La cortina de humo de Netanyahu

Israel anunció la construcción de 2.500 nuevas casas en Cisjordania en momentos en los que Benjamin Netanyahu es investigado por corrupción y criticado por la ultraderecha nacionalista israelí.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. AFP

En el mismo momento en el que se anunciaban dos nuevas investigaciones contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu por corrupción, el gobierno de ese país anunciaba la construcción de 2.500 casas en Cisjordania. "Volvemos a una vida normal en Judea y Samaria", sostuvo el ministro de Defensa de Israel, Avigdor Lieberman, en referencia a los territorios palestinos ocupados. "Espero que sólo sea el comienzo de una oleada de nuevos edificios a lo largo de nuestra tierra ancestral después de ocho años muy difíciles", dijo, por su parte, el jefe del Consejo Yesha de Asentamientos Judíos, Oded Revivi.  

El anuncio no fue bien recibido ni por la ONU ni por las Naciones Unidas. "Cualquier decisión unilateral que pueda ser un obstáculo para la solución de dos Estados (uno israelí y otro palestino) es de gran preocupación para el Secretario General", manifestó el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric. "Es lamentable que Israel siga con esta política, a pesar de la continua preocupación internacional y de las objeciones que se han planteado constantemente a todos los niveles", dijo el Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea en un comunicado.

Estados Unidos no ha dicho nada pero se da por descartado el apoyo del presidente Donald Trump a cualquier decisión de Israel. "Es evidente que Israel está aprovechando la inauguración de la nueva administración estadounidense para aumentar estas violaciones e impedir la existencia de un Estado Palestino", dijo, Hanan Ashraw, de la OLP. Pero dentro de las fronteras israelíes, esta decisión ha causado, incluso, mayor controversia. Y es que este anuncio se presenta en un momento en el que el primer ministro pasa por un muy mal momento, una de las mayores crisis desde 2009, debido a cuatro investigaciones en su contra por presunta corrupción y debido a la oposición de la ultraderecha de Israel que aboga por invadir Cisjordania, aprovechando la llegada de Donald Trump a la Presidencia. Mejor dicho: Netanyahu está entre la espada y la pared. 

Y es en esas circunstancias que ha decidido construir estas 2.500 casas: una cortina de humo. Pero eso no ha detenido ni los procesos en su contra, ni las críticas de la oposición de ultraderecha. Por cuenta de los primeros tanto Netanyahu como su familia ya han sido interrogados. La justicia israelí investiga si el primer ministro recibió sobornos por parte de Arnon Mozes, dueño del diario Yediot Aharonot, para favorecer a este medio, a costa de medidas en contra de su mayor rival, Israel Hayom.

También se investiga si el premier israelí hizo parte de un tráfico de influencias a favor de un astillero alemán. Un caso que involucra a su abogado privado David Shrimron. Pero, por otro lado, Netanyahu se enfrenta a la ultraderecha nacionalista israelí que ve como tibias las medidas del premier y abogan por una invasión de Cisjordania, aprovechando la llegada de Donald Trump. "Por primera vez en 50 años, Israel debe determinar su propio destino. Debemos preguntarnos qué queremos: ¿soberanía israelí en área C o un Estado palestino?", dijo el ministro de Economía, Naftalí Benet, en un acto público donde se mostró contrario a la posibilidad de dos Estados, uno palestino y otro israelí, en la región. Ante una posible caída de Netanyahu, es probable que la ultraderecha israelí se fortalezca. De nuevo: la solución política del conflicto entre Palestina e Israel parece cada vez más lejos. Y los asentamientos seguirán sirviendo de cortina de humo.