Cristina Fernández, convencida de que muerte de Nisman "no fue un suicidio"

La mandataria asegura que el fiscal fue víctima de una trama de pruebas falsas en el marco de de una "operación contra el Gobierno".

AFP

 La presidenta argentina, Cristina Fernández, señaló hoy que está "convencida" de que la muerte del fiscal Alberto Nisman "no fue un suicidio", en una nueva carta colgada en su blog. (Vea: Alberto Nisman, el hombre cuya muerte causó terremoto político en Argentina)

Según la presidenta, a Nisman "le plantaron pistas falsas" en el marco de una "operación contra el Gobierno".

Alberto Nisman fue encontrado en su casa con un tiro en la cabeza la noche del domingo al lunes, horas antes de comparecer ante el Congreso para dar detalles sobre la denuncia que había presentado contra la presidenta por supuesto encubrimiento de terroristas.

"Nisman no lo sabía y probablemente no lo supo nunca. La verdadera operación contra el Gobierno era la muerte del fiscal después de acusar a la presidenta, a su canciller y al secretario general de La Cámpora de ser encubridores de los iraníes acusados por el atentado terrorista de la AMIA", afirmó Fernández.

"¿Por qué se iba se a suicidar alguien que siendo fiscal gozaba él y su familia de una excelente calidad de vida?", señala la presidenta, que continúa sin aparecer en público.

La mandataria se pregunta también "por qué se permitió el acceso a la vivienda de Nisman de un médico privado de una obra social antes de dar cuenta al juez, a sus superiores, a los forenses", agregó.

La presidenta añade todavía más interrogantes al caso después de que el martes se revelara que el fiscal no tenía rastros de pólvora en sus manos. Así mismo el secretario de Seguridad argentino, Sergio Berni, fue denunciado ante la Justicia para que se investigue su presencia en el domicilio donde se halló muerto al fiscal Alberto Nisman, antes de la llegada de la fiscal y el juez de guardia.

Nisman fue hallado muerto en su casa y en extrañas circunstancias en la noche del domingo al lunes, con un tiro en la sien, pocos días después de haber denunciado a la presidenta, Cristina Fernández, y a varios de sus colaboradores por el presunto encubrimiento de terroristas iraníes que atentaron contra la mutual judía AMIA en 1994, en la que fallecieron más de 80 personasy cientos resultaron heridas.