Colombia2020 y Rutas del Conflicto lanzan plataforma para seguir el pulso al acuerdo de paz

hace 2 horas

Comienza el diálogo en Venezuela

Maduro invitó formalmente al secretario de Estado del Vaticano para que sea “testigo de buena fe” durante las conversaciones. Capriles confirmó su participación.

Nicolás Maduro (der.) se reunió con el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, Diego Padrón (centro), y el nuncio apostólico, Pietro Parolin, en 2013. / EFE

Luego de meses de diatribas, amenazas e insultos, tres representantes del Gobierno, la oposición y Unasur, respectivamente, abrirán un proceso de diálogo que se vislumbra difícil. Las declaraciones de ambas partes así lo anticipan. “No tengo nada que negociar con nadie (...) ni negociación ni pacto, aquí lo que hay es un debate, diálogo, que es diferente a una negociación y un pacto”, aseguró el presidente Nicolás Maduro. Por su parte, el líder de la oposición y excandidato presidencial, Henrique Capriles, dijo: “Yo voy a Miraflores a defender la verdad (...). Es necesario que el país abra los ojos (...). Es una oportunidad histórica de poner la verdad frente a la mentira y hablarle con sinceridad a nuestro pueblo”. Lo dice por la inconformidad expresada por el ala radical de la oposición (María Corina Machado, Leopoldo López y un grupo de estudiantes) que se declararon “no representados” en la mesa de diálogo. El propio director de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Ramón Guillermo Aveledo, lo admitió: “Será un proceso difícil”.

Serán las divisiones en el interior de cada sector las que compliquen el avance. Las tensiones intestinas de la oposición, cada vez más difíciles de ocultar, harán que los representantes tengan mucha presión encima. Maduro tampoco la tendrá fácil, pues deberá satisfacer las pretensiones de un sector del chavismo que ve en el diálogo un error. “Sin embargo, internacionalizar el conflicto, que es admitir que los venezolanos no lo pueden resolver solos, será la presión máxima para las dos partes”, explicó John Javier Mendoza, analista venezolano.

Los delegados pactaron contar con un representante del Vaticano en la mesa. La invitación oficial fue realizada por el canciller, Elías Jaua. En una carta dirigida al secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, lo invita a ser “testigo de buena fe” del diálogo de paz. “Deseamos transmitir la invitación del presidente Nicolás Maduro a Su Santidad, el papa Francisco, con el propósito de que participe en los procesos de diálogo entre representantes del Gobierno y la oposición venezolana a través de la designación de su persona como testigo de buena fe”, señala la misiva.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, Diego Padrón, aseguró que Parolin, secretario de Estado del Vaticano y exnuncio en Venezuela, “está dispuesto a intervenir”. El exnuncio conoce bien la situación venezolana, pues trabajó con intensidad para defender los intereses de la Iglesia católica en ese país en épocas de Hugo Chávez. Fue gracias a Parolin que las relaciones entre el Vaticano y Chávez no se rompieron. Luego de algunas declaraciones críticas de la Iglesia al mandatario, en julio de 2010, Chávez ordenó revisar el concordato vigente entre el Vaticano y Venezuela porque “Cristo no necesita embajador”. Parolin demostró su fama de diplomático y negociador consumado y le bajó el tono a la disputa. Hoy es visto en Caracas como un hombre que sabe propiciar el diálogo.

El actual secretario de Estado del Vaticano usó sus buenos oficios antes del encuentro entre el presidente Maduro y el papa Francisco, el 18 de junio de 2013. Luego de su reunión con Maduro, el canal de comunicación entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal, interrumpido por las críticas de la Iglesia católica al chavismo, quedó abierto de nuevo.

Con ese canal abierto es que se inicia el diálogo, cuyo única antecedente relevante se dio en 2003 tras el golpe de Estado contra Hugo Chávez, en abril de 2002. Entonces, dos delegaciones de Gobierno y oposición se reunieron con la mediación del expresidente colombiano César Gaviria, secretario general de la OEA. Muchas resoluciones se refrendaron, pero no fueron llevadas a la práctica.

El diálogo se abre con una agenda propuesta por la MUD, la cual incluye una amnistía para liberar al centenar de personas detenidas por los dos meses de disturbios y que el Gobierno acepte el “desarme bajo supervisión internacional” de los llamados colectivos, grupos civiles identificados con el Gobierno.

Luis Vicente León, analista, politógo y director de la firma de estudios y encuestas Datanálisis, explica que “no hay posibilidad de acuerdo y negociación que excluya la amnistía a presos políticos, el desarme de colectivos y el desmonte de las guarimbas (barricadas)”.