Condenan a agentes chilenos por desaparecer a opositor de Pinochet en 1974

Según cifras oficiales, unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado durante la dictadura de Pinochet, de los que 1.192 continúan como detenidos desaparecidos.

Archivo EFE

La Corte Suprema de Chile condenó este miércoles, en un sentencia definitiva, a quince años de prisión a cuatro antiguos agentes de la dictadura de Augusto Pinochet por el secuestro calificado (desaparición) de un joven opositor en 1974, informaron fuentes judiciales.

La resolución de la II Sala Penal del máximo tribunal chileno ratificó el fallo de primera instancia por la desaparición de Agustín Reyes González, dictado por el juez especial Alejandro Solís el 7 de octubre de 2011 y confirmado a su vez por la Corte de Apelaciones de Santiago el 12 de mayo de 2014.

Los condenados son el general Manuel Contreras Sepúlveda, el brigadier Miguel Krassnoff, el coronel Marcelo Moren Brito y el exsuboficial Basclay Zapata Reyes.

Contreras, que fue el jefe de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional), la policía secreta de Pinochet, suma más de 400 años de prisión en sentencias a firme y otras aún con recursos pendientes, tras ser condenado en decenas de casos de violaciones a los derechos humanos.

Keassnoff y Moren, que formaron parte de la cúpula de la DINA, también suman condenas por cerca de 200 años de prisión.

En la parte civil, la Corte Suprema determinó que el Estado chileno debe pagar una indemnización de 30 millones de pesos chilenos (unos 48.000 dólares) a la madre de la víctima, una suma similar a su esposa y diez millones de pesos (unos 16.000 dólares) a una hermana y a un hermano de Agustín Reyes González.

Este último, de 23 años, artesano de oficio y miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), grupo que combatió con las armas a la dictadura, fue detenido el 27 de mayo de 1974 en el sector santiaguino de Ñuñoa por seis agentes de la DINA que lo llevaron a un centro de torturas situado en calle Londres 38, en pleno centro de la capital chilena.

En ese lugar, según testimonios de prisioneros supervivientes, fue golpeado con violencia durante varios días y torturado con aplicación de electricidad hasta el 24 de junio siguiente, cuando se perdió su rastro.

Durante su detención, los agentes lo llevaron tres veces a su domicilio, ocasiones en que fue visto por sus familiares.

Durante la dictadura de Augusto Pinochet, según cifras oficiales, unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado, de los que 1.192 continúan como detenidos desaparecidos, mientras otros 33.000 fueron torturados y encarcelados por causas políticas.