La comunidad del sueño

Más de 150 habitantes de Kalachi, en Kazakhstán, se han quedado profundamente dormidos por varios días sin explicación alguna. Las autoridades decidieron reubicar a las personas que viven allí.

En Kalachi, un pueblo ubicado a 449 kilómetros al noreste de Astana, la capital de Kazakhstán, ocurre un fenómeno que tiene a medio mundo sorprendido. A mediados de marzo una “enfermedad del sueño” atacó a sus habitantes, quienes de repente, a plena luz del día, se quedan dormidos por días.

Así lo cuenta el diario La Nación, que hizo un reportaje sobre este tema que fue conocido en Latinoamérica por un documental. Según le cuenta Amanbek Kalzhanov, jefe del distrito, a este periódico, en esta nueva ola solo dos personas se adormecieron. Sin embargo, desde 2012 que empezó todo, 152 ciudadanos ya han presentado los síntomas: mareos, pérdida de memoria, alucinaciones y después caen en un sueño profundo.

Ha pasado en colegios y en oficinas. Hubo un caso en el que 20 adultos se quedaron dormidos al mismo tiempo, algunos por días y otros por semanas. Lo preocupante es que cuando se levantan, no recuerdan nada. “La gente se duerme de golpe, como si hubiera recibido un mazazo en la cabeza”, dice La Nación.

Muchos de ellos alucinan y llegan al punto de creer que lo que vieron fue lo que vivieron durante esos días. Ese es el caso de Alexander Pavlyuchenko, quien cayó en estado de narcolepsia mientras visitaba un cementerio. Durante su tiempo dormido, él pensó que estaba de pesca y cuando se levantó, nadie pudo convencerlo de que solo estaba dormido.

Ya hay varios vecinos que han preferido irse de Kalachi por el miedo que les produce “la enfermedad”, como ellos lo llaman, porque hasta ahora no tienen alguna explicación. El asunto es tan grave que han llegado a enterrar personas vivas, pues creen que están muertas porque no reaccionan con nada, dice la investigación de La Nación.

En vista de lo llamativo que es el caso, varios médicos han visitado la zona. “Equipos de médicos, virólogos, toxicólogos y epidemiólogos viajaron desde Rusia e incluso de otros países europeos. Hasta hoy se han realizado más de 20.000 análisis y estudios clínicos, pero nadie consiguió hallar una respuesta consensuada”, afirma el diario argentino.

Según el experto en sueño Mikhail Poluektov, que se especializa en enfermedades neuróticas en el Primer Instituto Médico de Moscú, "lo que sucede en Kazakhstán no tiene nada en común con los 85 desórdenes del sueño conocidos hasta ahora". Por eso, no se puede administrar un tratamiento. Sin embargo, él cree que podría tratarse de un fenómeno psicológico o mental, pues las personas mejoran rápidamente con una terapia general.

Pero existen más hipótesis frente al caso. Una de ellas se trata de la presencia de gas radón en esta zona. Desde 1991, cerca de Kalachi, en una ciudad llamada Krasnogorsk, se explotaban minas de uranio. Eso podría haberlo afectado, de acuerdo con los científicos de la Universidad Politécnica de Tomsk: "hemos analizado las muestras de uranio que nos enviaron los habitantes de Kalachi y llegamos a la conclusión de que el radón es la verdadera causa. Pero no por su radiactividad. Los desórdenes provienen del efecto químico del gas. En otras palabras, la enfermedad se debe a la evaporación de ese gas de las minas", explica Leonid Rikhvanov, profesor en geoecología y geoquímica, a La Nación.

Pero hay varias personas que no creen en esta hipótesis. Uno de los mineros que trabajó allí asegura que el uranio no provoca un adormecimiento tan extenso. "Cuando descendíamos a la mina, la concentración de radón era muy elevada, y nadie se quedaba dormido", señala a The Siberian Times.

Lo cierto es que esto ya ha pasado antes. Según investigó el periódico argentino, en 1951, el pueblo francés de Pont-Saint-Esprit padeció una ola de locura colectiva. Hubo 300 personas que padecieron accesos de violencia y alucinaciones. Otras cinco se suicidaron en pleno delirio. En ese entonces, los médicos aseguraron que se trataba de un hongo parásito de las gramíneas que secreta el ácido lisérgico del que deriva el LSD y que se encuentra a veces en la harina.

En vista de que aún no hay una solución, las autoridades locales decidieron reubicar el pueblo en otra zona para evitar que se vuelva a presentar otro caso. Sergey Kulagin, gobernador regional, aseguró que para mayo estaría lista la relocalización. Sin embargo, hay personas que no se quieren ir, pues han vivido allí desde hace más de 40 años y prefieren seguir durmiendo que partir.

 

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