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hace 27 mins

Claves del último debate electoral entre Obama y Romney

En una discusión sobre política exterior, Libia, Irán, Afganistán e Israel serán temas cruciales.

foto: AFP
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Este lunes 22 de octubre se realizará en la Universidad Lynn, en el sur de Florida, el último debate electoral hacia las elecciones presidenciales del 6 de noviembre e Estados Unidos. El presidente y aspirante a la reelección, Barack Obama, se enfrentará al republicano Mitt Romney en una discusión de 90 minutos moderada por el veterano periodista del canal de televisión CBS, Bob Schieffer. El encuentro estará dividido en seis segmentos: el papel de EEUU en el mundo; la guerra en Afganistán; Israel e Irán; los cambios en Oriente Medio y el nuevo rostro del terrorismo; el ascenso de China y el mundo del futuro.

El escándalo nuclear de Irán, el brote de violencia en Libia, la retirada de tropas de Afganistán y el apoyo a Israel serán muy probablemente algunos de los temas más sensibles del debate.

Irán

El escándalo nuclear de Irán, que estalló a principios de 2011, cuando la Agencia Internacional de Energía Atómica aseguró tener serias sospechas (que nunca han sido comprobadas) sobre el avance del programa atómico de los persas hacia la fabricación de armas nucleares. Desde entonces Teherán ha sido asfixiado con múltiples sanciones económicas y un embargo petrolero. Israel no ha tardado en amenazar con realizar ataques preventivos a las centrales nucleares, para impedir el avance de los iraníes hacia la bomba atómica.

Los ayatolás han advertido que ni las restricciones económicas y el embargo al crudo (ambas medidas ya han provocado un colapso financiero en el país), ni las amenazas por parte de Israel van a detener sus avances en materia nuclear, que según el gobierno persa está destinado a usos civiles. No obstante, accedieron a dialogar con el grupo P5+1 (constituido por los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania), en unas rondas de conversaciones que solo han servido para prologar la crisis nuclear.

'The New York Times' publicó este sábado, citando a funcionarios no identificados del Gobierno de Obama, que EEUU e Irán han llegado a un acuerdo para mantener conversaciones bilaterales sobre el programa nuclear de Teherán. Según el diario, el acuerdo establecería que, a petición de las autoridades iraníes, las conversaciones se celebraran después de las elecciones presidenciales.

La Casa Blanca no tardó en desmentir el artículo: "No es verdad que Estados Unidos e Irán hayan acordado conversaciones cara a cara o una reunión después de las elecciones", subrayó por su parte en un comunicado el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Tommy Vietor. "Seguimos trabajando" en el llamado grupo P5+1 hacia "una solución diplomática y desde el principio hemos dicho que estaríamos dispuestos a reunirnos bilateralmente" con Irán, indicó Vietor. Obama hará "lo necesario" para que Irán no desarrolle un arma nuclear y el objetivo de las sanciones impuestas por EEUU siempre ha sido presionar a ese país "para que cumpla sus obligaciones", agregó el portavoz.

Lo cierto es que hasta ahora Obama no ha podido detener el avance nuclear iraní, ni demostrar que éste tiene fines beligerantes. Este lunes Obama tendrá que arreglárselas para defender esa gestión.

Romney ha evitado comentar si está a favor de un diálogo con Irán sobre el programa nuclear iraní, pero ya antes –en un discurso de política exterior realizado en Virginia la semana pasada- ha indicado que su política hacia Oriente Medio consistiría en un mayor intervencionismo y presencia militar de Estados Unidos , sobre todo a la hora de apoyar a Israel en en sus tensiones con Irán. Romney ha criticado reiteradamente a Obama porque, a su juicio, no está siendo lo suficientemente firme para impedir que Irán obtenga un arma nuclear.

Libia

Obama tuvo en Libia su mayor aventura militar, al liderar desde atrás la cruzada de la Otan que terminó por eliminar al exdictactor Muamar Gadafi hace un año. Sin embargo, el establecimiento de la libertad y la democracia en Libia es cuestionable. Tras la muerte de Gadafi, el país avanza muy lentamente en el fortalecimiento de sus instituciones y la búsqueda de estabilidad. Un golpe duro para Washington llegó en el undécimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre, cuando el embajador estadounidense en Libia, Chris Stevens, fue asesinado por una turba de extremistas que, según el gobierno norteamericano, tenían nexos con Al Qaeda.

