahoma y que previamente habían sido divulgadas por la revista danesa Jyllands-Posten. Lo anterior, indignó al mundo islámico considerando que según su religión, la figura de Mahoma no puede ser representada.

"Había amenazas permanentes desde la publicación de las caricaturas de Mahoma (…) hace ocho años que vivíamos bajo amenazas, estábamos protegidos pero no hay nada que se pueda hacer contra unos bárbaros que irrumpen con kalachnikov", aseguró a la agencia AFP el abogado del semanario Richard Malka.

No obstante, Charlie Hebdo nunca dio su brazo a torcer y coherente con una Francia donde prima la libertad de expresión, continuó publicando caricaturas no solo del Islam, sino dibujos referentes a la extrema derecha, al cristianismo o al judaísmo.

Fundada en 1969 por Georges Bernier y François Cavanna, en relevo de la revista mensual "Hara Kiri", Charlie Hebdo –cuyo nombre hace referencia a Charlie Brown, el Carlitos de los Peanuts– definió una línea editorial izquierdista, que combinaba historietas con rúbricas similares a las “Hara Kiri”, en el marco de la presidencia del mandatario de centroderecha Valéry Giscard d'Estaing.

Desde entonces, el semanario se publicó ininterrumpidamente hasta 1981 cuando su financiamiento por suscripción resultó insuficiente, teniendo en cuenta que se negaba a aceptar publicidad en sus páginas. Adicionalmente, las frecuentes demandas de las que era objeto debido a su ácida sátira –por parte de sectores políticos, empresariales y religiosos– agravaron su situación.

Casi una década después y por colaboración de varios artistas, Charlie Hebdo fue relanzada en 1992 logrando alcanzar los 120.000 ejemplares en su primer tiraje. En 2006, tras la publicación de las caricaturas de Mahoma, el semanario logró vender alrededor de 400.000 ediciones y en 2011, dedicó toda una tirada a la imagen del profeta, bajo el nombre de ‘Charia Hebdo’.

Previo a la salida del número, supuestos islamistas radicales atacaron la sede del semanario con un coctel Molotov, ocasionado un incendio que consumió parte de la sede de Charlie Hebdo, por lo que la redacción tuvo que mudarse temporalmente al diario Libération. Desde ese momento, las amenazas se intensificaron y varios miembros de la publicación vivían bajo protección policial, mientras que la sede del semanario era custodiada por la policía francesa.

"Hay provocación como lo hacemos semana tras semana, pero no más contra el Islam que con otros temas", aseguró en ese entonces Charb, el director de la publicación (una de las víctimas del atentado de este miércoles) señalando que el semanario no era un enemigo del Islam. Posterior al ataque, la revista retrató en su portada a un musulmán y a uno de los caricaturistas besándose, con la leyenda “El amor es más fuerte que el odio”.

Tiempo después, en 2012, las autoridades francesas detuvieron a un hombre quien había elevado un llamado para decapitar al jefe de redacción a través de un sitio web de corte yihadista. Y en 2013, la página web de Charlie Hebdo fue atacada por piratas informáticos, al parecer en retaliación a la divulgación de un suplemento especial que contaba la vida de Mahoma a través de caricaturas.

"Preveíamos lo peor, y el Ministerio del Interior había evaluado las amenazas a tal nivel que vivíamos bajo protección permanente pero no fue suficiente (…) es un semanario que no ha hecho más que defender la libertad de expresión, o simplemente la libertad", agregó el abogado Richard Malka, tras el atentado del miércoles que segó la vida de las figuras más famosas de la redacción, incluyendo Cabu, Charb, Wolinski y Tignous. 

 

últimas noticias