¿Chile: hacia una democracia incluyente?

La posibilidad de lograr cambios sustanciales en el modelo chileno no luce tan clara.

/EFE

Los chilenos fueron a las urnas para decidir el destino político de Chile en los próximos años. En el país más neoliberal de América del Sur, el Estado ya no regula, el mercado fue deificado, hasta el agua fue privatizada, la educación es una de las más caras del mundo y los Mapuches - pueblo originario - claman por unidad y autodeterminación. De acuerdo con la OCDE, entre los países que la conforman, es el país que presenta la mayor brecha en términos de desigualdad. No obstante, desde la lógica económica del mercado, el país crece.

Todo indica que Michelle Bachelet será nuevamente Presidente de Chile, a pesar de que tenga que esperar a la segunda vuelta el próximo 15 de diciembre. La Nueva Mayoría, la Alianza Política que, aparentemente, rompía con el esquema de concertación política establecido en los últimos 20 años, espera elegir a la expresidente y la mayoría de los escaños del Senado, sin ninguna ruptura con el “exitoso” modelo económico implementado.

Según la OCDE, Chile registra uno de los costos de educación superior más caros del mundo. Eso se vuelve más complejo cuando todas las universidades son pagas y los egresados se transforman en deudores por las décadas.

Chile posee aproximadamente 35% de las reservas de cobre del mundo, sin embargo 70% de sus reservas de cobre están privatizadas y en manos de las transnacionales. En la última encuesta realizada en el país, 80% de los chilenos demandan la nacionalización del cobre, tema que por obvios motivos y coherencia política no aparece en el programa de gobierno de Michelle Bachelet. Fundamental recordar que el cobre fue nacionalizado por el presidente Salvador Allende en julio de 1971. Se pretendía rescatar las reservas minerales, lo que en aquel entonces representaba 75% de los ingresos del país, lo que llevó al Presidente chileno calificar el cobre, como el “sueldo de Chile”. La desnacionalización del cobre es una de las herencias inamovibles de la dictadura de Pinochet, afianzada por todos los gobiernos de la “concertación”. Pese el clamor de los chilenos, probablemente prevalecerá la seguridad jurídica garantizada a las transnacionales.

País de vanguardia en lo que se refiere a la firma de los TLC’s y/o acuerdos comerciales, Chile es uno de los primeros Estados Asociados del Mercosur y el segundo en establecer el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Tiene acuerdos con Europa y varios países de la región, además ha liderado el acuerdo Asia-Pacífico. Hoy por hoy, Chile ha firmado 21 Tratados de Libre Comercio, lo que ratifica su prioridad en política exterior: promover sus intereses económicos y la asociación comercial con otros países, lo que lo ha distanciado de la dinámica de la integración regional.

Los opositores al modelo afirman que a lo largo de los años, sus exportaciones se han disminuido. Que 85% de los agricultores - con propiedades de tierra inferiores a 50 hectáreas - además de no contar con el apoyo gubernamental para lograr líneas de crédito y tecnología tienen que afrontar la competencia desleal de precios. En ese escenario de TLC´S los laboratorios que producían medicamentos genéricos han sido cerrados, afianzando así las marcas producidas por los laboratorios extranjeros, lo que ha impactado fuertemente la salud de los estratos sociales más vulnerables.

Si bien las elecciones traen esperanza, provocan varios cuestionamientos: ¿Bachelet es la candidata de los empresarios y de los movimientos sociales, esa ecuación irresuelta en casi todas las partes del mundo podrá ser funcional en Chile?

Uno de sus grandes aliados en esta contienda electoral, es el Partido Comunista, representado por algunos jóvenes “nietos de la dictadura”, entre esos Camila Vallejo, exrepresentante estudiantil que ahora se consagra como diputada. ¿Podrá Camila Vallejo, cómo aliada de la Nueva Mayoría seguir haciendo oposición ¿Es más valiosa en el sistema o fuera de él? ¿Podrá Camila Vallejo estar cerca al poder, sin dejar atrás los sueños de los miles de jóvenes chilenos?

¿La Reforma Constitucional será el camino para corregir la deuda social histórica o será una concertación desde arriba?  ¿Podrá Bachelet hacer una reforma constitucional sin que las Fuerzas Armadas reaccionen? Ojalá en las próximas elecciones Chile incluya a los miles de chilenos en el exterior - mayoría exiliados - que aún no pudieron votar…