Corbyn: el segundo en caer por cuenta del Brexit

Un total de 172 diputados laboristas votó a favor de una moción de confianza en contra del jefe del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, quien, no obstante, ha dicho que no piensa renunciar y ha propuesto que se hagan elecciones internas.

El líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn (c), sale de su domicilio en el norte de Londres, Reino Unido, hoy, 28 de junio de 2016.EFE

Menos de un año duró la luna de miel entre Jeremy Corbyn y el Partido Laborista. Pese al apoyo de las bases, Corbyn, elegido en septiembre de 2015 como jefe del PL, ha sido objeto de serios cuestionamientos por parte de los diputados laboristas por su actitud ante el Brexit. Precisamente, por lo que muchos han considerado una actitud "tibia" a la hora de defender el Bremain. Por ello, 172 diputados laboristas votaron este martes a favor de una moción de confianza en contra de Corbyn, quien fue apoyado por apenas 40 parlamentarios. Sin embargo, Corbyn se resiste a renunciar. De hecho, el pasado 26 de junio Corbyn indicó, a través de su cuenta de que no traicionará "la confianza de aquellos que votaron por mí" y que "aquellos que quieran desafiar el liderazgo del partido laborista tendrán que presentarse a unas elecciones democráticas en la que yo seré uno de los candidatos". Y este martes, al conocerse los resultados de la moción, Corbyn indicó que fue "elegido democráticamente como líder de mi partido para desarrollar una nueva clase de política por el 60 % de los miembros y simpatizantes del Partido Laborista, y no les traicionaré dimitiendo".

Pero el panorama no es tan brillante para Corbyn. Al laborista, jefe de la Muy Leal Oposición de Su Majestad del Reino Unido, le han renunciado cerca de 40 colaboradores, entre ellos, algunos bastante cercanos, como Andy Slaughter, encargado de los temas de justicia en el PL, tanto por el Brexit, como por haber despedido al canciller a la sombra, Hillary Benn, quien, al parecer, preparaba un "golpe" en contra de su jefe. En una carta difundida por medio de Twitter, Slaughter sostuvo que renunció porque no cree que Corbyn sea "la mejor persona para aumentar el apoyo hacia nuestro partido o para combatir a las fuerzas de ultra derecha que se ha apoderado del Partido Conservador", tras la victoria del Brexit. A lo que se suma la votación de este martes, que, aunque no es vinculante -es decir, no lo obliga a renunciar-,sí lo deja en una posición bastante incómoda. Mientras Corbyn se ha dedicado a decir que no va a renunciar y a manifestarse en contra del racismo generado por el Brexit, algunos ya especulan sobre su posible reemplazo. Si 50 diputados laboristas presentan un candidato nuevo, esto puede llevar a que se presenten nuevas elecciones y se elija a un nuevo jefe laborista.

Corbyn se convierte en la segunda víctima política del Brexit, después de que el primer ministro británico, el conservador David Cameron, anunciara su renuncia y que permanecerá en el cargo, hasta que su partido elija a un nuevo líder que, se especula, puede ser la ministra del Interior, Theresa May, o el promotor del Brexit, el exalcalde de Londres Boris Johnson, ambos euroescépticos. May parte como favorita, de acuerdo con las encuestas, ante un Johnson que ha sido visto como un dirigente carismático pero sin ideas. Sea como sea, el terremoto causado por el Brexit sigue generando réplicas. De acuerdo con el Partido Conservador, el 9 de septiembre se conocerá el reemplazo de Cameron. Quien quede deberá sacar adelante el divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea en dos años que serán claves para ese continente y para el mundo.  

 

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