Crece tensión por sanciones de EE.UU. a Rusia frente conflicto en Ucrania

Expertos rusos advirtieron del peligro de que Rusia entre en recesión económica este año como consecuencia de las sanciones.

El presidente ruso, Vladimir Putin izda, y el ministro ruso de Defensa, Sergei Shoigu./ EFE

 Rusia adoptó este miércoles una actitud desafiante ante las sanciones decididas por la Unión Europea (UE) y Estados Unidos por los acontecimientos en Ucrania, las más severas contra Moscú desde la Guerra Fría; para tratar de obligar al Kremlin a cambiar de posición y cesar su apoyo a los separatistas en Ucrania.

Estados Unidos y Europa anunciaron una tercera ronda de sanciones el martes, apuntando a los vitales sectores rusos de las finanzas, la energía y el armamento. Sin embargo los responsables de las instituciones financieras rusas afirmaron que no afectarán a sus operaciones y criticaron de nuevo al gobierno de Barack Obama.

"Obama no pasará a la historia como un hombre que hizo la paz -todos han olvidado ya su Premio Nobel de la Paz- sino como el presidente estadounidense que comenzó una nueva Guerra Fría", afirmó Alexei Pushkov, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la cámara baja del Parlamento ruso en Twitter.

Aunque no hubo una reacción inmediata del Kremlin ni de la cancillería rusa, Moscú ha insistido hasta ahora en que las sanciones consolidarán la sociedad rusa y ayudarán a que la economía sea más autosuficiente.

Pese a lo anterior, de otro lado, expertos rusos advirtieron del peligro real de que Rusia entre en recesión económica este año como consecuencia de las sanciones adoptadas.

En un pronóstico incluso más pesimista que el ofrecido por el Fondo Monetario Internacional (FMI), Yevsey Gúrvich, jefe del centro analítico ruso Grupo Económico de Expertos, próximo al Kremlin, dijo que "estas sanciones son suficientes para que la economía de Rusia entre en recesión este año o el próximo".

El mayor peligro para la economía, sin embargo, es la perspectiva de nuevas oleadas de sanciones contra Moscú, advierte la mayoría de los expertos rusos.

Por ejemplo, el economista jefe del grupo empresarial "Sistema", Yevgueni Nadorshin, reconoció que todo el crédito ruso sufrirá grandes dificultades ante el cierre de los mercados financieros de EE.UU. y la UE a los bancos públicos de Rusia.

"El efecto para la economía rusa puede ser muy rápido, porque los bancos son la locomotora del crédito para la economía y para ellos será muy difícil atraer financiación", subrayó Nadorshin, cuyo grupo empresarial aglutina compañías en los más diversos sectores, entre ellos el bancario.

Tanto Washington como Bruselas han limitado a los bancos estatales rusos el acceso a los instrumentos de financiación a medio y largo plazo, es decir, todos aquellos cuyo plazo de vencimiento supera los 90 días.

Otros expertos ven algunos aspectos positivos en las sanciones a pesar de reconocer que la economía rusa sufrirá graves consecuencias. Las sanciones permitirán que "la mayoría de los ciudadanos tomen conciencia de que el modelo de desarrollo económico de los últimos 20 años no se ha justificado", dijo a Efe Serguéi Valentéi, doctor en ciencias económicas de la Universidad Rusa Plejánov.

Algunos diplomáticos de la UE señalaron que las sanciones podrían convencer a Putin de que ya no tiene nada que perder si prosigue la escalada del conflicto. Al anunciar las medidas, Obama negó que Occidente hubiera comenzando una nueva Guerra Fría contra su exenemigo soviético. El mandatario norteamericano advirtió que las nuevas sanciones afectarán a una economía rusa que ya se tambalea hacia un crecimiento de 0%, y dijo que Washington tenía pruebas de que la artillería rusa había disparado contra las fuerzas ucranianas.

Agregó que los aliados están más decididos ahora a actuar en forma conjunta, desde que fue derribado un avión de pasajeros de Malaysia Airlines sobre Ucrania. Tanto Estados Unidos como Ucrania acusaron a los rebeldes apoyados por Moscú de hacer estallar en pleno vuelo a ese aparato, mientras el gobierno ruso acusaba a Kiev.

En Ucrania, los combates entre el ejército y los separatistas prorrusos en el este impidieron de nuevo el miércoles a los investigadores internacionales trasladarse al lugar del siniestro del MH17. Los restos de algunas de las 298 víctimas, que incluyen a cerca de 200 ciudadanos holandeses, permanecen en la zona casi dos semanas después de la catástrofe.