Libia fue el más violento de los episodios que se presentaron el mes pasado, cuando estalló una inédita oleada de manifestaciones antiestadounidenses en Oriente Medio y casi todos los rincones del mundo musulmán. Los hechos pusieron serios interrogantes sobre el discurso que Obama pronunció en 2009 en la Universidad de El Cairo, cuando habló de la unión de Occidente y el Islam. No está claro si el nivel de antiamericanismo es mayor ahora que durante George W. Bush, pero lo cierto es que la política exterior estadounidense (sobre todo las ocupaciones de Irak y Afganistán y el estancamiento del conflicto palestino-israelí) siguen exacerbando un rechazo de las facciones más radicales hacia los valores de Occidente.

Cuando mataron al embajador norteamericano, Romney no tardó en lanzar sus dardos a Obama, criticarlo por no tomar las medidas de seguridad necesarias cuando la delegación en Libia solicitó protección. Pero Romney, en el último debate realizado en nueva York la semana pasada, dio un resbalón cuando tenía todo para ganar al tocar el tema de Libia: dijo que Obama había tardado demasiado en reconocer que se trataba de un ataque terrorista. La moderadora del debate lo desmintió. Esta noche el republicano tendrá el chance de corregir su error y aprovechar la mancha que deja el asesinato en Bengasi en la política exterior de Obama.

Afganistán

El responsable de la invasión estadounidense a Irak y Afganistán no fue Obama, sino su antecesor republicano, George W. Bush, quien ordenó dicha operación militar (que ha dejado centenares de miles de muertos) para declararle la guerra al terrorismo, evitar la proliferación de supuestas armas de destrucción masiva, e intentar eliminar a grupos como Al Qaeda y los insurgentes Talibán. Obama prometió que retiraría a las tropas estadounidenses de ambos países y lo está haciendo. Ya salieron de Irak y está programado que para 2014 terminen su misión en Afganistán. Además, Obama logró acabar con Osama Bin Laden y ese es uno de los mayores logros de su gestión.

Pero esos logros, los cuales sin duda Obama sacará a relucir en el debate, tienen un matiz. Al Qaeda, aunque perdió su base central, no ha desaparecido. Los talibanes tampoco, de hecho saltaron a las primeras páginas de la prensa mundial la semana pasada, cuando intentaron asesinar a una activista de 14 años en la región de Swat, Pakistán. Irak, tras la ocupación, está sumido en lo que podría llamarse una guerra civil entre sunnies y chiitas. Y en Afganistán, uno de los cinco países más corruptos del planeta, el panorama muy probablemente será similar cuando se retiren los soldados estadounidenses.
Romney ya ha dicho que revisaría los plazos de la retirada de Afganistán y, si es necesario, aplazaría la salida de las tropas, con el interés de garantizar una mejor transición en el país asiático.

¿Y el voto judío?

Obama tendrá que hilar muy fino al hablar de Israel, teniendo en cuenta la importancia del voto judío en un estado como Florida. Aunque siempre ha manifestado un apoyo incondicional a Israel, durante su gestión ha criticado suavemente la construcción de colonias judías en el territorio palestino ocupado y se ha distanciado del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Sin embargo, en septiembre de 2011 Estados Unidos vetó la solicitud palestina para ser reconocido como Estado miembro de la ONU.

La posición ambigua de Obama no le ha permitido cumplir con su promesa de solucionar el conflicto palestino-israelí ni ganarse el apoyo de los judíos que viven en Estados Unidos, mayoritariamente partidarios del partido republicano. Romney, en cambio, ha dado muestras de ser mucho más cercano a Israel que a Palestina, ha dicho que Jerusalén es la capital de Israel e incluso se le ha escuchado decir que los ‘palestinos, por ser pobres, son culturalmente inferiores’. También ha manifestado que Israel necesita un apoyo más directo e incluso militar para evitar que sea afectado por la amenaza nuclear iraní, mientras que Obama sigue manteniendo abiertas las puertas de la diplomacia.