La corrupción que rondó a Lula

El Partido de los Trabajadores cayó en aquello que siempre denunció. Varias de sus figuras han sido detenidas por delitos relacionados con la corrupción.

El presidente Lula se defiende entre lágrimas. Dice que él mismo se entregará si hay pruebas.
El presidente Lula se defiende entre lágrimas. Dice que él mismo se entregará si hay pruebas. AFP

Muchos brasileños culpan al Partido de los Trabajadores (PT) del mal manejo de la fortuna de Brasil y de llevar al país a su recesión más profunda desde la Gran Depresión de los años 30. También lo señalan de ser el gestor de la crisis política que envió al abismo político a la hoy expresidenta Dilma Rousseff.

El Partido de los Trabajadores era la autoridad moral de la política en Brasil. Desde su creación en 1980, la formación de izquierda, que comenzó con el entonces obrero metalúrgico Luiz Inácio Lula da Silva, criticó los vicios de la derecha y decretó que los corruptos eran los capitalistas. Los revolucionarios, decían, eran ajenos a las perversiones del poder, y se cubrieron con la bandera de la ética. Eso hasta 2003, cuando el poder y la corrupción llegaron a sus filas.

Los primeros cuatro años de gobierno de Lula se vieron sacudidos por cuatro grandes escándalos que vincularon a un asesor de la Presidencia de la República que cobraba sobornos, diputados acusados de recibir dinero de empresarios, militantes del partido señalados de haber pagado millones para obtener el apoyo de dos partidos opositores y ministros en negocios turbios, como compra de documentos para ocultar las acciones de funcionarios cercanos a Lula.

A pesar de que el presidente, que aspiraba a su reelección, pasó duros momentos tratando de quedarse en el poder, el PT minimizó las denuncias por “irrelevantes” y continuó como si nada hubiera pasado. Lula trató de distanciarse de las prácticas corruptas del PT y se declaró “traicionado”. Según investigaciones, no había pruebas de que Lula supiera de las oscuras movidas dentro de su partido.

Y ahí estuvo el error, de acuerdo con Frei Betto, exasesor de Lula. “Él debió ordenar una investigación a los responsables de los malos manejos dentro del partido desde el comienzo, pero no lo hizo”, explicó en reciente entrevista con este diario. Y agregó que “la culpa le cabe a un grupo dirigente del PT que llevó al partido, y de cierta manera al Gobierno, a la grave crisis política que hoy atraviesa. Lo que la derecha no consiguió en décadas, ese núcleo lo consiguió en pocos años”.

La corrupción es un mal de vieja data en Brasil. Lo que les choca a los brasileños es que la izquierda, representada por el PT, haya caído tan bajo, pues se suponía que los revolucionarios eran honestos. La coherencia de la izquierda duró hasta que llegó al poder. Dirigentes de ese partido, además de funcionarios de bajo rango, terminaron cometiendo todo tipo de delitos, como José Dirceu, famoso líder estudiantil de los años 60 y gestor del primer triunfo de Lula en la Presidencia.

El jueves, Sergio Moro, el juez del escándalo de Petrobras, condenó a diez años a otras figuras claves: José Carlos Bumlai, empresario ganadero; Milton Taufic Schahin, el extesorero del Partido de los Trabajadores (PT); João Vaccari Neto, y el exdirector del área internacional de Petrobras, Nestor Cerveró. Todos cercanos a Lula.

Cabe decir que la trama corrupta de la petrolera brasileña llegó a todos los partidos. La investigación hasta ahora ha producido 233 acusaciones y 106 condenas por un total de 1.148 años de prisión. Sus ramificaciones llevaron a la Fiscalía a pedir colaboración en 30 países. Ver más en: (http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/lula-da-silva-el-proximo-blanco-articulo-652272)

Del Mensalão a Lava Jato

Hoy las sombras se posan sobre el expresidente Lula, una de las figuras emblemáticas de América Latina, no sólo por sus logros económicos sino porque sacó de la pobreza a millones de brasileños. Desde que comenzó la operación Lava Jato, que investiga una red de corrupción en Petrobras y que permeó a empresarios y políticos, se ha dijo que Lula era su verdadero blanco. ¿La razón? Analistas locales lo ven como una intención de frenar su camino hacia la Presidencia en 2018, pues es claro que tenía todo para ganar. “Lula está convencido de que él es el único que puede enderezar Brasil”, dijo Frei Betto en una entrevista en El País, de Madrid.

Pero el mito podría derrumbarse si se comprueban las acusaciones que hizo esta semana la Fiscalía, según las cuales era “el comandante máximo de un esquema de corrupción”.

De acuerdo con los investigadores, Lula sería el presunto beneficiario de ilegalidades cometidas por la constructora OAS, una de las 16 integrantes del cartel que estafó a Petrobras manipulando licitaciones.

Lo acusan de corrupción pasiva y lavado de dinero —en este caso junto a su esposa, Marisa Leticia Lula da Silva—, por recibir parte del dinero desviado en la forma de un apartamento tríplex en el balneario de Guaruja (São Paulo) y por un contrato de almacenamiento de sus bienes personales.

El total adjudicado a Lula suma 3,7 millones de reales (US$1,1 millones). Hace apenas unos días, al gestor de la destitución de Rousseff, el presidente del Senado, Eduardo Cunha, del PMDB, apenas lo sancionaban políticamente por un monto de más de US$5 millones.

En otro expediente radicado en Brasilia, también está acusado de intentar obstruir las investigaciones, luego de que un exsenador de su partido, Delcidio do Amaral, dijera que fue uno de los que le pidieron que comprara el silencio de un directivo de Petrobras.

Lula ya ha sobrevivido a graves escándalos. Cuando aspiraba a su reelección estalló el Mensalão, que llevó a la cárcel a muchos de sus allegados, aunque no logró tocarlo y terminó siendo reelegido.

El PT había llegado al poder sin mayoría parlamentaria y debió tejer alianzas con partidos que no le eran afines para impulsar sus proyectos. Según las investigaciones, de ahí surgió el Mensalão, un sistema de compra de voluntades que distribuía una mesada a numerosos legisladores, financiado ilegalmente con recursos públicos. El Gobierno pudo así aprobar una reforma del sistema de jubilaciones y una tributaria en 2003.

Los seguidores del expresidente creen que Lula saldrá de esta. Que no sólo será candidato en 2018 sino que serán los brasileños en las urnas quienes lo juzgarán. Lula llora hoy. Como diría su amigo y confesor, Frei Betto: “Lula está preparado para volver siempre”. Ver más en: (http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/brasil-sigue-crisis-politica-video-649978)