China reclama su autoridad sobre el Tíbet en el 50 aniversario de la región

Centenares de pequeñas banderas chinas ondearon este mares a los pies del Palacio de Potala en Lhasa, en un acto orquestado por el Gobierno chino.

 China abogó hoy por impulsar la lucha contra el separatismo y por someter la religión a la ley durante los actos organizados por el régimen comunista en Lhasa, la capital tibetana, para conmemorar el 50 aniversario de la fundación de la Región Autónoma de Tíbet.

Centenares de pequeñas banderas chinas ondeaban este martesa los pies del Palacio de Potala en Lhasa, en un acto orquestado por el Gobierno chino que transformó la otrora residencia oficial del dalái lama en el escenario de un festejo comunista.

Presidido por Yu Zhengsheng, "número cuatro" en la jerarquía del Partido Comunista (PCCh) como presidente del Poder Consultivo (equivalente a una Cámara Alta), el rango relativamente bajo del anfitrión para un acto de esta envergadura fue el único atenuante de un mensaje que instó a preservar la unidad por encima de todo.

"La lucha contra las fuerzas separatistas será llevada a cabo de acuerdo con la ley para salvaguardar la unidad y la estabilidad del Tíbet", dijo Yu en su discurso, pronunciado junto a una nutrida delegación gubernamental desde un escenario situado delante del Palacio, recogen varios medios locales.

Frente a una audiencia formada por miles de personas, entre ellas soldados del Ejército de Liberación Popular (ELP), estudiantes vestidos con chándal rojo y blanco -como la fachada del palacio- y bailarines ataviados con trajes típicos, Yu habló también de la unidad étnica, del crecimiento económico de la región y de religión.

"Los asuntos religiosos deben tratarse según la ley, y los problemas deben ser gestionados a través de la vía judicial", subrayó el presidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh).

Pese a que las tensiones continúan en la región, uno de los focos más conflictivos del país asiático junto a Xinjiang, al noroeste y hogar de la minoría uigur, el dirigente chino enfatizó que el Tíbet está "en una fase política para lograr la estabilidad y la paz en el largo plazo".

Según datos de la Campaña Internacional por el Tíbet, al menos 143 personas han muerto tras inmolarse en la región o en otras zonas tibetanas de China desde 2009 en actos de protesta, como el de una mujer que se prendió fuego hace unos días denunciando la demolición de viviendas por parte de Pekín y los realojamientos forzosos.

Sin mencionar estas tensiones, de las que las autoridades comunistas culpan a los independentistas tibetanos liderados por el dalái lama, Yu recomendó al Ejército y a la Policía Armada, en una reunión previa, que mantengan "la dirección política correcta" y que ejerzan un "papel mayor" en salvaguardar la estabilidad.

En esa reunión, Yu urgió a las fuerzas de seguridad y a los militares a "estar listos" para enfrentarse a una "extendida batalla" contra los aliados del XIV dalái lama, exiliado en Dharamsala (India) y a cuyo sucesor Pekín insiste en que elegirá.

Así lo manifestó de nuevo un libro blanco publicado el domingo por el Gobierno chino, en contraste con la voluntad expresada por el líder espiritual, quien propone opciones que van desde hacerlo fuera de China tras su muerte hasta que esta tradición se acabe.

Casi a la vez, el Gobierno chino reveló que el panchen lama, segundo líder espiritual en importancia para los tibetanos y en paradero desconocido desde hace 20 años, cuando fue detenido por las autoridades chinas, "lleva una vida normal".

Pekín y el dalái lama, de 80 años, mantienen una curiosa discusión sobre los términos en los que se determinará la reencarnación del líder religioso, ya que, ante la declaración de este último de que esta tradición podría acabarse a su muerte, el Gobierno chino aseguró que tiene la "última palabra".

Unas tensiones que hoy se mantuvieron ocultas tras la propaganda del régimen chino para celebrar la fundación el 1 de septiembre de 1965 de la región autónoma del Tíbet, que la potencia asiática considera parte irrenunciable de su territorio.

Por su parte, los tibetanos argumentan que la zona, a la que China impide el acceso a la prensa extranjera, fue independiente en la práctica durante décadas hasta su ocupación por las tropas comunistas en 1951.

En mitad de los festejos, un comunicado de la Comisión Central del PCCh divulgado hoy por la agencia oficial Xinhua subrayó que "sólo mediante la adhesión al liderazgo del Partido Comunista los tibetanos podrán ser sus propios líderes y disfrutar de un desarrollo económico sostenible".

Aunque el presidente chino, Xi Jinping, no asistió a los actos, quiso dejar constancia de su influencia con un mensaje inscrito en una placa en el escenario que rezaba: "Mejorando la unidad étnica, construyendo un bonito Tíbet".

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2015-09-08T20:15:27-05:00

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EFE

El Mundo

China reclama su autoridad sobre el Tíbet en el 50 aniversario de la región

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