Costa de Marfil, cuatro meses de lucha por el poder

Seguidores del presidente electo se enfrentan con las fuerzas leales de Laurent Gbagbo, el hombre que se empeña en quedarse en el poder.

Mientras los ojos del mundo permanecen enfocados en la guerra libia, con el paso de las horas la situación en Costa de Marfil es cada vez más alarmante. Lo que comenzó a mediados de diciembre como una crisis política producto de la obstinación del entonces presidente, Laurent Gbagbo, en no reconocer la derrota en las elecciones presidenciales, se transformó en una lucha constante por el poder, que a su vez derivó en una guerra civil que de momento deja un saldo de 494 muertos y cientos de miles de desplazados.

En las últimas semanas, la determinación con la que han avanzado los seguidores de Alassane Ouattara, presidente electo y reconocido por la comunidad internacional, ha cambiado radicalmente el ajedrez político y militar. En entrevista con la cadena televisiva France 24, Ouattara aseguró que las Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil (FRCI), que él mismo comanda, están “en las puertas de Abiyán” y aprovechó para darle un ultimátum tanto a Gbagbo como a sus partidarios para que “se entreguen en las próximas horas”, con el fin de evitar “un baño de sangre”.

Y es que el expresidente, en el poder desde 2000, se encuentra contra las cuerdas. Ya son varios de sus más cercanos aliados los que han desertado. Tal es el caso del general Phillippe Mangou, jefe de personal de sus Fuerzas de Defensa y Seguridad, quien se exilió en la embajada de Sudáfrica en Abiyán. Además, de acuerdo con la Misión de Naciones Unidas para Costa de Marfil (Onuci), la policía y los gendarmes también lo “han abandonado”.

La presión también ha venido por parte de la comunidad internacional, que en los últimos días tomó medidas. El martes, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1975, propuesta por Francia y Nigeria, que contempla el congelamiento de los activos en el exterior de Gbagbo y su círculo cercano. De igual forma lo insta a cederle el poder al ganador de las elecciones.

De momento, el expresidente no ha dado muestras de querer declinar. De acuerdo con varios testigos, tanto él como sus fuerzas se encuentran confinados en el Palacio Presidencial buscando aguantar la arremetida de Alassane Ouattara. Disparos de artillería pesada se han escuchado en las últimas horas en sus alrededores.

 

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