Colombia y Venezuela discuten el futuro de la frontera

La frontera lleva casi un año cerrada por las autoridades venezolanas. Las cancilleres, que se reunirán en Caracas, discutirán sobre narcotráfico, contrabando y comercio.

Venezolanos mientras regresaban de hacer compras en Cúcuta el 10 de julio. / EFE

Las cancilleres de Colombia y Venezuela, María Ángela Holguín y Delcy Rodríguez, se reúnen hoy en Caracas para revisar la situación de la frontera, cerrada desde hace casi un año por las autoridades venezolanas. Según la Cancillería colombiana, el encuentro “hace parte del compromiso de ambos países por lograr una frontera legal, segura y organizada”.

El director de Migración Colombia, Cristian Krüger, dijo este lunes en El Espectador que dicho encuentro serviría para asegurar la frontera, que ha sido afectada por el contrabando y el paramilitarismo, una de las razones por las que el gobierno venezolano decidió cerrarla.

Según Krüger, una de las mesas de discusión se centrará en los controles migrantes en el paso entre Cúcuta y San Antonio de Táchira. Colombia propondría que se reabra la frontera de manera definitiva, con la condición de imponer una serie de controles y documentos para saber cuántas personas pasan por allí, hacia dónde se dirigen y cuánto tiempo permanecen en estos países.

Los representantes venezolanos habían propuesto reabrir la frontera de manera temporal, como sucedió hace algunas semanas en dos ocasiones para que sus ciudadanos pudieran comprar comida en Cúcuta (Venezuela tiene un desabastecimiento de alimentos y medicinas cercano al 82 %, según estudios privados). La delegación colombiana se negó, alegando que manejar ese volumen de personas cada ocho o quince días podría comprometer la seguridad. Más de 150.000 venezolanos cruzaron la frontera para adquirir alimentos en aquellos dos domingos de julio.

El director de Migración Colombia apuntó: “No va a volver a ser lo mismo que antes, que entraban y salían fácilmente. Se van a establecer controles. Acordamos establecer un documento para ingreso y salida del país, tanto de Venezuela como de Colombia. Vamos a establecer horarios, en principio, de 5 a.m. a 7 p.m. Otro acuerdo es que se van a abrir cinco puestos en la frontera”. Colombia y Venezuela comparten 22.000 kilómetros de frontera y la que los comunica en Norte de Santander es un punto de comercio e intercambio destacado.

Los controles no es lo único que deben solucionar las cancillerías. Según apunta Krüger, decenas de venezolanos han entrado a Cúcuta y están siendo contratados sin el papeleo legal para trabajar en peluquerías, burdeles y empresas de construcción. Dado que la inflación venezolana está por el 189 % (y la moneda está devaluada), un trabajador puede hacer en unas semanas lo que le toma meses en Venezuela.

La zona de frontera en Cúcuta no es el único punto en donde existen irregularidades. Según testimonios recogidos por este diario, a la altura de Arauca los venezolanos deben pagar a guardias oficiales de su país para que les permitan pasar en canoas y comprar alimentos. Los guardias cobran entre 1.000 y 5.000 bolívares por el paso (el salario mínimo de un venezolano es de 15.000 bolívares). Por la crisis económica y el cierre de la frontera, los ciudadanos se ven forzados a pagar estas altas sumas, lo cual dificulta aún más el acceso a los alimentos básicos.

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