Cientos de nicaragüenses rechazan reforma constitucional

Cientos de personas realizaron una manifestación pacífica frente a la sede del Congreso.

Un hombre con una bandera se manifiesta contra la propuesta sandinista de reformar la Constitución./ EFE

 Cientos de personas marcharon este jueves en Managua en el inicio de una jornada de protestas contra un proyecto de reforma constitucional, que permitiría la reelección presidencial y la participación de los militares en cargos públicos.

"Por la libertad, no a las reformas", "Daniel, dictador", "los militares a sus cuarteles", gritaban unos 600 manifestantes agitando en alto banderas de Nicaragua y ejemplares de la Constitución.

Diputados opositores, grupos feministas, universitarios, desempleados, pobladores de barrios capitalinos, organizaciones cívicas y partidos políticos marcharon pacíficamente por la céntrica avenida Bolívar hacia la sede del Congreso, en el sector oeste de Managua, bajo la vigilancia de agentes policiales.

Los manifestantes, que paralizaron el tráfico de vehículos, hacían sonar matracas, pitos, tambores y disparaban morteros artesanales (de salva) a lo largo de la avenida, en cuyas aceras se erigen numerosos altares mandados a poner por el gobierno en honor a la Purísima, la Virgen de la que son devotos los nicaragüenses y cuyo día se celebra el 8 de diciembre.

El proyecto de reformas es promovido por el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que tiene 63 de los 92 escaños en el Congreso.

Uno de los puntos más polémicos es la reelección presidencial indefinida, que allanaría el camino al presidente, Daniel Ortega, para buscar un tercer mandato consecutivo en 2016 y el cuarto desde el triunfo de la revolución sandinista en 1979. El proyecto también propone eliminar del texto constitucional la prohibición de que los militares ocupen cargos públicos que no sean de elección popular.
La movilización opositora es la primera de una jornada de protestas que sectores cívicos y políticos planean realizar para expresar su rechazo a los cambios propuestos, según los organizadores de la marcha.
El proyecto es respaldado por toda la estructura del Estado, controlada por los sandinistas, y adversado por los empresarios, la iglesia católica y algunos partidos políticos de oposición.

La iniciativa de ley debe ser aprobada en dos legislaturas, la primera antes del 15 de diciembre, cuando el Congreso concluye sus labores del año.
Los grupos cívicos promotores de la marcha advirtieron en un comunicado que no reconocerán la reforma aunque lo apruebe la "aplanadora orteguista".

El exguerrillero Henry Ruiz, uno de los nueve comandantes que junto a Ortega dirigieron el proceso revolucionario en la década de 1980, manifestó que la reforma "va a golpear" el estado de derecho vigente.
"Yo le diría a Daniel que se retire y que cumpla la ley", recomendó Ruiz. La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, una exmilitante sandinista, estimó que de aprobarse, las reformas "son un riesgo muy grande para los derechos humanos que ya están deteriorados" en el país.

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