Colectivos, fuera de control

Estos grupos, presuntos responsables de las muertes ocurridas en los últimos días en Venezuela, fueron creados en 2000 para defender la revolución.

Un estudiante venezolano durante las marchas en Caracas. / AFP

El 12 de febrero, cuando los estudiantes venezolanos se tomaron las calles de varias ciudades del país, grupos de motorizados sembraron el caos: decenas de motociclistas que disparaban sin reservas, obstruían vías, encendían barricadas e intimidaban a los manifestantes habrían sido los responsables de las seis muertes y los más de 66 heridos graves que hasta ahora deja la violencia.

El presidente Nicolás Maduro se desmarcó de las acciones de esas bandas de choque y presentó su plan de seguridad. Uno de los puntos era “continuar de inmediato con el despliegue de un plan de desarme y desmovilización de las bandas violentas y criminales”. Según dijo, ya habían sido identificados 600 grupos violentos “y con la ley en la mano se puede desmovilizar a todos. Y que usted en vez de un revólver tenga un violín o una raqueta”, señaló.

Esta semana, luego de los desmanes en Caracas, el presidente volvió a tomar distancia: “He dado la orden de detener a esas personas que se hacen llamar chavistas para atemorizar a la clase media”, dijo en una alocución. Pero el jueves en la noche dijo que no permitiría que se demonizara a los colectivos. “Yo les doy garantías de que esos colectivos lo que están haciendo es trabajar, producir. Ellos debieron armarse en el pasado y se han organizado para proteger a su comunidad. Si hay alguna persona en esos colectivos culpable de algún delito, irá presa”, afirmó Maduro. “No acepto la campaña de demonización de los colectivos venezolanos. Sigamos trabajando. Si en algún lugar hay conciencia, es en estos colectivos”, agregó.

Gaby Arellano, una de las líderes estudiantiles de Venezuela, denunció en diálogo con El Espectador que “los colectivos están conformados principalmente por funcionarios de la policía civil del Estado, exmiembros del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia). Yo invito a los medios a revisar el material que hay de la época de campaña para que examinen con quiénes se rodean los voceros del gobierno, pues es con esos mismos colectivos”.

Antes de las manifestaciones, los colectivos aparecieron cuando estalló la llamada guerra económica, en noviembre del año pasado. Entonces la organización civil Control Ciudadano y el general retirado Juan Herrera Betancourt le exigieron a Maduro explicar de dónde salían estos civiles armados que se desplegaron por varias ciudades para respaldar la actuación de la Fuerza Arnada Nacional Bolivariana (FANB).

Según explicó a este diario una periodista venezolana que los ha investigado, los colectivos surgieron en el año 2000, con el exalcalde de Caracas Juan Barreto y el exalcalde de Libertador Freddy Bernal, quienes armaron a civiles como una fuerza “contrarrevolucionaria” en barrios populares como el 23 de Enero. La experiencia, dijo, se replicó en las principales ciudades del país luego del fallido golpe contra Hugo Chávez en 2002. Son asesorados por la inteligencia del Estado cubano, o G2, agregó. Sin embargo, muchos se convirtieron en bandas armadas, de acuerdo con la denuncia de la ONG Poder Ciudadano. Otros, según explicó al diario El Carabobeño el sociólogo Luis Cedeño, director de la ONG Paz Activa, “ejercen un control paramilitar ante la ausencia policial, ejercen una autoridad y se nutren de puntos de peaje cobrando dinero. Controlan a los grupos delincuenciales, probablemente controlan el microtráfico de drogas de la zona y evitan que haya mayores conflictos”.

El más conocido es La Piedrita, del barrio 23 de Enero, en donde se presentan como promotores culturales o deportivos, pero actúan cuando la tensión sube en el país. Poder Ciudadano hizo una denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos en torno a cinco colectivos armados (La Piedrita, Montaraz, Simón Bolívar, Los Tupamaros y Alexis Vive) que “públicamente habían exhibido armas de guerra”.

Estos colectivos funcionan en trece kilómetros de Miraflores, razón por la que se les conoce como los “Custodios de la Revolución”. Un informe del International Crisis Group en 2013 alertó sobre el riesgo del abuso de las armas de guerra en manos de civiles en Venezuela y recomendó desmovilizar estos grupos, porque “pueden tener un impacto profundo en el tejido social y dar paso a la violencia política directa”.

Analistas denuncian que el gobierno sabe de la peligrosidad de los colectivos armados, pero su aparición en varios sectores de la ciudad sin la abierta autorización del gobierno da a entender que Maduro perdió el control sobre ellos.

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