La "conspiración" de María Corina

Según las leyes venezolanas, la exdiputada podría enfrentar de 8 a 16 años de cárcel por conspirar en el plan magnicida contra el presidente Nicolás Maduro.

María Corina Machado, acompañada por una multitud a su llegada la Fiscalía 20 en Caracas. / AFP

La fiscal 20 con competencia nacional, Katherine Harrington, encargada de la investigación de un supuesto plan para matar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acusó formalmente a la exdiputada opositora María Corina Machado del delito de conspiración. Según el Ministerio Público, “Machado tiene vinculación directa con el plan magnicida contra el presidente”, una acusación que, de acuerdo con el Código Penal venezolano, se castiga con presidio de 8 a 16 años. La Fiscalía no detuvo a la política opositora y tampoco detalló cuándo comenzará el juicio.

Según fuentes consultadas por El Espectador, la exprecandidata presidencial deberá esperar ahora 45 días para que su expediente pase a un tribunal y la llamen a juicio. Sin embargo, la justicia venezolana podría buscarla en su casa para llevarla ante un juez. Machado también podría apelar la imputación y el caso quedaría en suspenso si la Fiscalía no se pronuncia. Por otra parte, voces opositoras han denunciado que la justicia está reformando las leyes penales para “hacer más severas las sanciones contra los conspiradores”.

“Hoy me han imputado por el delito de conspiración. Absolutamente todas las acusaciones y las supuestas pruebas son falsas y las he rechazado”, dijo Machado al salir de la diligencia. La exdiputada, quien tiene una prohibición para salir del país, deberá enfrentar estas acusaciones y muchos creen que correrá la misma suerte de su compañero opositor, Leopoldo López, preso desde el pasado 18 de febrero en una cárcel militar a las afueras de Caracas, acusado de instigación pública, agavillamiento (asociación para delinquir), daños a la propiedad e incendio por unos hechos violentos ocurridos en la capital venezolana seis días antes.

La supuesta conspiración de la que se acusa a Machado fue descubierta en mayo por altos cargos del gobierno venezolano. Entonces, el dirigente del gobernante Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) y alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, mostró varios correos atribuidos a Machado en los que se hablaba de la intención de asesinar al presidente venezolano. Allí se podían leer mensajes a diferentes actores de la oposición venezolana, entre ellos el exembajador ante la ONU Diego Arria y el abogado Ricardo Koesling, y además se mencionaba al embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker. En los mensajes atribuidos a la opositora, la exdiputada supuestamente decía que había llegado la hora de acumular esfuerzos y obtener “el financiamiento para aniquilar a Maduro”.

En una reciente diligencia de junio, la exparlamentaria ya había comparecido en esa misma causa y le habían prohibido la salida del país, como primera medida. En esa oportunidad, Machado declaró que la habían interrogado durante ocho horas y nunca le preguntaron sobre el contenido de los correos electrónicos. “Esa es la única prueba contundente que ellos han esgrimido en todos estos meses, pero ya la empresa Google demostró que esos escritos eran forjados”, recordó.

El Gobierno asegura que Machado habría utilizado su cuenta de Google entre marzo y mayo pasado, justo durante las protestas antichavistas, para criticar la falta de solidaridad de la oposición venezolana contraria a la idea de tomar la calle para cesar a Maduro de inmediato, y dar a entender que cuenta con apoyo de Washington para ese propósito. En su defensa, ella aseguró que había dejado de usarla en 2013, cuando se publicaron fotos de su vida privada en las redes sociales.

Por este caso tienen orden de captura desde julio pasado el exgobernador del estado central de Carabobo y excandidato presidencial Henrique Salas Römer, el ex congresista Gustavo Tarre Briceño y el opositor Robert Alonso, hermano de la actriz cubano-venezolana María Conchita Alonso. Además, desde mediados de año fueron giradas órdenes de captura internacional contra Pedro Burelli, un exdirector externo de la corporación estatal Petróleos de Venezuela S.A.; Diego Arria, excandidato presidencial y exembajador de Venezuela ante las Naciones Unidas, y el abogado Ricardo Koesling, crítico del Gobierno.

- Una opositora sin miedo

María Corina Machado Parisca, de 47 años, se convirtió en los últimos años en la voz más radical de la oposición venezolana. Junto con Leopoldo López promovieron la estrategia La Salida, que buscaba la renuncia de Maduro con manifestaciones callejeras. Por esta posición extrema se presentaron fisuras en la Mesa de Unidad Democrática y el excandidato presidencial Henrique Capriles se distanció de sus dos compañeros de oposición.

Su visiblidad política se remonta al año 2012, cuando fundó, en compañía de otros opositores, el movimiento Súmate, que en que 2002 recolectó firmas para la revocatoria del mandato de Hugo Chávez. Luego decidió postularse a la Asamblea Nacional. En las elecciones legislativas de febrero de 2012 obtuvo más de 235.000 votos, la mayor votación conseguida por un candidato, resultado que le dio la oportunidad de ocupar un escaño en la Asamblea y erigirse como una de las más notables figuras de la oposición en Venezuela.

Desde su curul estableció los puentes internacionales de la oposición, recorrió los países de la región y contactó a políticos locales afines a su causa. Su voz en la Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, siempre fue implacable con el Gobierno, por lo que el presidente de la sala, Diosdado Cabello, amenazó en varias oportunidades con destituirla.

Las amenazas se hicieron realidad en marzo pasado, cuando Machado perdió su escaño como diputada luego de participar en el Consejo Permanente de la OEA ocupando el asiento de Panamá, lo que dio pie a un diferendo diplomático y a la ruptura por parte de Venezuela de relaciones, que fueron reanudadas el 1º de julio. El presidente de la Asamblea Nacional argumentó que la Constitución no les permitía a los funcionarios públicos aceptar cargos, honores o recompensas de gobiernos extranjeros sin la autorización de la asamblea. También la acusó de traición a la patria.

Así, Machado perdió su inmunidad parlamentaria y quedó en manos de los jueces venezolanos, que hoy la investigan por conspirar para matar al presidente Nicolás Maduro. “No tengo miedo”, fueron sus palabras antes de salir de la Fiscalía.