Chile: cuando Trump es la inspiración

El triunfo del racista y xenófobo empresario en las presidenciales de Estados Unidos comienza a influir a políticos de la región.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, con un grupo de migrantes que se acaban de graduar de programas técnicos.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, con un grupo de migrantes que se acaban de graduar de programas técnicos. EFE

Las dos propuestas que hizo Donald Trump durante las elecciones presidenciales en Estados Unidos —deportar a los migrantes y construir un muro en la frontera—, “locuras” que lo llevaron al triunfo y a despertar terribles demonios en buena parte de la población blanca (el Southern Poverty Law Center reportó 900 incidentes racistas en los primeros diez días posteriores a la elección) encontró eco en la política latinoamericana.

Algo impensable, teniendo en cuenta que las principales víctimas de las planes de Trump son precisamente ciudadanos de este lado del mundo. Pero las palabras de Trump resultaron muy inspiradoras. Basta ver la admiración que despertó entre políticos como el holandés Geert Wilders, líder del Partido de la Libertad; Nigel Farage, uno de los autores del triunfo del Brexit en el Reino Unido, o la candidata ultraderechista Marine Le Pen en Francia, que comparten sus diatribas contra los refugiados, el libre comercio y la inmigración.

Sus propuestas sobre la inmigración son similares a las del premier húngaro Víktor Orbán, que en 2015 construyó una valla de casi 200 kilómetros en la frontera con los países balcánicos para frenar la entrada de los refugiados sirios. Y su discurso sobre los musulmanes ya había sido escuchado en otros partidos europeos como Fidesz o Alternativa para Alemania.

Sin ir más lejos, Trump también inspira en tierras chilenas. Después de que el partido Chile Vamos se pronunciara en contra de la inmigración en ese país, al discurso se sumó el expresidente y candidato de la derecha para las elecciones de 2017, Sebastián Piñera.

Con muchas similitudes con Trump, Piñera dijo que “Chile debe cerrar absolutamente sus fronteras al narcotráfico, a la delincuencia, al contrabando, al crimen organizado y también a la inmigración ilegal”.

“Una de las innovaciones y mejorías que la nueva ley debe incorporar es facilitar la expulsión de aquellos migrantes que cometen delitos graves en nuestro país”, dijo en diálogo con el periódico La Tercera.

“Lo importante es que los chilenos tenemos que tener meridianamente claro que es muy ingenuo y estúpido tener una política de migración que termina importando males como la delincuencia, el narcotráfico, el crimen organizado”, agregó al periódico. “Muchas de las bandas de delincuentes que hay en Chile, como las que clonan tarjetas, son de extranjeros. Esto es particularmente grave en aquellas regiones donde la inmigración representa un gran porcentaje de la población”, comentó a La Tercera.

De inmediato saltaron las alarmas. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, defendió hoy la llegada de inmigrantes a su país y criticó a quienes han propuesto medidas restrictivas o han comparado el ingreso de extranjeros con un supuesto aumento de la delincuencia.

“Chile es tierra de migrantes. Algunos parecen olvidar que somos un país que se ha construido desde su diversidad y que durante su historia ha sabido recibir el aporte de miles de extranjeros”, sostuvo la mandataria.

Según datos oficiales, en Chile viven unos 465.000 inmigrantes, equivalentes a un 2,3 % de la población, pero sólo alcanzan un 1,3 % de la población penal.

De acuerdo con la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen), que se utiliza para medir la pobreza y como base del diseño de políticas sociales, en promedio los inmigrantes tienen más años de estudios medios y superiores que los chilenos y sus salarios son 28 % superiores a los de sus pares locales.

Un 29 % de los inmigrantes (139.361) son peruanos; un 13,6 % (63.481), colombianos; un 11,9 % (55.184), argentinos, y un 10,1 % (47.110), bolivianos.

De acuerdo con las encuestas, Piñera sigue liderando la intención de voto con el 24 % de respaldo. ¿El efecto Trump?