Crisis económica en Rusia durará por mucho dos años: Putin

El mandatario ruso afirmó que en un plazo máximo de dos años se solucionará de forma "inevitable" la crisis dado que la economía mundial sigue creciendo.

EFE

El presidente Vladimir Putin afirmó este jueves que la economía de Rusia, en su peor crisis monetaria desde 1998, volverá a crecer en dos años a más tardar.

"En el caso más desfavorable para la coyuntura internacional, la situación puede durar dos años pero es posible que mejore antes" y de todos modos se solucionará de forma "inevitable", dado que la economía mundial sigue creciendo, explicó Putin en rueda de prensa anual. "Vamos a utilizar las medidas empleadas con éxito en 2008", explicó.

Putin no quiso aventurarse sobre la evolución de la situación y considera posible tanto una subida del rublo como una nueva caída ante "los numerosos factores de incertidumbre".

El presidente, más popular que nunca, aseguró que se mantienen los programas sociales (subida de las pensiones y de los salarios de los funcionarios) pero que el gobierno podría verse obligado a reducir algunos gastos en función de cómo evolucione la situación. Putin calificó de "adecuadas" las medidas tomadas por el banco central y por el gobierno frente a la crisis, recordando a este último que "no debe eludir sus responsabilidades".

Inicialmente el gobierno adoptó una actitud pasiva frente a la caída del rublo, escudándose en que dependía sobre todo de factores externos (sanciones occidentales y bajada de los precios del petróleo) y que la moneda acabaría subiendo. Pero ante la marcha de los acontecimientos se unió a los esfuerzos del banco central para apagar el incendio, con medidas de apoyo a los bancos y negociaciones con los grandes grupos exportadores para evitar que la venta de divisas afectara demasiado a la moneda.

Después de las declaraciones de Putin, la moneda caía frente al dólar, que a las 09H45 GMT valía 63,10 rublos. El rublo perdió aproximadamente el 40 % de su valor desde el comienzo del año, como consecuencia de las sanciones vinculadas a la crisis ucraniana y la caída de los precios del petróleo, principal fuente de ingresos del Estado.